Tras su paso por el festival Ceremonia, la españolísima Alba Farelo, mejor conocida como Bad Gyal, hizo un par de shows más en nuestro país en Monterrey, Guadalajara y uno más en Galera.

A dos años de haber pisado suelo mexicano por última vez, Bad Gyal tuvo una frenética y por demás energética presentación que dejó a todos boca abierta durante el fin de semana. Así que no podríamos pasar la oportunidad de reunirnos con ella para platicar.

Txt: Sergio Benitez

“De verdad que en México hay una energía única, aquí fue uno de los primeros conciertos que hice en Latinoamérica y ya desde entonces sentía esa energía. Mi fan base se ha hecho más grande. Me sentí feliz de cantar, vi que México recibe bien lo que hago y entiende mi show, lo disfruta, baila, se mueve y todo, que al final es eso lo que quiero transmitirle a la gente”, platica Bad Gyal.

La respuesta del público mexicano hacia su música le provoca a la artista una emotiva sorpresa y califica que el público mexicano es muy fiel y entregado, “Se parece bastante al público español, en cuanto al nivel de excitación, de emoción y de energía. También esa reacción pasará con otros artistas que vienen de fuera a cantar en España, la gente se pone muy loca cuando viene algún artista de reggaetón. Creo que son públicos bastantes similares”, explica.

“Un show mío es mucha energía, baile… un show mío funciona mejor en un club que en un festival, porque la música es mas propia de un club a momentos quizá por el formato del show. Tiene mucho de eso que vives en un club donde ponen música urbana y las chicas bailan y mueven el culo, saltan y hacen locuras, como todo eso mágico qué pasa en una noche súper loca de discoteca, eso pasa en mi show”, de esta manera Bad Gyal describe sus presentaciones en vivo.

Recientemente Gyal comentó en una entrevista que ella era pionera del género dance hall y urbano en la península Ibérica, aún antes que Rosalia, “me refería a que fui la primera persona en usar ritmos dance hall y fusionarlos con la música urbana que se estaba haciendo en mi país y vi que después de haber introducido este género, muchísimos amigos, compañeros y gente de la misma escena decidió lanzarse”, ahonda Bad Gyal.

“Gente que solo hacía trap o sólo hacía reggaetón y no conocían esos ritmos ni a otros artistas de Jamaica o Panamá que tienen esas influencias. Me considero pionera en ese aspecto, porque antes de que yo apareciese, el dance hall no era parte del mainstream en mi país y hoy en día hay mucho más conocimiento e interés en ese género”, explica la intérprete rubia sobre esa declaración.

Bad Gyal, foto de Facebook.

Aunque no interviene demasiado en la música de sus canciones, sí lo hace al cien por ciento en la composición lírica, “No soy productora no sé hacer beats, pero sí que cuando trabajo con productores, acabo influyendo en los arreglos, porque al escribir yo mis propias letras pues a veces necesito cambio en el beat”.

Gyal se involucra en lo más posible hasta que el resultado final le satisface. Hace unos días estuvo en Miami y Puerto Rico grabando los temas de su próximo álbum del cual aún no tiene el número de canciones que contendrá, nombre o fecha de lanzamiento. “Todas las canciones que he estado haciendo me encantan, porque esta ha sido la primera vez en mi carrera que he tenido el tiempo para poder para poder parar, ir al estudio y sacar lo máximo de mi creatividad”, así es como describe Gyal el proceso creativo para su próximo disco.

Crítica constante del machismo en la industria de la música, Bad Gyal asegura que este problema es una cosa del mundo y que afecta a cualquier mujer en cualquier trabajo, sin embargo, “una mujer que se expone a las cámaras sufre un tipo de machismo, por mi parte me afecta más por mi aspecto físico o de mi exterior, de cómo debería hablar, o cómo me debería comportar, cómo puedo bailar o cómo no”, para la intérprete española esto es algo con lo que se ha topado en toda su carrera, por una minoría que siempre ha sido así.

Esperamos poder encontrarnos con ella muy pronto, cuando traiga ese próximo material bajo el brazo, y así bailar como si no hubiera un mañana.