Txt: Aldo Mejía

El último de los integrantes de The Guadaloops en revelar su proyecto solista fue Fermín Sánchez, uno de los fundadores del grupo; hace unas semanas lanzó Paseo Nocturno, su primer sencillo. Días más tarde llegaron el resto de las canciones que conforman el EP, Sé que hay cosas más tristes (2019).

Un material íntimo en lo que cuentan las letras y con una gran diferencia en lo musical, pues se aprecian menos elementos. Es a propósito de este nuevo capítulo en la carrera del músico y compositor que me reuní con él para platicar.

Marvin: ¿Cómo lograste darle un rumbo a estas letras tan personales?

Fermín: Fue raro decidirme a compilar canciones que tuvieran algo entre sí o que fueran al menos del mismo estilo. Había algunas que de plano no quedaban en ningún lado, unas que tenían un rap bien malandro y hasta una cumbia; había varios destellos de por dónde se pudiera ir la onda, pero no estaba convencido.

Hasta que llegué a una fórmula: este proyecto tendría que ser la mezcla de la música que crecí escuchando con la que escucho actualmente. Al final esas influencias salen, así que nada más era poner un poquito de atención en ese aspecto de las vertientes que me ayudaron a definir lo que iba a hacer.

En cuanto a las letras, son de cosas que tenía que decir o platicar, todas muy personales. Paseo Nocturno habla de mi padre, quien murió en el 2001, y de esa memoria que me llevaba a ciertos momentos muy específicos que vivimos; el reto fue ponerlos en un lenguaje que todos pudieran identificar.

Es Fácil habla de la soledad y de hacer las paces con ella. A Karina se la escribí a una amiga muy querida. Cacería habla del ligue, una etapa que nunca me tocó a mí, hasta hace muy poco y todo era muy raro. Son muy personales y yo quisiera hacer de esto un estilo narrativo, quiero explorar eso.

Marvin: Ahora que ya está fuera de ti la letra de Paseo Nocturno, que es la canción más personal, ¿cómo te sientes?

Fermín: ¡Muy loco, está muy loco! Sí se oye diferente, a pesar de que no me logré despegar del todo de la obra, porque la terminé hace un rato, en agosto del año pasado. Me gustaba, sí, pero no sabía qué tanto, porque era algo que existía en privado, muy la obra y yo. Estaba medio espantado de exhibir todo eso.

Pero desde que salió Paseo Nocturno empezaron a moverse estas energías y en corto hubo una retroalimentación positiva en su mayoría. Además de la identificación, varias personas, que han perdido padres, abuelos o amores, me han escrito porque les sirvió la canción. Eso me da una seguridad de que sí está bien logrado lo que hicimos. Eso es motivación para seguir haciendo algo mejor.

A Paseo Nocturno le acompaña un video el cual, me platica Fermín, fue hecho como en familia: los actores son sus amigos y su exnovia sale como la sacerdotisa del ritual. Mientras que la dirección estuvo a caro de Rodrigo Gurrola, quien fue el encargado visual de Paradójico (2017) Juntos idearon una especie de sanación que devino en agonía.

Mónica Chelo hizo el diseño de arte, que está inspirado en Los Amantes de René Magritte, cuadro que Fermín vio en el MOMA de Nueva York y fascinado me muestra en su celular. Yo quería que tuviera ese feeling y así salió, vato, en un esfuerzo de compas que le sumó buena energía, me dice orgulloso del producto final, pues no tenían mucho presupuesto.

Marvin: ¿Cómo encontraste el sonido?, ¿qué tanta experimentación hubo de por medio?

Fermín: Mucha; me conseguí un instrumento para componer y aprendí a usarlo, porque nunca ha sido mi fuerte la composición de beats. Mi estilo de producción va más por el songwriting, yo me preocupo por los aspectos estéticos que hacen que fluya una canción, no tanto por el sonido. Esa fue mi primera prueba, que se iba nutriendo por la curiosidad mientras iba logrando acomodar ciertos patrones. Y cada transición era una motivación.

