Joliette es una de las bandas que han dado de qué hablar en los últimos meses. No solo se quedaron atorados en Canadá sin poder regresar a México. También lanzaron su nuevo álbumLuz Devora (2019), y sin duda va a quedar dentro de los mejores discos del año.

Antes de emprender su gira por Sudamérica, Joliette se dio una vuelta por Casa Marvin, platicamos con ellos y grabamos un Instatrack. Fue entonces que se nos ocurrió que escribieran un diario mientras estaban de tour.

Fernando, voz y guitarra de Joliette, es el encargado de narrarnos su travesía y aventuras por el sur del continente. Las fotos en vivo son de Gary Go Photography, las otras son del resto de Joliette. Disfruten la primera entrega de este diario.

Lunes 1 de julio: Joliette rumbo a Sudamérica

En el aeropuerto. Tras un show una noche anterior en Caradura, nos encontrábamos ya listos y emocionados (pero desvelados y muy cansados) por emprender un nuevo tour. Esta vez hacia Sudamérica, por segunda vez, pero primera vez en los países en que hemos estado hasta ahora y los dos que restan.

Aterrizamos en Lima cerca de las 6 p.m. Todo en orden. Yosefú, miembro de Fiesta Bizarra fue a buscarnos al aeropuerto y en dos taxis nos movimos a su casa en Callao, cerca de Lima. Fuimos a cenar Chifa y bebimos Inca Kola, para posteriormente sentarnos a esperar a que “Luz Devora”, nuestro nuevo álbum, fuera liberado en plataformas digitales a medianoche (es decir, oficialmente martes 2 de julio) y así compartirlo. Al día siguiente fuimos a comer a un buffet, dimos la vuelta por el centro de Lima y vimos un partido de fútbol en un bar futbolero.

El show sería al día siguiente en el bar Clandestino (no, no el de Ecatepec). Hicimos un par de entrevistas previas a ello y Perú ganó un importante partido de fútbol que tenía a toda la ciudad explotando en regocijo y celebración. Posterior a la euforia, comenzó el show. Finster, El Robot con Cabello Humano, Dom Dimadoom y Millones de Colores (gran banda, por cierto) compartieron el escenario con nosotros esa noche.

El show fue buenísimo, la gente sabía y coreaba las canciones, se quedaron hasta tarde sin importar ser un día entre semana y nos agradecieron profundamente haber llegado a tocar hasta allá. Nada más conmovedor que eso. También conocí al diablo, o eso creo; se manifestó en forma de un thrasher levemente ebrio que se expresaba con tremenda elocuencia, pero esa es otra historia.

Jueves 4 de julio: No te chingues el champú norteño

De nuevo todos en el aeropuerto de Lima, haciendo check-in para abordar un avión hacia Santiago, Chile. Todo parecía ir en orden, indistinto al estrés habitual de documentar instrumentos y todo lo que conlleva mover a una banda de inútiles (gracias Jopo).

Pero no todo estaba bien. De camino al aeropuerto me sentía mal, me sentía agitado y mareado y con mucho reflujo, algo no andaba bien. Llegando al aeropuerto me dispuse a tratar de llegar al baño, pero sabía que no lo iba a lograr. Regresé caminando débil a donde había gran parte de nuestro equipaje, me sentía bajo de presión y nublado. Me desplomé en el piso y recuerdo haber dicho “me siento mal”.

Fue ese maldito champú norteño de la noche anterior, ¿o fue el diablo manifestado en un thrasher levemente ebrio con impresionante elocuencia y manejo de la palabra? Vomité en medio del aeropuerto, tirado en el piso, comencé a sudar frío y a palidecer. Una hermosa mañana sin duda alguna.

Se logró el check-in y llegué en silla de ruedas al abordaje del avión, no sin antes pasar al baño, me dio diarrea. Una hermosa mañana sin duda alguna.

Al fin volamos hacia Santiago en lo que juro es el avión más incómodo en el que he estado, pero ni modo, es lo que hay. Sufrí durante todo el vuelo y apenas pude dormir, además de que la noche anterior nadie había dormido nada. Aterrizamos en Chile cerca de las 3 pm. Todo iba en orden, pero no aparecía el bajo de Gastón. Tuvimos que ir y venir con reclamos y reportes inútiles a oídos sordos hasta que al fin apareció, lo habían detenido para revisarlo y se les había olvidado que ahí lo tenían.

