A estas alturas, hablar de Dorian es referirse a quien se negó a desaparecer cuando todo apuntaba a la implosión. En un mundo donde las relaciones —románticas o creativas— se desmoronan con la misma facilidad con la que se desliza el dedo sobre una pantalla, estos músicos decidieron otra cosa: mirar el desastre de frente y reconstruirse desde las cenizas. Porque Futuros imposibles no es solo una colección de canciones; es una proposición sobre la pérdida, el amor y el duelo, un álbum que convierte la herida en narrativa y la nostalgia en fuerza vital. En su centro hay una ruptura que pudo haber sido el epitafio del grupo, pero terminó siendo el cimiento de una nueva etapa creativa.
TXT::Tim Drake
Dorian emerge con la calma de quien ha atravesado el fuego. Veinte años después de arrancar con sintetizadores, guitarras nocturnas y letras de juventud inquieta, se encuentra al borde de un nuevo amanecer; “Por ti” significa un pacto profundo con la pérdida, con las ruinas de lo que fue y con la silenciosa promesa de lo que puede ser. Futuros imposibles no sólo alberga ecos de rupturas sentimentales ni elegías por el adiós de un amigo querido, hay una bandera ondeando al viento de quien entiende que lo imposible también puede ser sustento, que las heridas no siempre son grietas para caerse, sino trampolines para reinventarse.
Mientras la banda prepara su regreso a México —ese país que la ha recibido como parte de sí y la ha mirado como espejo—, charlamos con Marc Gili, quien habla desde la inspiración fugaz, desde la resaca emocional, desde el fondo del vaso vacío que queda después del incendio.
Sobre su disco Futuros imposibles. El álbum indaga el duelo y la superación de rupturas sentimentales de manera autobiográfica y positiva. ¿Cómo influyeron estas experiencias personales en la composición colectiva del disco?
Éste es un álbum que habla sobre cómo afrontar la pérdida, aborda el duelo desde diferentes perspectivas: por rupturas sentimentales, por la muerte. ¿Cómo afectó mi ruptura con Belly a este proyecto, a este álbum? Pues se convirtió en la temática. La pérdida y del duelo son el eje central de las letras del disco porque, como mucha gente sabe, ella y yo éramos pareja, del mismo modo que en Fleetwood Mac había parejas. La diferencia entre Sonic Youth y nosotros, por ejemplo, es que fuimos capaces de sobreponernos al dolor, al rencor y a las diferencias. El diálogo, el amor y la comunicación no violenta se sobrepusieron a lo que hoy día podría haber sido la destrucción de la banda. Superado ese fuego, fue momento de meditar y ver qué había quedado después del incendio: las reflexiones de Futuros imposibles.
El videoclip de “Por ti” parece más una confesión que una pieza promocional; tiene ese filo incómodo de lo que es descomunalmente honesto para fingirlo. ¿Hubo algún instante durante la grabación en que se dijeron: “esto no podemos publicarlo”, ya sea por lo íntimo, lo crudo o lo simbólicamente doloroso, pero aun así decidieron dejarlo porque reflejaba una emoción imposible de reemplazar por algo más “seguro”?
Es un sencillo y un álbum que hablan sobre lo que nosotros llamamos la superación positiva del duelo. Cuando estamos ante una situación en la que el destino nos pone por delante la imposibilidad de seguir con un ser querido, ya sea por una ruptura sentimental o por el fallecimiento, tenemos tres maneras de afrontarlo: uno, esconder el dolor debajo de una alfombra y empezar a echar tragos, fuego, sexo o lo que sea, menos pensar en el dolor, lo que acaba teniendo un efecto de rebote fatal; dos, afrontar el duelo y atravesar ese fuego, pero quedarnos atrapados en el sentimiento de pérdida, ¿por qué a mí, por qué yo?, en el rencor, en el dolor, y quedarnos en ese círculo vicioso del que puede llevar incluso años salir; y tres, la que nosotros exploramos con Belly, la de asumir que todo en la vida tiene un inicio y un final.
