Así como todo el país, el narcotráfico y sus sicarios siguen de cerca la transición del poder. ¿Qué pasará con el trasiego de drogas? ¿Se pondrá más ruda la violencia? ¿El PRI pactará con los criminales?

Por lo pronto, antes de que Calderón deje la presidencia, la Marina Armada anuncia que ‘se echó’ a uno de los capos más buscados en el país, Heriberto Lazcano, (conocido en el bajo mundo como “El Lazca”) líder de Los Zetas, uno de los grupos criminales más sangrientos en México.

Sin embargo, al puro estilo Bin Laden, nadie sabe a ciencia cierta dónde está su cadáver, pues fue sustraído de la funeraria a donde llegó tras el enfrentamiento con fuerzas federales. Un grupo armado entró, dijo “comper” y se lo llevó.

Seguramente Don Lazca tendrá un funeral ostentoso, ‘narco style’, si quienes se llevaron el cuerpo fueron Los Zetas; de lo contrario, será moneda de cambio para algún otro cártel mexicano. También surge la versión de que es un testigo protegido del FBI.

México ofrecía 30 millones de pesos por información que llevara a su captura, Estados Unidos daba 5 millones de dólares. ¿Dónde quedó la bolita?

No se rían, ya sabíamos que la estrategia siempre estuvo chueca.

La muerte (si es que ocurrió) de “El Lazca” será un golpe duro a Los Zetas, sin embargo, la disputa por el poder interno también tendrá su transición.

A diferencia de la comunicación ‘piñata’ de la Secretaría de Marina, que primero dijo que había “fuertes indicios” de la muerte del capo, el narco utiliza otros métodos…

Colgados con mensajes, decapitados con carteles, mantas en las principales entradas de las ciudades, fosas clandestinas, secuestros y asesinatos. Para muestra, el hijo del exlíder priista, Humberto Moreira, quien fue asesinado recientemente.

Lejos de que el cambio de gobierno traiga estabilidad, dejará una ventana abierta (mientras se reorganiza la estrategia de seguridad) para que los grupos criminales hagan sus reajustes, así que seguramente la violencia crecerá en los próximos meses…

Ya ha ocurrido antes, matan o capturan a un capo y salen 20 más que quieren su lugar. Aún así el presidente Calderón presumió que desde 2009 van ya 25 dirigentes que son abatidos, de una lista de 37 que publicó la PGR.

Así las cosas con el ‘Lazca Laden’, que un día abandonó las fuerzas armadas para sumarse al narcotráfico, y hoy no sabemos dónde está su cuerpo, si fue abatido en Coahuila o al rato nos dirán: “no estaba muerto, andaba de parranda…”.

Si no están buscando el cadáver en algún punto en el mar o huyendo al extranjero por la escalada de violencia (o por el triunfo de Peña Nieto), los espero en Twitter:

@RodolfoZapata

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