“Cuando comenzamos a nacer, la mente empieza a comprender…”, así inicia la décima pista de Vida, álbum debut de Charly García y Nito Mestre. Y me imagino que esta misma letra actualmente podría ilustrar la visión que Elisa Guerra, fundadora de los Colegios Valle de Filadelfia, ha adquirido a partir de su experiencia educadora para con las infancias tempranas. En el marco de la décima edición del festival Hay en Querétaro tuvimos la oportunidad de conversar con ella sobre su muy, Sue Generis incursión y trayectoria en el campo de la educación.
TXT: Carlos Jäger
“Inicié en 1999 con otra escuelita muy pequeñita que se llamaba Cero a Seis, y es el año que yo me considero que me estrené como maestra. Entonces pues son casi 26 años. De ahí evolucionamos hacia Colegio Valle de Filadelfia que abrió en 2004. Pero, si tomamos en cuenta, que en realidad mi camino empezó cuando me convertí en mamá, que los padres somos, lo sepamos o no, lo queramos o no, los primeros y más influyentes educadores de nuestros hijos. Para mí ahí, empezó el caminito hacia la educación, cuando me convertí en mamá y mi hijo mayor tiene 30 años.” Elisa Guerra.
Me llamó la atención que haya sido la lectura del libro de Glenn Doman lo que te impulsó a iniciar este proyecto. Entiendo que su método es revolucionario porque rehabilita a niños con lesiones cerebrales, y les permite tener un aprendizaje igual, o incluso mejor, que el de un niño sin lesiones cerebrales. Para quienes no conocen el trabajo de Doman, de los muchísimos casos que narra, ¿nos podrías mencionar alguno que te haya marcado en lo personal?
Hay muchos, efectivamente. Ahorita en la cabeza, me vienen dos. Uno de ellos es un pequeño niño que a los dos años fue diagnosticado con autismo, su nombre es Alex. Y bueno, pues empezó a desarrollar todas las características o los síntomas clásicos del trastorno del espectro autista: conductas repetitivas, autolesiones, mucho estrés obviamente con los padres, el lenguaje que había adquirido y después perdió. Los padres llegan a los institutos (Institutos para el Logro del Potencial Humano). Generalmente, cuando los padres llegan a los institutos es porque ya cubrieron medio mundo, buscando respuestas para sus niños con diferentes diagnósticos. Y toman el curso que se ofrece para padres que se llama ¿Qué hacer por su hijo con lesión cerebral? Para nosotros la lesión cerebral es un término sombrilla, un término paraguas que agrupa muchas condiciones y muchos diagnósticos que tengan origen neurológico. Y bueno, creemos que el programa es para todos los niños, no necesariamente para todas las familias, porque es un programa que requiere tiempo, no es una pildorita mágica, no es algo que, úntate esta pomadita tres veces al día o brinca cinco veces la cuerda; ¡no!, es un programa de tiempo completo.
Los padres que entran al programa de tratamiento intensivo, tienen que tener la posibilidad de tiempo, para que uno de los padres o algún otro familiar (a veces un abuelo o abuela apoya), pueda estar de tiempo completo en casa con el niño, haciendo un programa de reorganización neurológica.
Y el caso de Alex, que incluso tú lo podrías buscar en internet, comenzó a hacer este programa con su mamá. Aprendió a leer a muy temprana edad, bilingüe, en inglés y en español. Ellos viven en Texas, pero de padres mexicanos. Ella empezó a enseñarle, además de la lectura, pues muchas otras cosas, como lo propone Glenn en sus libros y en los cursos. Y de pronto, un buen día el niño empezó a demostrar mucho interés en la música. Entonces ella le empieza a enseñar, pues, notas musicales y algunos compositores y nombres de instrumentos musicales. Y el chiquito se apasionó tanto, que el día de hoy es un reconocido, es un adolescente ya, pero es reconocidísimo internacionalmente por sus habilidades musicales. Es violinista, es pianista, ha tocado ya en conciertos con incluso adultos. Y al mismo tiempo es un chico que tuvo éxito en la escuela, ha tenido éxito escolar. Durante la pandemia estuvo en mi escuela Valle de Filadelfia, en Aguascalientes. Y bueno, pues con notas sobresalientes y con muy buenas relaciones sociales con otros chicos.

Es de lo más complicado con un niño autista, ¿no?
Sí, sí, sí, sí. Ese es el primer caso que se me viene a la mente, muy reciente. Otro caso que se me viene a la mente es Ariel, un jovencito, ya es un adulto, costarricense, con un diagnóstico de Síndrome de Down. A los padres les dicen, pues nunca va a tener una vida realmente normal o independiente. La palabra normal me cuesta un poquito de trabajo por todas las implicaciones que tiene. Pero no va a tener una vida como quizá habían ellos envisionado.
