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DREAD: “No somos un grupo de garaje buscando fama rápida”

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DREAD: “No somos un grupo de garaje buscando fama rápida”

¿Quién dijo que para hablar de promesas musicales hay que mirar fuera del país? En el corazón de la Ciudad de México hay quienes se perfilan como el siguiente gran referente del nu metal: DREAD. Cinco perfiles que le dan la espalda a la inmediatez, a la vulnerabilidad monetizada y a la prisa de su generación. Lejos de la pose gastada del género, tomaron instrumentos para hacerle frente a la condescendencia de la industria, convirtiendo la música en un refugio de vida o muerte.

Su nuevo sencillo, “Halfway done”, funciona como el puente exacto hacia su nueva era: el intervalo entre lo que fueron, lo que son y en lo que están por convertirse. Con este portal sonoro como pretexto, nos adentramos en el estudio para entender la mente de quienes, a sus 20´s, asumieron sin miedo el costo de la madurez prematura que esta industria voraz exige. Entre risas flojas, maquetas que al inicio sonaban a Minecraft, la filosofía de saberse un concentrado de densidad sonora y un futuro proyectado sin titubear, Eric (E), Leo (L), Dewues (D) y Anuar (A) (en ausencia de Chávez) le hicieron frente al micrófono de Marvin, desarmando las mentes cuadradas, la prisa del mercado y dejando claro que esto es solo el inicio.

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FOTO: Cortesía del artista

Introspectivamente hablando, ¿qué es “Halfway done” para ustedes hoy?

L: Es el ejemplo materializado de que DREAD puede sonar bien fuera del nu metal crudo noventero con el que empezamos y lo que podemos hacer cuando salimos de nuestra zona de confort. Refleja los cambios y aprendizajes que hemos tenido a lo largo de estos años, y sé que si no la hubiéramos hecho nosotros, aun así la habría guardado y usado de inspiración.

E: Para mí es una canción y una letra muy personal. Hay varias cosas sucediendo en mi vida que me hacen sentirme a la mitad, y de eso trata la canción. Siento que DREAD ha estado en un proceso en el que, a pesar de no tener certeza de si va a suceder o no, nos empujamos a seguirlo intentando.

A: Un experimento que salió muy guapo. Es un lado que veníamos queriendo explorar mucho tiempo. Por ejemplo, Eric y yo nos clavamos un buen con Deftones y esta canción nos permitió explorar este lado mucho más melódico o pop. Al final, lo definiría como ese puente donde ya estamos bifurcando el sonido de la banda a algo más nuestro y propio, que no se parece a nada necesariamente y que tiene un valor único.

D: Esta es una canción muy íntima para nosotros, es dolorosa y realista. Retrata ese momento donde te das cuenta que debes tomar acción para cuidarte a ti mismo y avanzar aun cuando estás en medio de una crisis (amorosa, familiar, etc.). Es nuestra forma de darle un espacio a lo que sentimos colectivamente.

Para reconstruirse a medio camino, ¿cuál fue el punto de partida?

E: Es una buena historia. Me acuerdo que un día llegué y dije: chavos, tengo un riff. Anuar, Dewues y Chávez empezaron a hacer la matemática musical sobre el pequeño bebé que les entregué. Básicamente lo mandé anexar porque regresó muy diferente, pero ese fue el primer esqueleto. Tiempo después, la revisitamos con Román y avanzó muy bien. Poco después, Dewues nos contó cómo se sentía en ese momento por una situación y de ahí nos clavamos en la letra. Simplemente salió de una manera muy natural, buscándola sin buscarla.

A: Es muy curioso porque desde la primera maqueta que hicimos ni siquiera sonaba como a rock necesariamente; para mí sonaba incluso como a música de Minecraft. Pero sonaba muy bien, era una melodía que me daba mucha paz. Nos hace sentir orgullosos porque la letra salió de un tema personal, que platicamos y abordamos, porque no solo somos una banda, somos amigos. Una segunda familia.

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FOTO: Cortesía del artista

Entre el ir y venir entre maquetas y emociones, ¿qué fue lo primero que tuvieron que soltar para que esto sucediera?

