Por fortuna, para los artistas y los fans, ya no es necesario que un grupo se mude a Ciudad de México para que su proyecto se dé a conocer. Prueba de ello, es Colores Santos, un grupo al cual conocí luego de que Mario Lafontaine los recomendara. Un sello de aprobación que no muchos tienen.

Me reuní con Héctor Moya, líder del grupo, para platicar acerca de la responsabilidad que conlleva su nombre, pues es también el título de uno de los discos de Gustavo Cerati. Un homenaje, por supuesto. Además, hablamos de cómo es emprender un grupo en este nuevo modelo que tiene la industria musical.

Txt: Aldo Mejía

Marvin: ¿Cuál fue su motivación primaria para crear Colores Santos?

Héctor Moya: Tanto José Luna, que toca la batería, y yo tenemos como objetivo que la música sea una forma de vida. Empezamos a trabajar para aportar algo a la música porque no tenemos objetivos materiales, fama o esas mamadas; queremos proponer tanto lírica como musicalmente, como lo hicieron en su momento Caifanes o Café Tacvba.

Nuestro objetivo es compartir lo que tenemos dentro, y por eso nos identificamos con ellos.

Marvin: En su disco Tortugas (2017), se percibe un mapeo de diferentes ritmos e instrumentos del país. ¿Cómo fue tomar esos elementos y hacerlos suyos?

Héctor: Son nuestras influencias; escuchamos música folclórica y mucho jazz. Supongo que tiene que ver con que yo compongo, y me gusta investigar sobre los compositores clásicos de México.

El guapango de Moncayo me dio muchas herramientas para saber que hay un sello mexa. Ha sido eso de ponerme a investigar qué pasó. No solamente en el rock. El rock es una fuente que viene de fuera, pero, ¿qué pasó en la raíz de México? Hay un chingo de dónde cortarse.

Las letras que canta Colores Santos no eluden la época por la que atraviesa nuestro país y aunque reconoce que esta administración brinda esperanza a muchos, no es indiferente al hecho de que febrero fue el mes más violento de los últimos 12 años.

Héctor: No tenemos filiación con ningún partido y una vez escuché a Saúl Hernández decir que la política es muy importante como para dejársela a los políticos, recuerda el guitarrista. Lo que sí tenemos es interés en demandar una mejora en todos aspectos, aunque si te enfocas en que el presidente es capaz de hacer, te puedes frustrar con una idea irrealizable.

Marvin: ¿Aprendiste de alguien a componer con esa conciencia?

Héctor: Tomé un curso con el músico Álvaro Abitia y me dijo que el compositor tiene una responsabilidad y tienes que comprometerte a decir algo que valga la pena. Ahí tomé el rol de escribir cosas que impacten socialmente. Ya luego viene la parte de los hits y las canciones de amor.

Marvin: José y tú se conocieron cuando estaban en la universidad, ¿cómo saltaron a la música y cómo aporta su carrera universitaria en la música que hacen?

Héctor: Me metí a estudiar diseño porque no aparecí en las listas de la U de G. Ahí nos conocimos y tuvimos una afinidad muy fuerte porque le gustaban las mismas bandas de metal que a mí. Luego escuchamos cosas más soft y de ahí salió la banda.

La carrera nos aporta porque es una cuestión creativa. El diseño puede ir de la mano con cómo hacer la estructura de una composición. Crear un logotipo se equipara con componer pues tiene que haber una melodía y un ritmo. Ahí encontramos una parte chida de cómo lograr una rola.

Colores Santos nació en una época en la que ya no existe el mito de que una disquera o un mánager le consigan el éxito a un artista. Y aunque Héctor acepta que esto puede ser un shock, también permite trabajar con un poco más de libertad pues el internet se convierte en una herramienta fundamental.

Héctor: En los setenta había bandas que yo no conocí sino hasta ahora porque siempre estuvieron en el underground. Si la música es tu vida le vas a chambear para que llegue con disquera o son ella; la onda es cómo trabajas.

Yo he tenido la fortuna de montar mi estudio casero y ahí es donde nace todo. Agarro mi guitarra y empiezo a componer de forma muy natural, luego juego con mi voz y le coloco una letra. Luego el baterista me ayuda a darle estructura porque tiene una visión increíble de cómo hacerlo.

De esa misma manera me explica que desarrolla el acto en vivo, ensayando y viéndose al espejo mientras contagia de energía al resto del grupo. Cuando le pregunto acerca del nombre que eligieron para el grupo, acepta que es a causa del referente que significa para ellos Gustavo Cerati.

Héctor: Le íbamos a poner nada más Colores, pero le agregamos el Santos como un juego de palabras, porque tratamos también esto del yugo religioso. Nos criaron pensando que hay que “sufrir para merecer” y eso nos ha lastimado mucho.

Cuando le pregunto si existe algún tipo de responsabilidad al relacionarse con el grupo que lideraba Gustavo Cerati responde afirmativamente. Explica que es un homenaje por el referente lírico que sigue siendo el astro argentino.

Marvin: Para algunos artistas ya no es necesario venir a Ciudad de México para hacer una carrera. ¿Cómo es desarrollarse desde Guadalajara?

Héctor: Para mí sigue siendo vital venir para acá pues es la meca, el público está más abierto. Allá las tendencias son otras, sin embargo hemos ido subiendo. En el 2017 hicimos una gira por toda la república y nos fue muy chido.

Ahora ya tenemos el siguiente disco completo, vamos a ir sacando sencillos. El año pasado estrenamos Tortugas de golpe y sentimos que ya no es una forma de trabajar un disco en su promoción. Estamos en una etapa de singles.

Héctor promete que va a ser aún más social, aunque no van a dejar de lado el aspecto social. Y ahí van, con la confianza de ya haber dado el primer paso, que no deja de ser el más difícil ni el más importante.

Sólo queda ver qué rumbo toman.