O un potencial muy limitado, ¿no?
Eso es lo que les dicen. Entonces los papás leen el libro, toman el curso, comienzan a aplicar el programa con Ariel. Y bueno, Ariel comienza a desarrollarse maravillosamente. El día de hoy trabaja para IBM, habla seis lenguas y juega tenis. No te voy a decir que profesionalmente, juega muy bien tenis. Entonces físicamente, intelectualmente y socialmente es un joven excelente.
Uno lee sobre estos casos y siente cierto escepticismo. Pero viendo el documental, cuando vi la escena, no sé si son chiquitos de primero o segundo de primaria, resolviendo álgebra. Aunque sea una ecuación lineal muy sencilla, eso lo aprendí entre sexto de primaria y secundaria, me impresionó.
Sí, es que imagínate, Carlos. Estos papás que tenían sus niños con lesiones cerebrales y que empezaron a hacer los programas de los institutos. Te hablo de que estos programas surgieron en 1955, se abren los institutos en Filadelfia. El libro, Cómo enseñar a leer a tu bebé, se publica en los sesentas, la primera edición. Pero estos padres usualmente tenían en casa otros niños que no tenían lesiones cerebrales y que estaban ahí cuando los papás estaban aplicando los programas de reorganización neurológica con sus otros hijos. Y estos niños que muchas veces eran muy pequeñitos, todavía no iban a la escuela, por eso estaban en casa, de pronto empezaban a leer, de pronto empezaban a manifestar un desarrollo inesperado, insospechado en sus habilidades. Y de ahí surge otra vertiente del trabajo de los institutos y de Glenn Doman, que es precisamente, el desarrollo del potencial de los niños, por supuesto si tienen lesión cerebral, pero también cuando no hay una lesión cerebral. Realmente el potencial humano que todos tenemos. Y me parece un tema especialmente importante en estos tiempos de inteligencia artificial, además.

¿Eres la primera en adaptar estos principios en un sistema escolarizado? ¿O eres parte de un movimiento más global?
Yo comencé con la adaptación de los programas a la escuela cuando fue tiempo de que mi primer hijo, Leonardo, entrara al preescolar. Después de recorrer con él tres escuelas y que ninguna realmente me daba el ancho a lo que yo ya sabía que era el potencial de los niños, porque ya tenía algunos años enseñándole en casa.
Y finalmente me lanzo a crear, cuando me doy cuenta de que si yo quería una educación diferente para mis hijos, iba a tener que crear esa escuela que soñaba para mis hijos. Abro mi escuelita, inicio pues obviamente muy chiquita, con pocos niños, pero me doy cuenta que no hay allá afuera en las librerías, en el mercado educativo, por llamarlo de alguna manera, materiales que se alinearan con esta propuesta. Todos eran muy coloridos, muy lindos, pero muy cortos en miras, a mi humilde opinión.
Y entonces yo fui desarrollando a manita y le sacaba fotocopias para mis niños en el preescolar, mis propios materiales. Y un buen día, varios años después, me doy cuenta de que tengo ahí una serie de libros de texto que podrían utilizarse con muchos niños, y yo lo que soñaba era tener esos libros coloridos y bonitos, no en fotocopias y engargolados, para mis propios niños. Empiezo a tocar las puertas de casas editoras, y durante siete años me decían ¡Ay, pues está muy lindo, pero pues no, no le vemos un mercado! Y tú sabes que en esos ámbitos el mercado es manda… Hasta que un día Pearson me dice, estamos justamente abriendo nuestra rama en español y necesitamos una serie de libros de preescolar para la enseñanza de la lectura y la escritura.
Les gustó mi propuesta y la tomaron, la acogieron como su cuna, como su casa. Entonces, esta primera serie de libros sale en 2014, aunque ya tenía desde 99 aplicándolo en mi propia escuela. No estoy segura de ser la primera, porque Glenn ha estado allá afuera desde el 55 y desde los años 60. Pero sí creo, que por lo menos en lengua hispana, en español y en Latinoamérica, ha sido la propuesta más extendida. Porque los libros del Método Filadelfia, que también ya hay para primaria, pues han cruzado fronteras y están no solamente en México, sino en muchos países de Latinoamérica y también han llegado a España.

Porque, si entendí bien, empieza siendo un programa para infancia temprana, ¿no?
Así es.