Eduardo Fernández, queridísimo amigo y cantautor Chileno nos recibió en el aeropuerto con un grito de euforia, al cual un taxista replicó simplemente con un “shhhhh”. Después de los abrazos y la emoción y con el bajo una vez recuperado, nos dispusimos a partir hacia casa de Eduardo, a comer algo e irnos a encontrar a los Tenemos Explosivos, para posteriormente irnos a tocar a Valparaíso, la segunda fecha del tour sudamericano y primera fecha en Chile.

– Vaca, weon, te ves muy pálido, ¿quieres un poco de energía? Toma, prueba esto – me dice Eduardo.

– Güey, el Super 8 ES lo de Chile, con eso puedes decir que ya estuviste aquí – me dice Jopo.

Me dan dos barras de Super 8, que es como un Tin-Larín pero mucho muy superior y en nada de tiempo devoro ambas. Posteriormente paramos de rápido a una tiendita y Eduardo me compra un Gatorade de 1 litro, para ver si eso me ayudaba un poco con mi precaria situación.

Llegamos a casa de Eduardo y tan pronto bajo de la camioneta, este me dice “estás verde weon”, inmediatamente después vomito, de nuevo, dos super 8, un poco de gatorade, un poco de bilis, un poco de champú norteño y maldición peruana del diablo thrasher elocuente. Me acuesto y me duermo un rato y todo parece mejorar, me como algo ligero y empiezo a recobrar el color.

Como pude me reincorporé y nos fuimos al cuarto de ensayo de Tenemos Explosivos. Más reencuentros efusivos y afectivos, en medio de un frío invernal de los mil demonios. Tarde ya, era preciso salir hacia Valparaíso. Nos acomodamos todos en una van rentada en la cual también viajaba una banda llamada Arrecifes (increíbles) que tocarían esa noche. Varios cerramos los ojos y despertamos llegando a Valparaíso, ya de noche.

El venue era un lugar enorme y muy muy frío, con pilares de madera, que recordaba a un stage de Mortal Kombat 3 o a una casa okupa alemana. Cenamos algo y llegó la mejor (peor) parte de cada día de show: esperar, solo esperar.

Todo se retrasó, cerca de las 11:30 p.m. estaba empezando Arrecifes. El lugar tenía una acústica increíble y un PA aún mejor, cosas que se añoran en México. ¿Por qué en un país tan grande no hay foros pequeños y medianos para difusión de música independiente y que cuente con un buen equipo y staff capacitado? Caray… envidia de la buena.

Arrecifes es una banda increíble, hace math rock muy accesible y prolijo, con un vocalista sobresaliente y que vale la pena totalmente escuchar. Fue nuestro turno después, y como pude, logré tocar y aguantar gritar durante todo el set (aunque en un punto vomité hacia adentro. Fue terrible). El recibimiento del público fue abrumador, nos pidieron tocar más y nos sentíamos completamente fuera de realidad, estando tan lejos de casa, tocando para público que ya nos esperaba, en una ciudad que jamás imaginábamos haber pisado.

Tenemos Explosivos reventó el lugar con un mega show que me dejó perplejo… no recordaba que fueran así de buenos. La gente se entregaba a ellos al 100% y se desvivían cantando hasta la última palabra de todas sus canciones. Fue muy emotivo vivir todo eso y sentirnos acogidos por ese mismo público. Fue como estar en casa.

Terminó el show en la madrugada y nos dispusimos a volver hacia Santiago con todas las cosas en el remolque, vomité mi cena. Una hermosa noche sin duda alguna.

Viernes 5 de julio

Llegamos a Santiago cerca de las 7 am y dormimos unas cuantas horas en casa de Juanjo, el guitarrista de Tenemos Explosivos. Despertamos para almorzar y alistarnos, esa noche iba a ser memorable (pero de verdad, sin diablos incas ni champús norteños ni vómitos y/o diarrea descontrolados, ya era hombre nuevo).

Llegamos por la tarde a hacer prueba de sonido a Sala Metrónomo, al cual prometían ir más de 400 personas a ver a Tenemos Explosivos.

Después de probar sonido, regresamos a casa de Eduardo a alistarnos y comer algo y volver al show, el cual dio inicio a las 10 pm con una de las mejores bandas que he visto en mucho, mucho tiempo. Llamados Lerdo, eran una combinación entre Melvins, Fugazi y Daughters. Me dejaron boquiabierto.