D: Más que soltar, diría que fue otorgar la confianza de que, aunque yo no escribiera la letra completamente, mis compañeros iban a resonar con eso que a mi me estaba pasando, y lograrían entenderlo y transformarlo.

A: A mí, como guitarrista, me gustan los riffs ultraviolentos y metaleros; entonces, hacer algo así fue un reto a mejorar, entendiendo que también está chido hacer acordes y melodías cantables.

E: Tuvimos que superar el reto de la comunicación y llegar a un punto medio de cómo queríamos sonar los cinco y lograr que sonara como lo pensábamos, con las inquietudes que todos querían explorar.

Estando (casi todos) en sus 20s y con ya unos años de experiencia en esto, ¿qué dirían que es lo más difícil de crecer y madurar como personas al mismo tiempo que el proyecto?

A: Es complicado porque detrás del escenario o de las redes, cada uno sigue teniendo su vida y un contexto distinto. Ver a quienes salieron de la prepa contigo, que ya están entrando a la universidad o encaminándose a algo más seguro, sí te genera incertidumbre. Pero al tocar, al ver nuestro trabajo y la gente que nos apoya, todo hace sentido.

E: Tener una banda es una apuesta muy grande y arriesgada. En la escuela no te enseñan a tener una banda; puedes estudiar música, pero tener una banda no viene en la matrícula. Tienes que crecer a la par de lo que crece el proyecto y darle la atención, importancia y disciplina que necesita. Poder comportarte a la altura de lo que quieres que sea tu proyecto es un reto bastante bueno.

L: Yo he tenido que aprender un montón de cosas. Quienes lo ven desde afuera, creen que es solo hacer música, pero es mucho más que eso en esta escena. Uno tiene que aprender, como músico a ejecutar bien su instrumento, pero también a saber vender su música, hacer relaciones públicas y llevar una contabilidad. Es un trabajo tan honrado y valioso como ser ingeniero o médico.

D: Eso es para que nuestra generación, cuando sean papás, no les digan a sus morros que no sean músicos o tengan bandas. Sí se puede. Si uno hace las cosas bien desde el inicio, pensando en que esto va en serio y es un compromiso con nosotros y con la gente que se suma, las cosas sí pueden pasar.

Evidentemente, ustedes no son víctimas de la misoginia de esta industria, pero seguro sí de la condescendencia que la rige. ¿Cómo ha sido su experiencia con esa parte de la industria que no se ve?

D: La hemos vivido y creo que la única manera de que no te afecte es que de verdad no te importe. Mantenemos el poker face. En la escena se dice muchísimo, pero se hace muy poco. La gente se concentra mucho más en hablar mal del otro que en hacer música y sacar lo que siente. En México hay un talento impresionante, pero hay muchos factores y existen opositores que te tiran para abajo.

L: Enfocándolo en la edad, nos toca lidiar con que la gente de la industria se siente “viejo lobo de mar”. Debe haber un balance en la humildad para aprender, pero también juicio propio para no creerte todo lo que te dicen. Mucha gente nos ha dicho por ahí no es el camino, o traen el discurso de la vieja escuela de que tienes que sufrir, tragar mierda y pasarla mal para que tu banda valga. Nosotros no compartimos esa idea. Si queremos hacer crecer la industria en México, tenemos que apoyarnos unos a otros.

E: Quiero agregar algo sobre la misoginia que mencionaste al inicio. Hay un chingo de morras que tocan bien pasado de verga. Por ejemplo Génesis. Cada día me salen más videos de morras tocando instrumentos, entrando a géneros pesados y rompiéndola. Hay referentes e increíbles bandas como Halestorm, Arch Enemy, The Warning o Electrify que igual abren su propio camino. ¡Que viva la música, a la música nadie la detiene!

E: Y se van a la verga los misóginos, así, directo. Ni lo traduzcas, que me quepa en la frente.

Del otro lado, ¿qué tiene que aprender la vieja escuela de esta nueva generación?

