Femme Revolution Film Fest es un proyecto que propone la descentralización del formato fílmico mediante la presentación de una serie de trabajos que plasman miradas no coloniales del género femenino así como de su papel en el devenir humano.

Recientemente, tuvimos la oportunidad de charlar con Ingrid Rodea Castañeda, Directora General de este festival quien compartió con nosotros sus impresiones acerca del papel que juega el Séptimo Arte en la lucha por la equidad de género:

Marvin: ¿Cómo surge Femme Revolution Film Festival?

Ingrid: Es un intento por reflexionar sobre la representación de los personajes femeninos que vemos regularmente a cuadro. Surge a partir de la inquietud de no sentirme representada en las películas que comúnmente veía. No exclusivamente en el cine comercial –que tiene muchos permisos de utilizar estereotipos normalizados-, sino también en el cine de autor. Creo firmemente que, si cambiamos la representación de las mujeres en pantalla, en realidad podemos cambiar la vida de las mujeres en general. Tiene  que ver con la ruptura de estereotipos y con la libertad de retratar personajes femeninos más emancipados, que no estén atravesados por una mirada misógina.

Marvin: ¿Hay alguna cinta dentro de la curaduría del festival que recomiendes en particular?

Ingrid: Me parece que las Hijas del Fuego es una de las que ha sido mejor recibidas. Es una cinta muy valiente, interesante y arriesgada. Sin embargo, creo que mi favorita es Pendular. Acaba de ganar mejor largometraje internacional. Es de Julia Murat, una gran directora brasileña. Tiene una narrativa poética maravillosa.

Marvin: Tengo entendido que, de forma paralela a las proyecciones, también hubo un taller de documental.

Ingrid: Así es. Se trata de un espacio que pretende otorgarle herramientas cinematográficas a las mujeres de la periferia. Mediante pequeños ejercicios técnicos, se les invitó a hablar por ellas mismas a través del documental. Estamos muy acostumbrados a tener una mirada documental ciega que interpreta y coloniza. Queriendo no ser violentas, ni intentar decirles qué decir acerca de ellas mismas –porque son conscientes y capaces de tener una narrativa propia-, lo único que hicimos fue darles las cámaras para que ellas pudieran mostrar su realidad.

Marvin: ¿Cuál crees que sea el papel del cine en cuanto a la emancipación de género?

Ingrid: El cine es una plataforma sumamente potente. Transforma al ser humano. Es nuestro espejo más directo. Si bien no es una obligación de nadie abordar una línea teórica determinada, sí creo que hay una responsabilidad en la construcción de la narrativa y en lo que propone. La industria fílmica es una de las que más atraso tiene en cuanto a temas de paridad, es la que menos representación tiene, tanto a nivel industria, como en la pantalla; sin embargo, este mismo medio puede ser una punta de lanza de carácter revolucionario.

Marvin: ¿Cuál ha sido tu impresión después de esta primera edición?

Ingrid: Estoy verdaderamente sorprendida por el alcance del festival. Cada paso ha sido expansivo. Eso me parece sorprendente, porque es un proyecto que tiene una intención muy honesta pero, también, una estructura muy mínima y de cero apoyos. La recepción ha sido muy positiva. Tuvimos salas llenas y la convocatoria fue sumamente exitosa. Para el futuro, tenemos múltiples propuestas para itinerar parte de nuestras cintas en distintos eventos.