La respuesta es sencilla, sí lo son, de que sirven, sirven. ¿Para qué funcionan? He ahí la cuestión.

Las encuestas son instrumentos de propaganda, no miden la intención real del voto. Funcionan como los panfletos, los spots o los espectaculares. Anuncian una marca, un candidato, un partido.

El cliente acude con las encuestadoras para solicitar una medición que los favorezca. Resultados “reales” y “creíbles” que refuercen la opinión de la gente y encajen en el colectivo.

Cuando comenzaba la carrera presidencial, y Peña Nieto se asomaba como candidato, se colocó rápidamente como producto en el mercado. Su imagen fue vendida para todos y muchos la compraron. Las encuestas contratadas por el PRI le dieron amplia ventaja sobre sus competidores.

Ahora surgen expresiones de rechazo hacia él, momento que sus adversarios políticos saben que debe ser aprovechado. Una forma de hacerlo: la encuesta.

Por eso la del periódico Reforma, que lo coloca a 4 puntos de distancia de ese supuesto primer lugar, fue tan efectiva.  Se publicó en un momento donde vimos las protestas y marchas de rechazo al PRI, donde el Movimiento Progresista sacó spots de Andrés Manuel cobijado por las universidades y cuando los indecisos han comenzado a ver en el ‘Peje’ una opción viable para evitar el regreso del dinosaurio.

En este momento todos pensamos (nada podemos comprobar hasta que depositemos los votos en las urnas) que Peña va cayendo en las preferencias y que AMLO se acerca a pasos agigantados…  Las encuestas sirven para reforzar o intentar cambiar esa creencia.

¿Qué pasará si después del debate una encuesta pone a Obrador a un punto? Ese es el objetivo de la izquierda ahora, hacer la elección de dos. Con la pena, gracias por participar Josefina y Quadri.

Pero que no nos extrañe otra encuesta donde Josefina consiga alcanzar a Andrés Manuel, o una donde Peña se despegue de nuevo por 20 puntos.

Entonces sí, las encuestas sirven, pero a manera de propaganda. No nos dejemos engañar, ni por las que acercan a uno, las que dejan atrás a otro, o las que exageran y reporten diferencias abismales…

Si no están contestando preguntas por teléfono o adorando a San Mitofsky, los espero en Twitter:

@RodolfoZapata