El próximo 22 de febrero se llevará a cabo el debut de un nuevo festival de metal en la Ciudad de México. En esta ocasión se trata del Doom City Fest, uno que entra más en la categoría de “dirigido a un público específico”, con aura de evento subterráneo y con un cartel realmente importante.

FOT:: Susie Costantino

De acuerdo a su propia definición, se trata de “una contundente y fina selección de exponentes de música underground en géneros como el Doom, Sludge, Post Metal, Post Hardcore, Stoner y otras vertientes de la música pesada nacional e internacional”. Y es cierto. Sangriento, la sede escogida, está dentro de la carcasa de una antigua fábrica de harina y es considerado por algunos como uno de los inmuebles más vibrantes de la zona norte de la Ciudad (se encuentra a un costado del Parque Bicentenario, en Azcapotzalco).

Ciertamente no se trata de un concierto de para las masas, y eso es justamente lo que lo hace más atractivo. Más allá de las etiquetas nefastas de “true” o “poser”, es claro que dentro del metal hay muchas vertientes que tienen distintos alcances. Que existan los grandes conciertos masivos es importante, pero que se abran estos pequeños esfuerzos alternativos -en el sentido de alternancia, no de etiqueta musical- lo es más porque, además de ofrecer una curaduría enfocada a ciertos géneros específicos, ofrece la oportunidad de ver a varias bandas que si no fuera en este contexto, difícilmente llegarían a nuestro país

Los invitados a esta fiesta son los belgas Amenra, que cuentan con seis discos de larga duración; la mítica banda estadounidense de Doom, The Obsessed; el dueto alemán de Sludge/Black Metal Mantar; el cuarteto norteamericano de Sludge Metal -16- (también conocido como Sixteen); los canadienses Tekarra (Sludge/Doom) y los mexicanos Fumata (Sludge/Stoner nacional), 33 (aleación de varios estilos), Malamadre (Stoner/Doom) y Satánico Pandemonium.

Todos estos sub géneros tienen mucho menor difusión que los clásicos como el Death o Thrash por ejemplo, suelen ser relegados -y en ocasiones de plano desterrados- de los festivales masivos y sin embargo tienen un público leal que tendrá en esta, una oportunidad valiosa de inyectarle vida y hacerlo un movimiento que no se quede en efímero intento.