Apenas unos días faltan para volver a ver en Ciudad de México a Helado Negro. El músico latino vendrá para promocionar su sexto disco This Is How You Smile (2019), el cual llega luego de tres años y parece recibir buenos comentarios por el catálogo de melodías que representa.

Fue a propósito de esta producción que platiqué con Roberto Carlos Lange, quien está detrás de este proyecto. Así pude descubrir su proceso de creación y de lo que provocó en él un poema, que le hizo recordar el poder que contiene una sonrisa.

Txt: Aldo Mejía

Marvin: ¿De dónde surgió la idea primaria para este nuevo disco?

Helado Negro: Siempre estoy trabajando en algo; música, sonidos, una letra o un concepto visual. Pero yo no compongo, digamos, de una forma tradicional porque no tuve esa formación académica. Simplemente me siento al piano y experimento con sonidos, luego vienen las palabras que se acoplan con los ritmos.

Durante este proceso pueden surgir varias ideas, aunque no una exacta. Empecé a escribir este álbum en el 2014 y lo terminé un año más tarde, pero más no lo toqué. Me puse a hacer otras cosas, lo que sea. Hasta que lo vuelvo a escuchar y a reconocer años más tarde.

Marvin: Percibo un álbum lleno de sutilezas, ¿cambió algo en tu forma de trabajar?

Helado Negro: Normalmente trabajo en mi estudio en casa, y si le preguntas a cualquiera en Nueva York, un estudio en casa está en la sala. Yo comparto el mío con mi pareja y de repente podemos llegar a distraernos.

Esta fue la primera vez que trabajé aislado con los sonidos, los instrumentos y las letras; ahí me sucedió algo que nunca me había pasado. No lo sé explicar del todo, pero creo que son esas sutilezas que mencionas.

Roberto me confiesa que cuando tuvo listas las canciones hasta su producción, no había un hilo conductor entre ellas. Fue entonces cuando descubrió, durante una exposición en el MOMA de Nueva York, el poema Girl de Jamaica Kincaid.

Todas las canciones de This Is How You Smile están cobijadas por ese poema en el que una madre explica cómo se sonríe a quien se quiere y cómo se hace frente a quien no se le tiene agrado. Esa experiencia lo impactó pues, dice, la sonrisa puede ser un mecanismo de defensa o algo muy íntimo para alguien que amas.

Es la doble vida de la sonrisa, que puede representar tantas cosas. Algo similar le ocurre a la música pues, supe de otras entrevistas que dio el músico, en el proceso de grabación y producción, llegó al llanto.

Helado Negro: Creo que llorar y reír son como hermanas, o amigos, y creo que salió porque tenia momentos realmente solo. Estaba tan enfocado en estos sonidos que fue catártico y muy rico porque estaba presente para la música. En ese momento podía tomar decisiones claras, sin dejar ninguna de las canciones fuera. Estaba muy presente y comprometido con esa parte.

Marvin: ¿Es difícil reconocer cuando ya terminaste un disco, que ya dijiste todo lo que tenías que decir?

Helado Negro: Creo que sí, pero siempre he tenido la fortuna de saber cuándo terminar un disco, yo siempre he hecho todo: producir, mezclar, grabar. Creo que cuando me siento gastado, ya está todo dicho. Y el disco tiene que cerrarse.

Pasé dos días escuchando todo y sé que ya terminé. Y es bien bonito darme cuenta de que ya saqué todo lo que tenía y aún así quiero compartirlo.

Una de las primeras personas en escuchar el nuevo disco de Helado Negro fue su pareja, quien también es artista. Sin embargo, para ella no resultó en una sorpresa pues ambos se comparten su trabajo en el proceso. Aunque sí enriquece la experiencia creativa, confiesa.

Marvin: ¿Cómo es para ti ese otro proceso de llevar al show en vivo un disco nuevo?

Helado Negro: Esa es una de las partes más difíciles para mí porque hay sonidos que no son instrumentos particulares. Y lo que me interesa del performance es que la gente no perciba una diferencia; es decir, algunas partes son el resultado de procesos digitales y no de un instrumento.

El show ahorita somos tres personas, con ellas he trabajado bastante tiempo y tocan varios instrumentos, saxofón, violín, guitarra, así que compartimos la responsabilidad. Y rehaciendo los arreglos para poder ofrecer una experiencia diferente.

Roberto no tuvo una preparación musical sino del tipo visual. Eso se traduce en el empleo de un vocabulario enfocado en las formas, líneas y siluetas que pueda presentar la música. El resultado es un álbum emotivo, nostálgico y con una suavidad palpable.

Así sonríe la música.

Helado Negro en Foro Bud Light.

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