#EnMisTiempos

Arturo J. Flores

Querido millennial:

estimada centennial:

Si crees que tu vida es triste, déjame decirte que no has visto nada. Te voy a contar algo verdaderamente sad. Tiene que ver con el Domination. Sí, el festival que tiene lugar este viernes y sábado en el Autódromo Hermanos Rodríguez y para el que tu papá y mamá, tus tíos, hermanos o primos mayores, deben estar preparados y con la emoción desbordante en sus poros.

¿Habías escuchado de un Festival que se celebrara en viernes y sábado?

Vale, te anticipo que llegará un día en la cruda, sumada a los desvelos (¡pausa! A determinada edad, la desvelada empieza después de la medianoche), no te dejarán levantarte de la cama como a Jesucristo, hasta después de tres días. La resaca te enviará directo al ataúd a dormir el sueño de Nosferatu.

Te espero, antes de seguir, a que googlees “Nosferatu”.

Lo triste no es el Domination. Supongo que es lo que estás pensando. Porque nada de malo tiene que nos emocione disfrutar del último (según) show de Kiss, un cuarteto de señores, dos de ellos rasguñando los 70, que se maquillan la cara como panditas y cantan cosas como “quiero rockear la noche entera”.

No, eso no es lo que me hace llorar.

Lo que en ocasiones me deprime es que tuve que aguardar a mis 40 para que un festival de heavy ocurriera en condiciones decentes. Es decir, con buena bebida, buena comida, puntualidad y un audio digno.

Seguramente lo disfrutaré. Pero hubiera sido mejor a mis 20, cuando Dream Theater recién había lanzado esa joya llamada Images and words. En los tiempos en que Mike Portnoy aún era su baterista y la banda tocaba Under a glass moon.

¡Qué horror que los videos de mi pubertad aparezcan tan borrosos como mis recuerdos!

Si el Domination hubiera sido hace 20 años, habría sido maravilloso.

Eso hubiera significado escuchar a grupos completos y no a sus retazos. Caso concreto: el de Vince Neil, quien viene a deleitarnos con los mejores covers de Mötley Crüe. O los Dead Kennedys, de quien varios amigos me han preguntado, neciamente, ¿pero vienen con Jello Biafra?

¿Pero qué vas a saber tú de eso?

Y está bien.

Disfruta de The 1975 ahora que están jóvenes y completos. Perrea hasta barrer el infierno hoy que las rodillas te dan para eso. Desintegra tu esófago bebiendo Four Loko. Es en serio. Ya habrá tiempo de decir que estás viejo. Porque sorprendentemente, muchos de ustedes se sienten prematuramente desgastados. No, de verdad aún tu cuerpo y tu espíritu desconocen lo que es la auténtica erosión del tiempo. Las agruras que como trago amargo en reversa te incendian por dentro. La imperante necesidad de comer algo antes de dormir, para suavizar los devastadores efectos de la resaca.

No nos culpes por emborracharnos a la tercera cuba. Por bailar slam con Satyricon (con cara de maoltes) aunque ya no nos alcance el aliento para subir tres escalones. Por vestirnos de negro como si asistiéramos anticipadamente a nuestro propio velorio musicalizado por Limp Bizkit.

¿Sabes?

Alguna vez, los headliners del Domination fueron música nueva.

Entonces varios de los que iremos, tu papá y tu mamá, tus tíos, tus hermanos o tus primos mayores, éramos nuevos también

Igual que tú, pensamos que seriamos jóvenes por siempre.

Hasta que un día, como dijo George Bernard Shaw, la enfermedad de la lozanía se nos quitó con los años.

¿Qué triste, no?

Así que mejor levántate de donde quiera estés sentado leyendo este remedo de artículo y ponte a vivir. Pórtate lo peor que puedas.

Descuida, que los mayores estaremos en el Domination y el domingo la resaca no nos dejará levantarnos de la cama para regañarte.

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