Continuamos de esa manera hasta que vieron la luz las cinco canciones. Todo esto lo hice en mi casa, en mi soledad y a mi ritmo, porque eso es importante: hay que respetar los tiempos de cada quien y en un grupo eso puede ser complicado porque a lo mejor alguien trae algo en la cabeza y dice “hoy no”. Es un reto converger esas energías.

Entrevista con Fermín Sánchez.

Facebook: Fermín.

Fermín: De repente me preguntaban “qué buscas aquí que no tienes allá” y es eso, entrenarme en ir haciendo una obra completa que la gente la pueda entender. En el grupo no hay tanto espacio para que yo pueda decir todo. Mis intervenciones son más cortas de lo que yo quisiera y la vez no, entonces nada más puedes ver un aspecto; que me encanta que vean nada más una parte de mí que no va con el tema principal de la canción. A veces no tiene una continuidad tan lógica porque es un estilillo abstracto, que juega más con la sonoridad que con las palabras.

Aquí puedo jugar con ambas: las palabras y la sonoridad.

Fermín me cuenta que este proyecto lo sacó de su zona de confort totalmente: al estar detrás de la guitarra se sentía escudado pues en el breve tiempo que Franco Genel no estuvo en Guadaloops tenía nervios y miedo al estar al frente.

Fermín: Esto viene a confrontarme otra vez, pero está bien porque esto es para lo que estoy destinado. Locamente, me doy cuenta de que para allá es la onda y es necesario hacer esto con toda la energía que requiera. Hay días que me da mucha motivación y otros que me aterra, oscilo entre esas dos cosas.

Al igual que en el video, durante el proceso de producción del álbum Fermín encontró la ayuda de sus amigos para llegar a ese resultado. Ferdinand, con quien fundó The Guadaloops, fue el primero en escuchar las maquetas y quien montó los beats para hacerlos crecer.

Los arreglos los hizo con ayuda de Hortensia, una amiga suya que toca el chelo y para la sección de vientos precisó de Goliat Orquesta, que transformaron en notas sus ideas. Mientras que de la ingeniería el responsable fue Alan Ity, ex Vicente Gayo. Sé que hay cosas más tristes, bien vale decir, también debuta a La Bestia como un sello discográfico.

Marvin: ¿Cómo estás preparándote para la experiencia de un show más íntimo?

Fermín: Ahorita estoy cuadrando los ensayos, pero es difícil porque no tengo una banda fija. Cuauhtémoc de Goliat y Sami de Guadaloops son dos personas con las que cuento incondicionalmente, pero son percusionistas, la parte rítmica.

La armonía, si recae sobre mí, siento un vacío tremendo. Aunque todos me han dicho que está padre así, minimal, pero todavía no me convenzo. Como vengo de un concepto de banda, estoy acostumbrado a que suene crecido y lleno.

Marvin: Amén de la charla que tuvimos hace unos días, sé que eres muy activo y creativo ¿ya estás pensando en lo que sigue?

Fermín: Sí, no sé si un EP o ya un disco largo, pero ya estamos componiendo otra vez. Es que no sabes, esa parte de componer me encanta y cada vez le cojo más cariño. Es un espacio muy de expresión; si traes algo atorado, si te pasa algo, no hay nada como tratar de escribir, aunque sea un poquito cada día. Pero trato de hacerlo seguido y cada vez más.

A veces tengo el dilema de sentir que escribo de lo mismo, pero es hacer el ejercicio sensible de ponerte en un lugar de inspiración para hacer canciones. Además de que tengo anhelos de compositor, de colocar canciones mías en otra banda y he estado colaborando con otras personas como Noa Sainz para escribir en coautoría.

Fermín es bastante ecuánime en su forma de hablar, hasta que sale este aspecto: su gran pasión. Con una mezcla de entusiasmo y desconcierto, me comparte que le acaban de rebotar su primera composición para un artista pop.

Fermín: Algunas publishers me han volteado a ver como compositor pero eso es otra carrera, diferente a la de solista. Ay, güey, yo lo único que pido a la vida es que me dé mucho tiempo y mejor organización para hacer las cosas.

Fermín presenta: Sé que hay cosas más tristes.

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