Posterior a ellos tocamos nosotros, y tras unas cuantas dificultades técnicas en las primeras canciones, podríamos decir que rescatamos el show y fue uno de aquellos, para recordar. Eternamente agradecidos con Tenemos Explosivos por permitirnos tocar ante tales volúmenes de audiencia. El público Chileno se ha portado increíblemente respetuoso y afectivo con nosotros.

Ver a Tenemos Explosivos esa noche fue ver a una banda consolidada y madura, hecha, con un lugar asegurado en la historia de la música independiente en Chile. La respuesta de la audiencia hacia ellos me dio a entender esto. Ellos son ya una leyenda en sus tierras, y me sentí completamente feliz de formar parte de ese momento.

Los dos shows posteriores no fueron menos increíbles pero Concepción, una ciudad todavía más al sur de Chile y mucho más fría, ofreció una noche espectacular en un centro cultural hermoso, el show fue un teatro pequeño. Sonaba increíble y se llenó. Abrió Eduardo Fernández, solo él, guitarra y voz, para un público total y completamente en silencio.

Sentados todos, observando y escuchando. Eduardo ha tenido tiempos difíciles, muy difíciles, y entre canciones lo vi secarse las lágrimas, el corazón se me hizo pequeño, lo sentí y entendí su dolor.

Posterior a Eduardo tocó Animales Exóticos Desamparados. Otra banda que me fascinó, con cosas a la Sonic Youth pero manteniendo elementos de indie pop o a veces shoegaze, que hacían de toda la experiencia algo bastante agradable y accesible, aunque en realidad no podría decir que su música realmente fuera así, mas lo fue la vibra transmitida durante su set.

Nosotros tuvimos otro show increíble, cambiando un poco el set y dando prioridad a las canciones de Luz Devora, las cuales ya teníamos muchas ganas de tocar en vivo. Otro recibimiento genial y otro show de Tenemos Explosivos que solo los que estuvimos ahí podemos describir, BRUTAL.

Terminando el show viajamos casi tres horas hacia unas cabañas cerca del mar a pasar la noche. Brindamos por el tour, intercambiamos elogios y estábamos todos profundamente cansados pero felices por estar juntos compartiendo todos esos momentos. Una noche que pudo haber sido de descanso fue una noche de compartir y reír y simplemente pasarla bien.

Despertamos tarde para el último día de show en Chile con Tenemos Explosivos. La ciudad se llama Talca. Salimos disparados de las cabañas para dirigirnos a aquella ciudad y llegar directamente al venue. Esta vez algo un poco más familiar para nosotros. Un bar con un escenario (pero un PA muy por encima de lo que nosotros estamos acostumbrados).

No nos movimos de ahí hasta que empezó el show. Eduardo Fernández abrió con su característica emotividad y facilidad de enganchar a los escuchas, seguidos de Palta Mayo, banda chilena de punk rock que yo supongo era de comedia, o no lo sé, pero fue muy divertido. Tocaron un cover punk rock en español de “I’ve Just Seen a Face” de The Beatles, eso para mí fue la cereza del pastel.

Posterior a ellos, tocó Katapulpo, una banda de contemporáneos de Tenemos Explosivos o Asamblea Internacional del Fuego (es decir, más viejos que nosotros) y me encantaron. Me dejó atónito, en cuatro noches, escuchar a bandas tan pero tan talentosas y con propuestas distintas: Arrecifes, Lerdo, Animales Exóticos Desamparados, Katapulpo. Estos últimos sonando a post hardcore noventero/ochentero del bueno… Kerosene 454, Giants Chair, Dazzling Killmen, Rapeman, June of 44, y muchos más me vinieron a la cabeza al escucharlos y las letras… bueno, me queda claro que estas bandas no pierden de vista la importancia de comunicar un mensaje profundo.

Tocamos para un público más difícil pero igual de respetuoso, tal vez casi nadie nos anticipaba en Talca, pero de cualquier modo nos acogieron como una banda más de casa. Un aforo mucho menor al de las fechas previas no evitó que todo reventara con Tenemos Explosivos, quienes una vez más nos hicieron vibrar a todos con sus tonos tan finos en guitarras, bajo y batería y las voces y letras de Eduardo Pavez on-point y todos sus efectos vocales a la At The Drive-In.

Posterior al show fuimos a cenar a “Las Viejas Cochinas”, comida chilena muy típica, o eso nos dijeron. Tomamos Bilz y Pap, refrescos que nunca faltan en las fiestas infantiles de allá y bromeamos durante toda la cena, aunque René, guitarrista de Tenemos Explosivos, era muy infeliz pues el lunes se avecinaba, estábamos a tres horas de Santiago y él tenía que estar volviendo a la vida normal de oficina a las 6 a.m.