Ya en el caso de tu escuela, ¿cómo fue el proceso de tener primero preescolar, expandirte a primaria, expandirte a secundaria? Porque con tantas interacciones humanas, maestros, niños, padres de familia, se me hace que hacer una escuela ha de ser muy complicado.
Hay dos vertientes de respuesta. La primera es yo me convertí en maestra por accidente. Primero fui mamá y me enamoré de la docencia a partir de mi experiencia en casa con mis hijos y por eso fue que me animé a fundar la escuela. Efectivamente, una escuela es algo complicadísimo. Pero Carlos, yo no tenía en ese momento, entrenamiento como maestra, yo no tenía un título de maestra. Ahora ya lo tengo, ya tengo incluso hasta maestrías en educación, pero en aquel momento no. Entonces, toda esa ingenuidad que yo tenía, yo pensé que iba a ser muy fácil.
Yo ya tenía algunos años enseñando a mis hijos en la sala de mi casa tirada en el tapete con ellos. Entonces yo dije, bueno, pues es lo mismo pero con más niños. Por supuesto que estaba increíblemente equivocada. Ser docente es una de las labores más complejas, menos reconocidas, menos valoradas quizá, y más importantes que pueden existir. Y tengo que confesar que yo había subvalorado lo que significaba ser docente, hasta que me enfrenté a lo que era ser docente frente a un grupo. Y de ahí pues fueron naciendo todas estas adecuaciones, adaptaciones.
Empecé, por supuesto, a asomarme al mundo de la educación, a ver qué cosas había allá afuera que pudiéramos integrar. Entonces tenía yo la ventaja de que tenía la mente, pues no en blanco, pero bastante virgen, y la desventaja de que tenía muy poca experiencia. Pero la otra vertiente de la historia es que la escuela creció junto con mis hijos y junto conmigo. O sea, yo empecé sabiendo muy poco de educación, teniendo experiencia mínima en la crianza con mis propios hijos. Leía como loca, eso sí, siempre me ha apasionado aprender, pero todo fue gradual. Y yo creo que muchas veces los cambios importantes, no todos, pero muchos cambios importantes, se hacen por evolución más que por revolución. Entonces la escuela, mi trayectoria, mi caminito como mamá y como maestra han sido siempre por evolución.
Entonces, sólo para imaginármelo, por ejemplo, ¡tu hijo mayor estaba por entrar a primero de primaria y te armabas entonces el curso y así fue creciendo el proyecto?.
De hecho, abrí la escuela cuando mi hijo ya estaba en tercer grado de primaria. Entonces yo abrí la escuela y dije, a lo mejor ya no lo voy a alcanzar a él, pero por lo menos a los dos que vienen detrás los alcanzo. Entonces abrí primero un preescolar y tenía a mis dos hijos pequeños en preescolar. Y al mismo tiempo, pues veía, no estaba yo conforme con cómo iban las cosas con primaria. Y finalmente, pues me lanzo y abro primero, segundo y tercer año de primaria al mismo tiempo.
Ah, y lo alcanzaste.
Para alcanzarlo. Corrí un poquito, corrí, corrí, corrí, corrí, para alcanzarlo. Y sí, entonces él acabó la primaria, entonces fuimos abriendo la secundaria y así fuimos creciendo con él y con mis otros dos hijos.

Y el proceso para poder incorporar otros docentes y entrenarlos, ¿qué tan complicado fue?
Sí y no, porque yo creo que la docencia, así como está de subvalorada, también muchas veces creemos o asumimos que los docentes son flojos, que no les gusta trabajar, que nada más van ahí por cumplir. Y yo creo que así como hay buenos docentes, también, bueno, no voy a cerrar los ojos, también creo yo que hay docentes que no deberían de estar. Pero también hay arquitectos que no deberían de ser arquitectos, también hay médicos que no deberían de ser médicos. Entonces como gremio creo que ha sido muy castigado ante la visión social.
Y es como que ir encontrando tu “fit”, cuál es el docente que encaja. Y tú te das cuenta muchas veces desde que los empiezas a conocer. Me acuerdo que una vez tuve una aspirante a docente de inglés que llegó a la escuela y una de las primeras preguntas que les hacemos siempre es ¿por qué quieres ser docente o por qué eres docente? Y esta chica dice: es que vengo de entorno empresarial y es muy estresante, yo quiero un trabajo que sea relajante y facilito. Obviamente ahí te das cuenta que no tiene idea a lo que se está metiendo. Por supuesto pues no entró con nosotros. A lo mejor le hubiera pasado como a mí, que primero entras y después te enamoras, buscando una cosa y encuentras otra. Pero bueno, como en todo, hay personas que no congenian completamente con estas ideas, sobre todo, sabes, hay muchas personas que dicen, ay pobrecitos niños, ¿por qué los vamos a atosigar tan chiquitos con la lectura? A los tres años que jueguen, que sean felices, que sean libres. Ya cuando entren a la primaria, ya les tocará sufrir. Pero ahorita déjenlos vivir. ¿Te fijas esa connotación tan negativa que hay hacia la lectura y el aprendizaje temprano?
