El ex presidente Barak Obama declaró su apoyo y gusto total por el calombiano J Balvin: ¿a quién no le gusta el reggaetón? 

La semana pasada el ex presidente de Estados Unidos tuvo un acto político en Las Vegas, Nevada, en donde promovió el voto para los comicios legislativos que sucederán el 6 de noviembre en el país. En este acto de campaña, el político estuvo acompañado nada más y nada menos que del reguetonero J Balvin.

En ocasiones anteriores Obama ya había mostrado su gusto por la música del reguetonero colombiano, lo cual reafirmó en este acto político. La participación de J Balvin se vio marcada por el apoyo total del ex presidente que rectifico con la frase: “¿a quién no lo gusta J Balvin, a quién no le gusta el reggaetón?” Estábamos en los camerinos antes, afortunadamente no había cámaras cuando estábamos improvisando”.

Después del suceso J Balvin compartió el video y una foto con el presidente a través de sus redes. Un acto histórico, sin duda, para el cantante. No es sorpresa que los presidentes más poderosos del mundo busquen aliados del lado de la música, pero que Obama declare su gusto total por J Balvin representa uno de los actos más inclusivos de la época para la música latina. Los latinos están reinando las industrias del entretenimiento y de eso ya no hay duda.

Sin embargo, lo que puede resultar un logro para los músicos latinos por lo que podría representar este encuentre, resulta de pronto una contradicción. Obama antes de la toma de posición de Trump como actual presidente de Estados Unidos, tenía el récord con 2.8 millones de personas deportadas. Incluso en su política migratoria incluyó a niños sin acompañante, a la cual corresponden las fotos, hace poco viralizadas, en donde se veían a niños encerrados en jaulas sin la presencia de sus padres. Su política migratoria siempre fue cruel, que se camufleó bien detrás de su discurso humanista.