Mientras en el Centro Banamex se cerraban ventas por seis cifras y los coleccionistas negociaban envíos a Miami, Madrid, Seúl; en un salón de la colonia Juárez alguien partió con las manos un pan, un cup cake que añoraba ser una almohada.

Esto ocurrió el jueves de semana del arte durante la apertura de Lugares Blandos, la segunda edición de la Residencia Artística Soho House–SOMA a cargo de la artista Andrea Nones Kobiakov.
En esos días las ferias de la Semana del Arte abrían con una arribo de 378 mil turistas y cuatro ferias principales, 25 exposiciones institucionales y más de 70 actividades paralelas y todo el movimiento de arte underground de la ciudad en acción; y una derrama calculada en tres mil millones de pesos. Pero esa noche en Soho House, en la mesa de madera que Andrea Nones dispuso, no se hablaba de cifras. Se comía.

La artista, egresada de SOMA , había instalado piezas de alimento sobre la superficie: panes escultóricos, frutas cristalizadas, fermentos, panes. Todo podía tocarse, probarse, compartirse. La obra estaba viva. Durante cinco días, los socios del club y los visitantes se sentaron alrededor. Algunas piezas desaparecieron entre conversaciones. Otras acumularon marcas, migas, rastros de uso. Nadie pidió un precinto. Nadie puso una vitrina, no hubo grandes discursos.
A un par de kilometros de distancia, en Maravilla Studios, Feria Material estrenaba sede con 78 galerías de 21 países. .En la casona de Salón ACME, 21 mil personas vieron arte emergente con Puebla como invitado. Zona MACO cumplía 22 ediciones, 200 galerías, 26 naciones. Había secciones nuevas, curadores internacionales, cócteles patrocinados por marcas de lujo y fiestas por toda la ciudad-
Mientras tanto en una sala de Soho House, una mujer acomodaba pequeñas piezas de comida.

Lugares Blandos no apareciá en ningún circuito trendy; Las piezas no tenían precio de venta ni lista de espera, ni etiquetas. No viajarían a ninguna feria. La mesa era un espacio para la vulnerabilidad compartida. La mesa como territorio. El alimento como huella.
El domingo 8 de febrero, Zona MACO cerró sus puertas. Las galerías desmontaron sus stands. Los coleccionistas abordaron vuelos de regreso. Esa misma tarde, en la colonia Juárez, las superficies de la terraza fueron limpiadas. Las esculturas de alimento ya no estaban. Alguien, en algún momento, se las había comido.
Se dice que durante la Semana del Arte; Tres mil millones de pesos circularon por la ciudad durante cinco días. Lugares Blandos dejó quizás algunas migas que la limpieza no alcanzó a levantar.

Soho House con la presentación de la segunda edición de su Residencia Artística, realizada en colaboración con SOMA refuerza su compromiso con la cultura contemporánea al crear programas que acompañan a artistas emergentes y promueven procesos basados en la experimentación.
Andrea Nones Kobiakov vive y trabaja en la Ciudad de México y formó parte del Programa Educativo SOMA en 2018. Su propuesta surge de una convocatoria dirigida a egresados de SOMA y destaca por una práctica colaborativa y relacional que dialoga de manera natural con Soho House.
La noche de apertura presento también una performance más de Avantgardo y su obsesión por la comida de Samborns. En otra sala en una cabina telefónica una vos me hablo del Tarot de Leonora Carrington y La Rueda como fortuna. Los sohohousers seguían llegando mientras yo salía a recorrer más aventuras de la semana del arte, que apenas mostraba sus primeras señales.







