LOOKING FOR PEOPLE TO UNFOLLOW, el nuevo álbum de Ecca Vandal, una obra que parece construida exactamente en contra de todo lo que uno encuentra en los contemporaneos: lejos del ruido digital, lejos de la ansiedad del algoritmo y, sobre todo, lejos de la necesidad de existir permanentemente en línea.
Grabado y producido por Richie Buxton y la propia Vandal en la habitación de la infancia de Buxton, el disco tomó forma durante casi dos años de desconexión voluntaria. No como gesto romántico, sino como mecanismo de supervivencia creativa. “Eliminamos todo lo que no nos aportaba nada: las métricas, la presión por mantenernos visibles en internet”, explica Vandal. Y se nota. LOOKING FOR PEOPLE TO UNFOLLOW tiene algo extraño hoy en día: espacio para respirar.
Ese pequeño cuarto convertido en home studio terminó funcionando como cápsula de aislamiento emocional y laboratorio sonoro. Internet lento, paredes cargadas de caos, cables, claridad mental intermitente y libertad absoluta para experimentar. El resultado no suena a “playlist era”; suena a álbum. A obra completa. A esos discos que entienden el formato largo como una narrativa y no como una sucesión de sencillos optimizados para TikTok.

Lo fascinante es que esa búsqueda de desconexión no vuelve al disco hermético; al contrario, lo hace profundamente humano. Porque Ecca Vandal siempre ha trabajado desde la colisión. Nacida en Sudáfrica dentro de una familia originaria de Sri Lanka y criada en Australia, su identidad musical jamás obedeció una sola tradición. En casa escuchaba soul, gospel y música del sur de India; más tarde estudió jazz formalmente en el Victorian College of the Arts. Después llegaron Radiohead, Fugazi, Pixies y Björk para terminar de romper cualquier frontera posible.
“Para mí, Ian MacKaye es igual de expresivo que Billie Holiday”, dice Vandal. Y probablemente esa frase resume toda su estética mejor que cualquier género inventado por Spotify.
En LOOKING FOR PEOPLE TO UNFOLLOW conviven el punk más abrasivo, el hip-hop nervioso, la electrónica mutante y melodías que aparecen entre el ruido como si alguien hubiera encontrado sensibilidad dentro de un incendio industrial. Hay furia, sí, pero también agotamiento, ironía, vulnerabilidad y una necesidad casi desesperada de silencio.
Todo esto ocurre mientras la carrera de Ecca Vandal sigue creciendo como una anomalía imposible de ignorar. Después de debutar en México junto a Limp Bizkit, presentarse en Coachella y acompañar a Deftones en Australia y Nueva Zelanda, la artista se prepara para una temporada europea brutal que incluye Rock am Ring, Rock im Park, Roskilde Festival, Rock Werchter, Pinkpop Festival, Hurricane Festival y Outbreak Fest, además de nuevas fechas junto a Deftones y Limp Bizkit.
Después llegará Norteamérica con paradas en Lollapalooza, Osheaga y All Points East. Una agenda que confirma algo evidente: Ecca Vandal ya dejó de ser promesa para convertirse en una de las artistas más interesantes y difíciles de encasillar de esta década.
Y quizá por eso LOOKING FOR PEOPLE TO UNFOLLOW funciona tan bien. Porque mientras todo el mundo pelea por ser visto, Ecca Vandal hizo un disco sobre desaparecer un rato. Y encontró algo mucho más valioso en el proceso.
ECCA VANDAL –LOOKING FOR PEOPLE TO UNFOLLOW
- AIRPLANE MODE
- EYES SHUT
- SORRY! CRASH!
- VERTICAL WORLDS
- BLEED BUT NEVER DIE
- CRUISING TO SELF SOOTHE
- MOLLY
- OKAY NOT TO BE OKAY
- LEVITATE PART 1 & 2
- LOOKING FOR PEOPLE TO UNFOLLOW
- THEN THERE’S ONE
- BLEACH
- DID A LITTLE MORE TO FORGET
- DO IT ANYWAY
- DANCE IN DEBT
- GHOSTS
- CAME HERE FOR THE LOOT