Todo forma parte de un ciclo, y cuando se terminan esos ciclos esas personas ya no están en nuestra vida pero podemos focalizarnos en el recuerdo de lo bueno que nos aportaron a lo largo del camino: las buenas experiencias y todo lo que nos enseñaron. Focalizándonos en lo positivo que nos dejaron, pero siendo conscientes de que no volverán a nuestras vidas. Asumiendo eso, logramos un efecto de catapulta que nos lleva a superar el duelo y el dolor de un modo positivo, aceptando que esa etapa de la vida ya se ha cerrado y, por lo tanto, abriéndonos a los nuevos retos, personas y experiencias que la vida traerá. Y esto es algo que a nosotros nos sirvió mucho y que queremos compartir con la gente.
¿Hubo miedo a mostrarse así de vulnerables? ¿Sintieron que la música les ayudaba a “salir del agujero” o que era más bien un espejo inevitable de lo que estaban viviendo?
Hay por lo menos cinco canciones de Futuros imposibles que hablan de desamor, y no desde el rencor. Hay toneladas de canciones de ruptura que hablan desde ahí, empezando por Paquita la del Barrio. Nosotros queríamos hacer canciones de desamor y de ruptura desde el agradecimiento. Esa tesis la vas a encontrar en diversos versos de “Algo especial“, “Elegía“, “Lo que recuerdo de ti“, “Por ti” (la primera canción de Dorian que canta Belly) y “Solo el cielo” (una especie de letanía del perdón).
El título del álbum sugiere una puerta cerrada, pero también que otros futuros son posibles. ¿Qué les gustaría que la gente recordara después de reproducir y ver el video de “Por ti”?
Es muy interesante, ahora que se habla tanto de salud mental, trasladar a la sociedad, a través de la música, y humildemente en nuestro caso, esta clase de mensaje, porque es un mensaje positivo, de madurez, de aceptación. Aceptar las cosas y no quedarnos encallados, sino entender que la vida va trayendo y quitando. Es muy estoico, ahora que están tan de moda los modelos estoicos, y aquí nosotros lanzamos nuestro granito de arena a raíz de la ruptura sentimental que catapultó a la banda a crear todas estas canciones y no acabar destruyéndose.
Con más de dos décadas de carrera, es inevitable pensar en la madurez como un escudo. Si las tensiones, pérdidas o diferencias que han vivido en los últimos años les hubieran sucedido en los primeros discos, ¿creen que la banda habría sobrevivido o estaríamos hablando de un grupo de culto que se extinguió demasiado pronto?
Es interesante que nadie nos había preguntado desde ese punto de vista, de los primeros años. Y seguramente no lo habríamos superado. Éramos mucho más inmaduros, gritábamos por todo, nos tomábamos todo demasiado en serio. Además, estábamos muy en la peda, con mucho desequilibrio, y sobre todo éramos más jóvenes y, por lo tanto, no teníamos el conocimiento que tenemos ahora. Casi seguro que no habríamos superado esa ruptura y que la banda se habría desintegrado.
En Futuros imposibles aparecen colaboraciones muy destacadas que amplían el universo sonoro de Dorian. ¿Cómo influyeron esas voces externas en la construcción emocional y narrativa del álbum? ¿Hubo también elementos o inspiraciones provenientes de Latinoamérica que se filtraran en el proceso creativo?
Soda Stereo es una banda que nos ha influido mucho. The Cure, Depeche Mode o New Order son claras influencias para Dorian. Virus. Caifanes, a quienes tenemos la suerte de conocer personalmente, los he escuchado muchísimo. Nosotros venimos mucho del new wave y eso lo mezclamos con electrónica; se nota mucho que nos gustan esas baterías contundentes, la nostalgia musical, las notas menores, las canciones que te hacen reflexionar y bailar al mismo tiempo. Zoé también ha sido una influencia desde que nos conocimos, hace 14 años, son como nuestros hermanos mayores.
En cuanto a los shows en vivo y la gira latinoamericana. ¿Qué momento del concierto en el Teatro Metropólitan esperan con más intensidad ahora que están atravesando un torbellino emocional? ¿Cómo planean convertir esa energía en algo verdaderamente especial para el público mexicano?
El concierto que vamos a hacer el 13 de noviembre en el Teatro Metropólitan es un concierto del 20 aniversario. Por lo tanto habrá un repertorio especial donde entrarán muchas piezas que no caben en los festivales. En un Vive Latino no tocaríamos dos horas. Dorian tiene mucha historia vinculada con México, piezas imprescindibles que vamos a recuperar.
