Ayer abrí un hilo en Twitter. Se me ocurrió escribir fragmentos de canciones que nos gustaran. No era condición que fueran en inglés, pero la mayoría de quienes participaron así las escogieron y al igual que yo en mi ejemplo, las tradujeron.

TXT: Arturo J. Flores

“Sé que nací y un día he de morir. Lo que hay en medio es mío. Yo me pertenezco”.

Pearl Jam.

Desde que escuché el primer sencillo del disco Riot Act –en el que por primera vez en más de una década aparecía la banda de Seattle en un video– en 2002, se convirtió en un mantra para mí. Un pedazo de poesía musicalizado. Un diálogo perfecto entre el ser humano y una guitarra. Inclusive, una enseñanza de vida.

Lo mismo con Wasted Times, de Iron Maiden, que desde mi punto de vista contiene una verdad que, puesta en práctica, podría aliviar muchas tristezas:

“No malgastes tu tiempo en busca de aquellos años desperdiciados,
Enfréntalo: hazlo tu principio.
Y date cuenta que ahora mismo vives tus años dorados”.

Heavy metal de pollo para el alma.

Me fascina además traducir las canciones. No sólo de forma literal, palabra por palabra, sino intentando que las frases se acerquen al mensaje que el compositor quiso plasmar.

Detrás de cada palabra que un músico coloca encima de una melodía existe una historia, aunque la canción propiamente no cuente una.

La del recién estrenado sencillo de Cigarettes After Sex, Heavenly, que forma parte del disco Cry, que se estrenará la semana que entra, parece muy sencilla.

“Tienes la música dentro de ti, bebé, dime por qué has estado encerrada aquí dentro por siempre, y eres incapaz de decir adiós”.

Pero el cantante y guitarrista Greg González se tardó dos años en terminarla. La música salió casi de forma accidental durante los ensayos de la banda, pero por más tachaduras y borrones que hacía sobre el papel, no le convencía. Finalmente –explica en las notas de prensa– terminó mezclando los sentimientos que le generaba su recién iniciada relación amorosa, más las películas del director Éric Rohmer y la música de Selena. Sí, WTF, pero así lo dijo.

Las letras de canciones deberían ser vistas como un género literario en sí. De alguna forma lo son. Por eso a Bob Dylan le entregaron el premio Nobel de Literatura en 2016.

Si lo sabré. En algún momento también lo intenté. Me junté con un amigo guitarrista para musicalizar algunos relatos que escribí en mis libros. Entendí entonces, y me ayudó para sensibilizarme respecto a la crítica musical, lo complejo que resulta hacer que una letra suene bien y al mismo tiempo diga algo.

Comprendí por qué Kurt Cobain decía que las letras de las canciones no eran importantes y sólo se trataba de palabras que acompañaban la música. Con todo y todo, a Nirvana le salieron algunas joyitas. Frases lapidarias y filosas como punta de machete:

“Podemos plantar una casa,
Podemos construir un árbol”.

El asunto es que el hilo en Twitter se fue desenrollando satisfactoriamente. Los contribuyentes colocaron fragmentos de Pantera, Muse, The Cure, Tool, Noel Gallagher y hasta Los Tigres del Norte. Lo que más me gustó fue leer traducidas las canciones que originalmente son en inglés. La contundencia de las palabras se percibe distinta.

Me acordé de una canción de La Barranca:

“Cada palabra cae con un peso distinto.
Las que dejaste tienen un peso infinito”.

Paraíso elemental, se llama.

Una vez en un taller le pedí a una alumna que tradujera al español un fragmento de canción (bastante largo, por cierto, era de casi 7 líneas) que había citado, para que su artículo fuera comprendido por más personas.

–No me gustaría hacerlo, por respeto.

–¿Por respeto a quién? –le pregunté– ¿A la gente que potencialmente podría leerte? ¿Consideras que pasar del inglés al español es una falta de respeto, aún cuando es TU idioma? Creo que eso es síntoma de colonialismo.

Escribió Jordi Soler una vez en una crónica, a propósito del periodismo musical, que en México cualquier cosa que hable inglés es digno de nuestra reverencia.

Ya va siendo hora de que enarbolemos lo mexa como una bandera en la que no tengamos que enrollarnos para lanzarnos de lo alto de un castillo. Mañana se conmemora el Día de la Raza, ¡sintámonos orgullosos de la nuestra, carajo!

En fin, abrí un hilo en Twitter con fragmentos de canciones que suenan bonito, que repercuten en las neuronas, que se escribieron para exprimirnos una lágrima.

Tú, ¿cuál pondrías?

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