La semana pasada en la televisión de todo el mundo se transmitió un capítulo más de 24 o CSI (ponga aquí la ciudad gringa de su preferencia). El FBI y la Policía de Boston abatieron a un sospechoso de las explosiones en el maratón y capturaron al otro.

Los hermanos Tsarnaev, de ascendencia chechena, mataron a tres e hirieron a cientos más. ¿Cómo fue que acabaron con ellos?

Esta historia, coincidencia o no, también se asemeja a un guión de televisión. Si alguien vio o conoce la serie Touch, sabrá de la teoría donde cada ser humano está conectado con otros a lo largo de su vida. No importa cuánto se estire esa cuerda, nunca se puede romper…

Una de las fotografías más compartidas el día del atentado mostraba a un joven en una silla de ruedas. Jeff Bauman había perdido ambas piernas tras el estallido y un hombre lo empujaba mientras detenía el sangrado con torniquetes.  Fue impactante, sin duda.

El fotógrafo que lo capturó fue Kelvin Ma, quien trabaja para Bloomberg. Él narró que tras las detonaciones sacó su cámara y comenzó a trabajar. Algo que lo asombró fue ver que una persona corría en dirección contraria a todos los demás asustados: Carlos Arredondo.

Arredondo, un inmigrante costarricense, ayudó sin pensarlo a Bauman y prácticamente le salvó la vida.  ¿Por qué actuó de esa manera?

Bueno, pues Carlos (el héroe del sombrero como es conocido ahora en Estados Unidos) se volvió activista por la paz tras la muerte, en 2004, de su hijo Alexander en la guerra de Iraq. Él se encontraba ahí porque otra persona corrió el maratón en honor a su hijo caído…

Tras una operación y la ayuda de Arredondo, Jeff Bauman salvó su vida y declaró a las autoridades haber visto algo muy raro en la línea de meta. Narró que mientras esperaba a su novia un sujeto con gorra y lentes se topó con él de frente, ambos se vieron, y segundos después el sospechoso arrojó a sus pies una mochila… Un par de minutos más tarde ocurrió el estallido.

La declaración fue clave para las autoridades y gracias a ella identificaron rápidamente a los autores del ataque.

Podríamos resumir todo en un burdo ‘las cosas pasan por algo’, pero si el hijo de Carlos no hubiera muerto en Iraq, si él no hubiera sido activista por la paz, si Jeff no hubiera acompañado a su novia, si Kelvin no hubiera tomado la foto… quizá el joven Tsarnaev (quien por cierto recibió su nacionalidad estadounidense el 11 de septiembre de 2012, en un aniversario más de los ataques a las torres gemelas) seguiría libre y hubiera realizado otros atentados.

¿Coincidencia? ¿Un buen guión televisivo? No lo sé, me gusta pensar que de alguna u otra forma las personas que nos encontramos en la vida, para bien o para mal, marcan el ritmo del destino que tendremos…

Si no están viendo CSI o salvando al mundo, los espero en Twitter:

@RodolfoZapata