Han construido con México y Latinoamérica una historia que trasciende lo musical; una relación afectiva, casi simbiótica. Sus seguidores suelen decir que el público de este lado del mundo siente sus canciones con una intensidad distinta. ¿Qué creen que tiene México que los hace sentirse tan identificados mutuamente?
“Simulacro de emergencia” abre La ciudad subterránea, el primer álbum de Dorian que se publicó en México, la cantamos con León Larregui en una versión que sacamos años después, una edición preciosa de color blanco que editó Terrícolas Imbéciles, con Larregui cantando “Simulacro de emergencia” y Denise Gutiérrez, de Hello Seahorse!, “Verte amanecer“. “Duele” es otra canción imprescindible para México. “Cometas” tiene un videoclip rodado en la frontera de Tijuana. “El temblor” habla de Oaxaca y su videoclip lo rodamos en el Nevado de Toluca y en la Huasteca Potosina. México, por encima de otros países de Latinoamérica, tiene mucho peso en nuestra biografía, en nuestra historia y en nuestra discografía.
En su primer encuentro con México no solo hallaron un público entregado, sino un reflejo emocional que los entendía sin traducción posible. ¿Recuerdan ese instante en que supieron que había algo más profundo que un concierto? ¿Alguna vez dudaron en volver, abrumados por las contradicciones del país, o fue justo esa intensidad lo que los enamoró? Cuando regresan, más allá de los escenarios, ¿qué los atrae —la comida, la gente, los lugares, el caos— y cómo se cuela todo eso, casi sin querer, en la música que terminan componiendo?
México tiene una potencia cultural que está en primera división mundial. La gastronomía, los colores, la literatura, la música, los paisajes. Hay veinte mil Méxicos. Eso a mí me fascina porque soy una persona tremendamente curiosa. He estudiado mucho el mundo precolombino; he ido varias veces al Museo de Antropología de México y paso ahí muchas horas. Me encanta hablar con la gente de la calle, con el mesero, con el de la esquina, con el delincuente, con el político, con todo el mundo. Me lío porque tengo mucha curiosidad por conocer todo lo que es cada país que visito, y en México eso no tiene fin, sigo conociendo gente fascinante. Lo que me conectó con México fue, primero, la gente en sí: la hospitalidad, la amabilidad, la inteligencia. Porque la gente es muy lista en México, no es pendeja. Todo lo que es el pozo cultural que tiene México… Ustedes, como son mexicanos, no se dan cuenta, pero cuando viajas por el mundo notas que hay países más grises y países más luminosos, y ustedes están del lado de la luz.
¿Verían cercana la posibilidad de una colaboración más extensa con artistas mexicanos o latinoamericanos, no solo en un tema, sino en un EP o algún compilado? ¿Con quién les gustaría trabajar?
Ahora mismo con Caifanes, pero también colaboraría, como ya hemos hecho en España, con gente del trap.
Cumplen más de veinte años como banda, han visto la escena cambiar, la industria mutar. En ese sentido, al mirar hacia atrás, ¿qué “futuro imposible” de los primeros días nunca se dio, y ¿qué nuevo “futuro imposible” quieren conquistar?
Queremos seguir yendo mucho a Estados Unidos, un país fascinante. Y yo, en lo personal… Mira, tuve un problema de salud hace años, en la espalda, muy grave, del que ya me recuperé al 100%. Voy al gimnasio cada día, me cuido. No hay que soñar nada, no hay que soñar mucho más que el hecho de tener salud cada día, que tú, tus familiares y tus amigos estén bien. Eso ya es el futuro; es el único futuro en el que quiero pensar. Luego, ya en lo que son objetivos de tipo personal, pues sí, me quiero volver a enamorar, pero bueno, eso surge, la vida te lo trae. Te podría decir varios objetivos de tipo creativo y profesional, pero de verdad te digo que el futuro más ambicioso al que debemos aspirar como seres humanos es tener salud cada día y que los nuestros estén bien. Eso es el éxito; lo demás, ya vendrá después.
*También te puede interesar: Los Espíritus: “La música une al cielo con la tierra, eso es la psicodelia”