D: Que entiendan que el mundo cambia muy rápido y tienes que estar siempre en la ola y actualizado, porque si no te come el mundo. No hay que tenerle miedo a las cosas nuevas y hay que enfrentar el mundo como es, sin prejuicios ni tabúes.

A: Que abran sus oídos y no le tengan miedo a aceptar que hay gente joven chida. Nadie los está demeritando a ellos; zapatero a tus zapatos, déjenos hacer nuestro pedo y cuídense.

E: Concuerdo con todo. No debería existir esa condescendencia. Se debe lograr un punto de equivalencia donde se respeten ambas partes. Hace falta respeto básico: tratar a las personas como personas reales.

L: El que no está abierto a escuchar se queda en una época que ya no existe y no va a triunfar. Actualízate y no te quedes en hace 30 años porque la gente joven te va a comer eventualmente.

Hablando de actualizarse: ¿qué opinan como músicos de la dinámica del algoritmo y de las canciones de 2 minutos hechas para volverse virales?

L: A mí no me parece cómodo, pero lo entiendo porque estudio marketing. Hoy en día es muchísimo más difícil que la gente te voltee a ver porque todos estamos llenos de estímulos. El algoritmo te reta todo el tiempo a ser creativo para llamar la atención un par de segundos. Eso hace aún más valiosa a la gente que nos apoya, porque realmente conectó con el mensaje.

A: Con la era digital, TikTok y la inteligencia artificial, el modo de producir y consumir es muy acelerado. La capacidad de retención de la gente es muy poca. Nosotros no hacemos una canción buscando pegarla en TikTok o Spotify; hacemos la música que nos gusta. Está muy chido que la gente le dedique su tiempo y atención a estar al pendiente de DREAD.

D: Odio que se haya perdido un poco la costumbre del álbum completo. Cuando haces un disco, entregas todo un mensaje y un concepto estructurado. El rollo de sacar sencillos uno tras otro pierde esa intención emocional por enfocarse solo en pegar. Personalmente, es algo que extrañaría si se pierde por completo.

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FOTO: Cortesía del artista

Estamos en una época en la que vender una imagen parece serlo todo. ¿Cómo llevan ustedes el balance entre ser y no ser?

D: Se trata de mantenerlo real. Mantenemos la honestidad con lo que somos. Hay gente que usa una máscara de invencibilidad, pero nadie se siente así todo el tiempo. Nosotros mostramos cómo nos sentimos: tenemos canciones egocéntricas y poderosas como “XMUG“, y otras vulnerables como “Halfway done“. Somos reales en la música y en el trato con la gente. En redes subimos lo que somos, las tonterías que nos dan risa y nuestras posturas serias cuando importa.

L: Hay que mantener la compostura y la confianza en uno mismo, pero también tener la capacidad de sentirte vulnerable porque todos pasamos por momentos difíciles. Lo que sí me causa conflicto es la línea entre darle visibilidad a la salud mental y romantizarla. Está bien estar mal, ¡claro que sí!, pero no puedes vivir estando mal ni promover el “estamos jodidos”.

Entre lo que eran, lo que son hoy y lo que están construyendo, ¿hacia dónde lleva el resto de la historia de la banda?

D: Siento que el proyecto se va construyendo hacia lo más fino. Estamos madurando junto al proyecto de una manera amable. Disfrutamos el proceso, el viaje y la gente con la que nos vamos cruzando. Espero que la música se siga sintiendo más chida y que la familia de xmugs siga creciendo.

A: Estos tres años que llevo tocando con ellos se han sentido como una vida entera. Hemos pasado por experiencias buenas, malas y muy random. Estamos a punto de iniciar nuestro prime, y después vendrá el prime 2 y el prime 3. Se viene un DREAD muy chido, en esteroides y listo para expandir esta familia a millones.

E: Nos estamos haciendo más precisos como empresa y como personas. En 10 años veo a DREAD como una de las bandas más grandes de México, haciendo lo que le da la gana de forma honesta, orgullosos de nuestro legado y siendo un proyecto plenamente funcional.