Viajamos de regreso a Santiago para llegar a las 3 o 4 de la mañana a dejar todo el equipo y posteriormente irnos a dormir a casa de Eduardo Fernández, quien también como un ser humano responsable, tenía que tomar un vuelo en la mañana a otro lado del país a dar una master class, por lo cual sospecho que no durmió un carajo.

Lunes 8 de julio: lunes en domingo

Día de descanso, y vaya que lo fue. Despertamos cerca de las 4 p.m., sinvergüenzas todos. Nos alistamos con la pereza característica de un domingo cualquiera y nos dispusimos a salir en busca de comida. Fuimos por empanadas y “sanguches” a La Fuente Suiza y posterior a ello regresamos al departamento de Eduardo a pasar la noche entre sesiones de tatuajes y algunas birras “Austral”, para posteriormente volver a la cama en la madrugada.

Martes 9 de julio

Día de la presentación del disco de Eduardo Fernández, titulado “Puñal”, de cuchillo… ya sé lo que están pensando.

Vino Matías AKA Chihuahuini, baterista de Tenemos Explosivos, a recogernos, y llegamos a las oficinas de RockAxis, emblemática revista chilena de rock, donde nos encontramos con Matías y Ariel (de Lerdo y el sello discográfico Ladrido… mismo que ha editado cintas de Arrecifes, Lerdo, Animales Exóticos Desamparados y próximos trabajos de Tenemos Explosivos) y con Eduardo Pavez, vocalista de TE.

Hicimos una muy entretenida y dinámica entrevista entre todos los presentes y al término fuimos a otra entrevista para un canal llamado “Duros de Roer” la cual fue exclusivamente de Joliette e información general de la banda. Almorzamos en “El Honesto Mike” y nos fuimos al lugar donde la presentación del disco de Eduardo Fernández se llevaría a cabo.

El Bar de René es un emblemático lugar de la ciudad de Santiago, o al menos eso nos dijeron, en el que cientos o miles de propuestas independientes han tocado. Mucho más pequeño que Sala Metrónomo, claro, y más bien un foro de “toquines” y no de “conciertos” (aunque, ¿qué diferencia hace eso?), igual o más cómodo y por supuesto mucho más íntimo. El lugar, siendo invierno, era frío como la chingada, y vaya que la chingada es fría.

Tomamos un café y probamos sonido para posteriormente esperar, ya saben, la parte más divertida de las tocadas.

Al filo de las 10 de la noche la gente empezó a abarrotar el lugar, y sobre las diez y media inició Eduardo Fernández con la presentación de su nuevo álbum. Esta vez con banda completa.

Increíble es poco decir, las canciones arregladas e instrumentadas de aquella manera solo mejoraron la experiencia de ver a Eduardo en vivo, quien tiene una voz impresionante y una forma excepcional de interpretar en vivo. Es increíble que siendo un tipo que te hace reír en todo momento y que es “gracioso” todo el tiempo, en el escenario se transforma en una máquina que desborda sentimiento puro.

Verlo cantar, tocar y hablar de los recientes acontecimientos en su vida, así como dedicar el show a sus viejos (QEPD) me mandó escalofríos por todo el cuerpo. Desde el día en que conocí a Eduardo hace cuatro años, me pareció un alma pura y libre, y creo que su talento es único y merece ser escuchado por una mayor audiencia.

Posterior a su presentación, cerramos nosotros la noche, tocando un set diferente al previamente hecho en Santiago, para un público que nos había visto ese día en Sala Metrónomo y quisieron aprovechar una vez más para vernos antes de partir, y también público nuevo o público de Eduardo que tal vez no comprendían por qué después de tan bonita y emotiva presentación, llegaría un cuarteto de simios a gritar y dar tamborazos para romper con toda la estética de lo bello que había sido Eduardo previamente. Aún así, pareció haber agradado y una vez más nos fuimos irradiando felicidad aquella fría noche, fría como la chingada, repito.

Miércoles 10 de julio: Último show en Santiago

Tocamos por última vez en Santiago, en un lugar llamado Departamento, junto a Eduardo Fernández con banda completa y junto a Chances, una banda Chilena que desde hace tiempo escucho y vengo anticipando verlos en vivo y con lo que pienso, cerraremos con broche de oro este bloque del tour sudamericano. La aventura continuará en Argentina junto a Tenemos Explosivos.