Txt: Aldo Mejía

Hace poco más de cuatro años que he seguido la carrera de Aczino en las batallas de freestyle. Lo vi ganar todos los campeonatos disponibles en América Latina, hasta que en diciembre del 2017 logró coronarse como el campeón mundial de las Batallas de los Gallos.

Sin embargo, cuando me encuentro con él para platicar, piensa en desacelerar de dichas competencias y concentrarse en su carrera como rapero. Hace unas semanas logró firmar un contrato con Universal Music para impulsar aún más la salida de un próximo disco.

Marvin: ¿Cómo te sientes con la firma de tu contrato con Universal?

Aczino: La verdad es que siempre he tratado de trabajar con la música de la manera más profesional, pero estaba más enfocado a las competencias de improvisación y no le había podido dar su protagonismo con los medios que ya tengo. Tenía en segundo plano a la música y siento mucha inquietud de lo que puedo hacer ahora.

Afortunadamente estuve trabajando con Super Bookers y con ellos pude empezar a subir a otros públicos, más allá de lo que es el rap, porque ahí ya tengo el alcance y los contactos. En una de esas situaciones pudimos reunirnos con Universal y pasó que les gustó.

Pensamos que iba a tardar un poco más. Íbamos a trabajar un disco de forma independiente a lo largo de este año y sobre ese disco queríamos que pasara algo. Inspiración Divina (2017), que fue el último disco que saqué, me gustó mucho y creo que me fue muy bien, pero, como te digo, el foco estaba en las batallas y ahora vamos a empezar a darle más protagonismo a la música con más plataformas.

Marvin: Antes el artista buscaba que una disquera lo firmara y así poder hacer una carrera. Tú no lo necesitas: has girado por el 80 por ciento de Latinoamérica y tienes una base de fans enorme. ¿Qué esperas tú de la disquera?

Aczino: Espero hacer cosas más profesionales, con más medios. A lo mejor yo puedo financiarme ciertas cosas de mi propio bolsillo, pero las disqueras ya tienen previsto dónde poner el producto para que la gente lo vea.

A lo mejor uno mismo puede hacer lo artístico y lo técnico, pero en lo que es la publicidad, los contactos, ya se necesita el apoyo de una disquera y a mí me tocó la fortuna de estar con una tan grande como es Universal. Espero llegar a más lados, a todos. Yo quiero volverme un clásico en general, no sólo del rap.

Mauricio Hernández llega puntual a la cita, saluda con una sonrisa a todos en la terraza de la Bestia y de una mesa de catering toma una manzana y un plátano para desayunar. Viste un conjunto deportivo en color negro, todo patrocinado por Puma.

Nos sentamos a platicar bajo una sombrilla para evitar el inclemente calor del sol. Cuando le pregunto acerca del avance que tenía del disco que estaba trabajando, me dice que llevaban muy poco, apenas algunas ideas y maquetas.

De ese material, el productor será Danny Brasco, pero Aczino confía en que van a tener varios beatmakers y algunos productores colaborando en el material. Sin embargo, asegura que no hay nada claro y lo que ya tenían hecho ahora tendrá que ser perfeccionado, por lo que planea encerrarse a trabajar.

Algo sí tiene muy claro: quiero visuales muy locos y muy grandes, pero si los haces con tus propios medios, corres el riesgo de que se vea chusco, me explica. Si quieres hacer un vampiro, por ejemplo, puede terminar viéndose como de chiquilladas, bromea y sonríe abiertamente apenas un momento.

Marvin: Te has parado frente a multitudes que gritan tus rimas en toda Latinoamérica y España. ¿Cómo es la experiencia de estar tú solo con tus ideas para hacer una canción?

Aczino: Cada vez que escribo algo es una experiencia diferente. Las únicas veces que echo mano de una fórmula es cuando hago algo por encargo o por compromiso. Pero cuando es un trabajo mío dejo que sea lo más natural posible, si no tengo ideas dejo que se quede ahí un ratito; me gusta irlo dibujando poco a poco o que salga de un jalón. Depende de la situación, pero cuando es para mis discos trato de darle las vueltas necesarias hasta que salga.

De hecho, mis discos han salido como cada dos o tres años, en medio lancé un par de demos, pero mis álbumes tardan porque me gusta darle tiempo El cómo pronuncio, el cómo respiro, en todo eso soy muy minucioso y en Inspiración Divina ya se puede escuchar. Cómo ejecuto, subo o bajo la voz: no estoy cantando, pero al rapear ya tengo un estilo más marcado.

Aczino presenta “No lo intente en casa”.

Marvin: Como parte de tu viaje has compartido con otros raperos, beatmakers y productores, corrígeme si me equivoco, pero de todos ellos has aprendido algo. ¿Cómo asimilas esos aprendizajes?

Aczino: Más que de los raperos, ha sido de toda la gente. Del cómo se maneja una persona en su vida pude aprender algo. A veces no necesitas conocer a un artista y verlo en el escenario, a veces conoces a alguien de su equipo y luego de un par de minutos de convivir con él aprendes algo muy grande. No es que yo sepa más, pero sé otras cosas.

Me describe cómo en las calles de Colombia escuchó músicos con mucho sabor, de cómo en Argentina prefieren el rock y de que no hay bar en Cuba al que haya ido y que no tuvieran música en vivo con mucho flow. De hecho, en la isla tienes que ser profesional con un título, no puedes llegar nada más con tu guitarra queriendo tocar, me platica.

