Gastronomía

El Trujal, el paraíso del aceite de oliva en tierras aztecas

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El Trujal

En una ciudad donde la cocina española suele debatirse entre la nostalgia de las paellas dominicales y las tapas domesticadas para turistas de Polanco, El Trujal aparece como un pequeño acto de resistencia mediterránea. No busca reinventar Andalucía ni tropicalizarla para la foto de Instagram; lo suyo va por otro lado: recordar que el aceite de oliva puede ser tan importante como el vino, el fuego o la proteína principal de un plato.

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Visitamos el lugar un miércoles por la noche y la sensación fue inmediata: iluminación suave pero agradable, mesas cómodas, un ambiente íntimo y sofisticado que evita caer en el acartonamiento de la alta cocina aspiracional. Hay algo cálido en el espacio, algo que invita a quedarse varias horas tapeando y bebiendo sin mirar el reloj. Aunque hubo un pequeño tropiezo: la sommelier de aceite de oliva no se encontraba esa noche y, considerando que el concepto entero gira alrededor de este ingrediente, sí nos quedamos con ganas de profundizar más en la experiencia de cata y maridaje.

Porque sí: aquí el aceite de oliva no es un accesorio ni un chorrito decorativo al final del emplatado. Es el protagonista absoluto. El lenguaje completo del restaurante nace desde ahí.

La experiencia arrancó con un gazpacho de cortesía, fresco, elegante y peligrosamente adictivo para estas semanas de calor infernal chilango. Apenas una cucharada bastó para entender que en El Trujal el producto importa y que la cocina prefiere la sutileza antes que el espectáculo vacío.

Después vino el tapeo. Las olivas aliñadas funcionan como un mapa rápido del Mediterráneo: gordal, moradas, rellenas y manzanilla, conviviendo en un mismo plato, atravesadas por un aliño donde el pimentón picante se roba discretamente la atención. De esas botanas que parecen simples hasta que descubres que no puedes dejar de comerlas.

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Pero el verdadero golpe llegó con las conchas a la plancha bañadas en aceite de oliva. Una locura. Salinas, profundas. De esos platos que silencian la conversación unos segundos porque todos en la mesa están intentando procesar qué acaba de pasar.

Las gambas a las brasas tampoco se quedan atrás: intensas y hechas para chuparte los dedos, la cascara y no dejar rastro.

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Y justo cuando parecía que la cocina ya había enseñado todas sus cartas, apareció uno de los platillos más memorables de la noche: un gazpacho de guayaba con frutos del mar que logra algo dificilísimo, equilibrar lo frutal, lo ácido y lo marino sin caer en el exceso ni en la pretensión. Refrescante, extraño y seductor. Un platillo que probablemente divida opiniones, pero que definitivamente vale la pena probar.

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Para el plato fuerte elegimos el bacalao, y aquí El Trujal hace algo importante: sacar a este pescado de la eterna condena navideña mexicana. Nada de montañas saladas ni preparaciones pesadísimas. Aquí el bacalao se presenta limpio, delicado y elegante, servido sobre una cama de cebolla caramelizada y berenjena que acompaña sin robar protagonismo. Puedes saborear realmente el pescado, entender su textura y carácter sin esconderlo detrás de litros de jitomate y aceitunas.

Sin embargo, la gran sorpresa de la noche llegó al final…

Porque el absoluto ganador de la cena fue el postre: unas naranjas confitadas en aceite de oliva con chocolate amargo y flores comestibles que juegan con las texturas y temperaturas de una manera casi psicodélica. Dulce, amargo, floral, cítrico y untuoso al mismo tiempo. Un postre que no busca complacerte de inmediato, sino llevarte poco a poco a otro lugar. Y vaya que lo consigue.

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Detrás del proyecto aparecen nombres importantes como Pablo San Román y Rodrigo Reyes, pero lo interesante es que El Trujal no se siente como un monumento al ego culinario ni como otro restaurante diseñado para influencers gastronómicos. Se siente más bien como una conversación larga alrededor de la mesa, donde Andalucía sirve de punto de partida y el aceite de oliva funciona como traductor universal.

Si eres curioso, amante de la cocina española o simplemente estás cansado de comer siempre lo mismo en la ciudad, conseguir una mesa en El Trujal debería estar en tu radar inmediato. Gracias a El Trujal y a Galo PR.

El Trujal: Av. Isaac Newton 88, Polanco, Polanco

Sitio web: https://eltrujal.mx/

Teléfono: 55 5161 2498

Staff

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So Long, and Thanks for All the Fish.

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