#SangredeMetal

Dream Theater es una banda más importante de lo que sus certificaciones de venta de discos indican. Sin embargo, es también un ejemplo de lo que puede pasar cuando el virtuosismo es llevado demasiado lejos. Es probablemente el mejor ejemplo de una banda que trabaja sobre esa delgada línea que divide lo virtuoso de lo aburrido, lo realmente sorprendente de lo absurdamente auto indulgente. Pero, ha sido justo de esa manera que ha establecido su nombre como punta de lanza del metal progresivo, o por lo menos del más comercial.

Ciertamente a lo largo de 13 discos (el 22 de febrero serán catorce ya) han dejado una huella que pocos logran en toda una carrera, tampoco se trata de decir que es una banda mala, es simplemente que por momentos ha dado la impresión de que en el nombre de la evolución, por momentos han caído en excesos y pretensiones.

Por ejemplo, “The Astonishing”, el más reciente de los CD’s editados por la banda fue un agente de polarización entre críticos e incluso entre los fans. 130 minutos divididos en dos actos, un disco conceptual con una historia que algunos vieron como brillante y otros como tonta, un esfuerzo genuino, eso sí, por romper con las reglas de lo establecido y un resultado mixto. La gira subsecuente los trajo a México y fue la primera vez que hubo gente que se salió del concierto. Tocaban las 2 horas y casi diez minutos completas, y eso no necesariamente le hizo el día a todo el mundo. Si bien es plausible escribir un disco con tantas pasajes y detalles que el escucha deba sentarse con toda su atención y dedicarse a escuchar y discernir los diversos matices, escucharlo en un concierto en vivo era un martirio.

Es difícil saber si el hecho de que “Distance over time”, el próximo disco que ofrecerán fue deliberadamente grabado en contraste con “The Astonishing”, pero se trata del primero en larga carrera que dura menos de una hora (el tiempo total es de 56:51) y apenas el tercero en el cual no se encuentran canciones de 10 minutos o más.

Sin embargo está también la otra parte, la representada por discos entrañables para los fans como “Images and Words” o el multipremiado “Metropolis Pt. 2. Scenes From a Memory, mismo que en el 2011 fue catalogado como el número 95 de los 100 mejores discos de todos los tiempos con base en la guitarra, de acuerdo con la revista Guitar World. Y es ahí, en ese punto medio entre la técnica virtuosa y el rock directo que puede ser degustado sin necesidad de “entenderlo” que Dream Theater ha labrado su leyenda. El que sólo uno de sus discos haya logrado certificación de Oro en Estados Unidos contrasta enormemente con la cantidad de conciertos con boletaje agotado que ofrecen cada año a lo largo del mundo.

Es también una banda que tiene una larga historia de pagar tributo a aquellos grupos que los han inspirado. Durante mucho tiempo, cada vez que tocaban más de un concierto en una misma ciudad, en el segundo día tocaban completo algún disco que para ellos representara algo importante. La variedad de covers que han tocado refleja un poco de dónde vienen, musicalmente hablando, pues han hecho versiones que van desde Elton John, Kansas, Journey o Queen, hasta Metallica, Iron Maiden, Pantera y Zebra, sin dejar de lado a los clásicos del progre como Yes, Pink Floyd o Rush, entre otros.

Dream Theater es el tipo de banda perfecta para condiciones cerradas. En México han tocado en el Teatro Metropólitan, el Auditorio Nacional y el Pepsi Center por ejemplo, todos de excelente acústica. Verlos en el contexto de un festival al aire libre como será el Domination será interesante. No son precisamente reconocidos por la teatralidad de sus conciertos y aunque esta no será la primera vez que toquen en un ambiente de ese formato, son contadas las ocasiones en que lo han hecho.

Al final del día hay algo que no se le puede negar al quinteto y es que trabaja duro para mantenerse vigente. Con poco más de 30 años de carrera, ha logrado establecer un promedio de un disco cada dos años y medio más o menos, lo cual significa también estar constantemente de gira. Hasta la fecha cuentan con más de 1500 conciertos ofrecidos y han visitado todos los continentes, excepto África. Con ese curriculum, las apreciaciones de los que opinamos normalmente sobran, así que sólo queda esperar por su siguiente disco y ver de que lado de la delgada línea entre lo virtuoso y lo aburrido cae.