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FOTO: Cortesía del artista

En su universo entiendo que veremos más madurez conceptual, ¿de qué irá?

L: Planificamos una sesión de fotos con el equipo de Salsa Studio bajo la premisa de: ¿qué hubiera pasado si DREAD no funcionaba y cada quien tenía que conseguirse un trabajo de oficina? El saberse frustrado en la situación que estás, y el cambio interno cuando entiendes que debes moverte a donde quieres estar.

¿Y qué pasa después de “volverse godín”?

D: Te das cuenta de que no encajas, que no es lo tuyo y que tienes que liberarte para ser la persona que quieres ser.

L: Para mí fue una experiencia personal. El trabajo no es algo malo, aprendes un montón de cosas, pero me di cuenta de que no era un lugar en el cual me sintiera cómodo al 100%. Me cuestionaba que mucha gente desearía esa oportunidad, pero yo me siento más cómodo detrás de una batería o encerrado ensayando. Me di cuenta pronto de que sabía dónde quería estar.

E: Un día renuncias, vas con tu jefe y lo agarras a golpes, te robas su carro, te metes a un supermercado a robar todo, te robas un Lamborghini y te armas un GTA. Un día decides que hoy es el día.

¿Ustedes dirían que esta nueva etapa es un Monster blanco o un Four Loko dorado?

E: Un Monster blanco. ¡Full! Con preentreno, creatina, proteína, vitaminas, un chorrito de café, un chorrito de chela, sal, limón y agua mineral.

D: Yo diría que en esta nueva etapa somos un Yakult concentrado. Siempre está bien chido.

L: O una torta de suadero bien preparada, bien cocida, con su cebolla, cilantro, buena salsa y en su plato de plástico grasoso. Algo muy llamativo que no basta con verlo, sino que hay que probarlo y adentrarse en la nueva música e imagen que estamos preparando.

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FOTO: Cortesía del artista

Cerrando con eso, DREAD pasó al fondo del estudio, compartiendo un par de cigarros, cumpliendo la racha de Duolingo y conectando su equipo a la consola; pasaron el micrófono a Román López, productor que acompañó a la banda en este nuevo episodio:

¿Cómo fue tu proceso en esta canción cuando te enseñaron la maqueta?

R: “Halfway done“ fue la primera rola en la que empezamos a trabajar juntos en equipo y en la que conectamos más como amigos. La producción la llevamos entre Chávez y yo. A mí me asombra un chingo cómo produce Chávez; fue un proceso de aprendizaje muy hermoso. Nos juntábamos una vez a la semana en sesiones de 8 o 9 horas, y era ir sección por sección: guitarras, bajo, percusión, arreglos vocales. Fue divertido, porque de la nada teníamos 130 canales sonando en simultáneo y los 5 morros saltando detrás y disfrutando.

Trabajas con muchas bandas jóvenes. ¿Cómo es trabajar con DREAD en específico y qué los hace diferentes?

R: La mayoría de los socios o artistas con los que trabajo son del norte (Chihuahua, Monterrey, Culiacán) y compartimos similitudes culturales. Con ellos es la primera vez que trabajo tan profundamente con gente de un background distinto. Anuar era mi vecino. Lo veía en la calle con su patineta y se me hacía un morro chido. Luego me enteré de que era hijo de un compa mío. Nos hicimos cercanos antes de saber que hacíamos música. Esa conexión fue totalmente orgánica y no la de un empresario buscando incubar un producto. Eso impacta directamente en que el resultado sea diferente.

Proyectando, ¿cómo los ves en un futuro?

R: El arte es cíclico: cada 10 años hay un resurgimiento del hardcore, del punk, del emo o del nu metal. Ellos tienen el discernimiento para entender esas corrientes, adaptar las reglas del juego y aplicarlo a su propio proceso con una identidad bien definida. Sé que llegarán más lejos de lo que se proponen porque saben escuchar y transformarlo en algo que les sume.

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Stephania Santoyo

Stephania Santoyo

INFJ intentando sobrevivir con un poco de cafeína, música e intentos de poesía.

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