He aprendido muchas cosas hasta de la forma de pensar y eso ha hecho que mi rap tenga otro sonido. Lo nuevo que vamos a sacar, creo que a la gente le puede gustar mucho. Sobre todo, algo que vamos a presentar en vivo en lo que hemos trabajado ya medio año, va a estar increíble y va a dar mucho de qué hablar no sólo en el rap sino en la música en general, me dice con genuino entusiasmo en la voz.

Marvin: Ya no tienes nada que demostrar, eres campeón mundial y has estado frente a frente con los mejores. ¿Eso te da cierta tranquilidad a la hora de crear?

Aczino: En parte sí, pero por eso quería dejar de competir un rato. Para poder dedicarle tiempo a la música porque si hago algo no es nada más porque sí. Incluso cuando voy a ensayar, me gusta hacerlo bien. A las batallas ahorita no es que las descuide, pero mi principal foco sí va a ser la música.

Aún así, cuando hay una batalla tengo que entrenar mucho y dejar todo ahí porque el hecho de haber ya ganado todo, a mí en lo personal, no me hace pensar que me puedo descuidar. Tengo una responsabilidad aún mayor porque todos esperan que lo haga bien, que lo haga espectacular. Y eso mismo espero de mí.

No puedo dejarme ganar, no puedo dejarme caer. Veo las cosas ahí y mi cabeza me dice qué hacer, no es que “le eche ganas”, es una cuestión de supervivencia por instinto. Sé cómo librarla, no me comen los nervios, el ego, el miedo, la euforia ni la emoción. Es como sentir un pleno equilibrio.

Aczino ha tenido más de una rivalidad memorable. En algunos casos, ya pasadas las batallas, Mau se ha metido al estudio con algunos de sus rivales para cantar “somos titulares, somos los mejores”, como es el caso de Hadrián.

Fuera de eso, somos camaradas. Ahorita mismo no hablo mucho con Hadrián, por lo que pasó en Argentina como que quedamos un poco distanciados. No tengo nada contra él, pero no quedó como “ah, vamos a salir a comer después de esto”. Cada quien por su camino, pero en sí él es mi amigo. Cuando batallamos fue porque somos como boxeadores o futbolistas, atletas de la rima, dice mientras saluda a Aztek 732 a lo lejos.

Abajo del escenario, me explica, muchos raperos son amigos. Se hospedan en el mismo hotel y se esperan para desayunar. Se aplauden cuando hacen algo cabrón y se burlan cuando les dijeron algo pasado de lanza. Somos profesionales y, como en el fútbol, no te le vas a ir a alguien a las rodillas. En el rap es igual y cuando se rebasan los límites es cuando surgen los problemas, explica antes de darle una mordida a la manzana.

Tiene la vista puesta en la música que va a hacer y cuando le pregunto con quién de sus rivales previos le gustaría entrar en el estudio, me suelta un par de nombres sin tener que pensarlo mucho: Cevladé y Akapellah. Al primero le tiene un respeto muy grande como escritor y al segundo le tiene un aprecio especial, aunque los fans crean que su enemistad absoluta.

Marvin: A algunos raperos que me ha tocado entrevistar como Tino el Pingüino, La Banda Bastön y Simpson Ahuevo, les he compartido mi idea de que lo mejor para el hip hop apenas viene y que el género está haciéndose de espacios que antes eran para el rock. ¿Cómo te ves dentro de ese panorama?

Aczino: Quiero ser un artista, un intérprete, un compositor más allá de sólo ser un rapero. Quiero sumar más elementos a mi show, como son los músicos e instrumentos que hagan vibrar al lado del rap y no limitarme a las bases, quiero experimentar sobre los sonidos.

Yo apuesto a pegarle al trap, no pienso en la música de club. Sí quiero hacer hits, porque quiero trascender, pero no quiero hacer algo sólo porque funciona. Yo creo que el rap se va siempre como a la delincuencia, a “pon dos morras moviendo el culo y un chingo de droga para que vean que somos bien malos”, nos hacen ver como si siempre estuviéramos en la banqueta con la caguama.

Yo quiero ir más allá. Tocar sensibilidades con la música sin que sea de la forma fácil o cursi. Quiero atraparte y envolverte con el rap.

Marvin: ¿Cómo mantienes el equilibrio entre ser fresco y buscar ser un clásico, que es algo que mencionas a menudo en tus canciones?

Aczino: Simplemente haciendo cosas buenas, porque los clásicos en algún momento fueron novedosos. No por ser clásico tienes que sonar como en los noventa, no puedes llegar ahorita y hacer rap noventero, que a mí me gusta mucho y lo sigo haciendo, pero sabes que eso no va a trascender en este momento porque no es nuevo. Una canción que hoy trata de innovar puede convertirse en un clásico mañana.

No sé, La Macarena es un clásico porque eso es lo que sonaba, pero no dices “ah, no mames, escucha este verso de La Macarena”. Son cosas que funcionaron, pero yo me voy más a analizarlo y que sientan lo que digo. Un día dijo un rapero que nuestra misión era que otro rapero nos escuchara y dijera “qué hijo de puta, qué buen trabajo”. Esa es la onda y es lo que yo quiero hacer.

Se le escucha decidido y emocionado, aunque el rostro apenas lo demuestra. Sentado frente al campeón mundial, puedo ver que tiene los pies en la tierra y que es un gran tipo.

La próxima vez que tengamos oportunidad de ver a Aczino en vivo será en el Festival Marvin, con el show que promete seguir construyendo su camino hacia convertirse en un clásico.