Tengo una pregunta respecto a esa controversia. No sé si estoy diciendo una tontería, yo el estrés no lo relacionaba con aprender, sino con ser examinado. ¿Cómo funciona la evaluación?
No es para nada tonta y es finalmente una cuestión fundamental. Hay nuevamente dos vertientes o dos respuestas. Una es lo que estamos requeridos a hacer oficialmente ante la Secretaría de Educación Pública, donde tenemos que reportar calificaciones. Y otra es ¿cómo llegamos a esas calificaciones o cómo procuramos alcanzar esas calificaciones? Yo creo que la evaluación no debería de ser una prueba donde yo te doy pero después te pido a cambio, sino una oportunidad para seguir aprendiendo y para usar lo que ya sabes, lo que ya conoces, para resolver problemas. Y eso es lo que intentamos hacer. No es fácil, que cada oportunidad, digamos, o cada sesión de evaluación, sea en realidad también una oportunidad de aprendizaje. Entonces, ok, hemos aprendido esto; ¿cómo lo podemos aplicar? Ahí viene mucho el aprendizaje por proyectos, por ejemplo, viene mucho el aprendizaje colaborativo, viene mucho la autoevaluación. Y no es fácil, porque eso requiere, mucho más trabajo por parte de los docentes, mucha mayor creatividad al momento de pensar cómo evaluar a los chicos. Pero también pienso que ahí igual puede empezarnos a ayudar la tecnología y la inteligencia artificial para descargar a los docentes de las cargas burocráticas o reiterativas y que realmente podamos dedicar nuestro tiempo a ser creativos en la enseñanza de nuestros niños.

Una cosa es el aprendizaje, en lo que creo está muy enfocado el método de Glenn. En el diseño de la currícula de tu proyecto, ¿hacia dónde va? ¿En qué se distingue de otros?
La educación es mucho más de los contenidos curriculares. Participé con UNESCO en el reporte de los futuros de la educación por parte de la Comisión Internacional para los Futuros de la Educación y publicamos un reporte en 2021, donde hablamos de todos los pilares que necesitan reimaginarse. Y entre ellos están, por supuesto, los currículos, pero también la pedagogía, la manera como enseñas esos currículos, los docentes, las escuelas con sus estructuras y las otras oportunidades de aprendizaje más allá de la escuela. Hablando específicamente de los currículos, que son una parte importante, aunque no toda la parte de la educación, en nuestro caso, creemos que los niños pueden aprender mucho más de lo que tradicionalmente se les enseña. Nuestros currículos oficiales, no solamente en México, en muchos países, suelen ser muy repetitivos, suelen querer, a veces, abarcar amplitud contra profundidad. En fin, podríamos tener una discusión enorme sobre las reformas curriculares que además se dan cada administración. Ahí nos metemos en un hoyo de conejo.
Para nosotros, un valor muy importante, además de las asignaturas fundamentales, como la lectura, las matemáticas, las ciencias – es la ciudadanía global. Entonces, presentamos a los chicos las culturas de diferentes regiones del mundo, lo más diversas que se puedan. Son como los primeros pasos para abrir la mente hacia la ciudadanía global, que en estos momentos, donde hay tanto odio, tanta violencia, tanto retroceso en las democracias, tantos problemas en el mundo, creo que son muy importantes.
Tanto fanatismo, racismo.
Sí, sí, sí, sí. El odio que uno lo ve y la violencia lo ve en las guerras y lo ve como que está muy lejos, pero realmente nos estamos acribillando unos a nosotros en redes sociales y dentro de las casas y en las escuelas con los problemas de bullying. Esas son cosas que también se tienen que atender. Y al mismo tiempo, la música, el arte, que a lo mejor cuando tú y yo fuimos a la escuela eran las materias de relleno. Pero que son realmente importantes. Y también cómo vemos las materias en sí. La lectura no es nada más saber leer y escribir con bonita letra y con buena gramática. Nuestros sistemas escolares han sido relativamente exitosos en alfabetizar, pero no en crear lectores ni escritores.








