Pibas. Antología de historietistas contemporáneas argentinas, publicada por la editorial Hotel de las ideas, modos distintos de ser y representar a la mujer. En el argot argentino, piba significa mujer.

TXT: Carolina González Alvarado

No existe, sencillamente no existe un único modo de ser mujer. Por décadas, se les ha dicho a las mujeres cómo deben actuar, qué deben pensar, cómo deben sentir, cómo deben ocultar su sombra por temor, vergüenza o culpa. Se les ha adoctrinado a obedecer, a guardar silencio y, a pesar de los pañuelos verdes y la diamantina, en numerosos ámbitos sociales y culturales, aún persiste una idea cerrada sobre lo que implica ser mujer. Sin embargo, ser mujer implica una respuesta tan heterogénea que podríamos hablar de distintas mujeres contenidas en una sola. En algún sentido, ser mujer se ha convertido en un ejercicio de reescritura incesante, diverso y necesario.

En el volumen Pibas. Antología de historietistas contemporáneas argentinas, publicada por la editorial Hotel de las ideas, se nos muestra precisamente esto: modos distintos de ser y representar a la mujer. En este volumen encontramos mujeres que, por medio del dibujo, construyen significados sobre sí mismas. En algunas tiras encontramos que la autobiografía y la ficción se entrelazan para funcionar como una estrategia de exploración y autoconocimiento. Mientras que otras narrativas visuales, las creadoras realizan, con humor e ironía, una crítica precisa sobre la posición social que ocupa la mujer en el mundo contemporáneo. Ya sea desde la disidencia, la denuncia más política o la sutileza de una ensoñación, en todas ellas, existe también una preocupación por encontrar un lugar en el mundo y crear sentido en él.

Las mujeres que forman parte de esta antología no hacen “cosas bonitas” por el contrario, tienen el coraje de hablar de sus enfermedades, de sus deseos más oscuros, del hartazgo que provoca la idealización de lo femenino generada por la mirada del otro. Para ellas, el arte se ha convertido en una vía para la resolución de problemas internos y el dibujo funciona como un espejo que regresa una imagen imperfecta y quizá por ello, más fiel.

 

Las artistas que están presentes en estas páginas tienen máscaras, juegan a engañarse y a engañar a otros, pero cuanto contemplan su verdadero rostro, descubren que la máscara la había creado alguien más así entonces, ahora son ellas quienes se pintan las mejillas de colores para hablar del deseo, de alucinaciones y fantasías, de una infancia en ocasiones cálida y por instantes atroz. Entintando de colores estridentes o haciendo uso de la contundencia del blanco y negro, estas mujeres se presentan como brujas, niñas y amantes. En esta antología, la belleza adquiere muchas formas y se transforma por medio de técnicas, estilos visuales y narrativas diversas. Las creadoras que forman parte de este volumen son una muestra de la calidad y pluralidad que permea en el ámbito de la narrativa gráfica contemporánea creada por mujeres.

Pibas sin embargo, no intenta fundar una definición unificada de lo que significa ser mujer sino deshacer las fronteras y presentar un mosaico de creadoras que transforman el concepto de lo femenino hasta hacerlo llegar a zonas inexploradas.