La Ciudad de México ha sido siempre incansable e intensa. Hervidero de artistas, particularmente de músicos de todos los géneros, hogar de centenares de microescenas, esta ciudad nunca se detenía por voluntad propia.

TXT:: Humberto Polar

Suena extraño hablar de esto en tiempo pasado, pero la realidad es incontestable, y más aún cuando esta pandemia ha puesto a prueba nuestra capacidad de esperar, de cuidarnos y cuidar a nuestro conciudadanos. Difícil conciliar una cultura urbana tan vibrante con una mesura extrema a la que nos obligan las circunstancias.

Pero los chilangos de alguna manera lo hemos logrado, sobreponiendo el interés colectivo sobre el disfrute de la noche. Los espectáculos se han adaptado, las fiestas se han pausado. Excepciones habrá, pero prima la responsabilidad en líneas generales y eso es lo correcto.

Lentamente, tanto las autoridades como el sentido común del ciudadano están abriendo opciones para volver a aquellos placeres que parecían tan ubicuos, tácitos, y que de pronto dejaron de suceder: tomar un café en una terraza, disfrutar de la inventiva de un cocinero, ver un breve concierto así sea rodeado de una decena de personas.

En ese contexto, tuvimos la oportunidad de asistir a un par de shows en Departamento, el otrora intenso club de la colonia Roma Norte que, acorde con los tiempos que vivimos, ha diseñado un formato austero, cuidadoso para presentar músicos en vivo los viernes y sábados a las 20h para un aforo no mayor de 12 personas (más información aquí).

¡Vuelve Departamento!

Pasar un par de horas en esta versión de Departamento es una experiencia reveladora: su decoración adquiere otro color cuando uno tiene tiempo y claridad visual para admirar cada detalle de su peculiar montaje, y a pesar de la sana distancia, que nos hace ver a los músicos a una considerable distancia, el solo hecho de la presencia física nos hace entender qué extraño momento de la historia nos ha tocado vivir en el que solo pudimos por unos meses ver música en vivo a través de pantallas luminosas.

Recomiendo ampliamente visitar Departamento (hay que reservar, siendo el aforo tan limitado. Las medidas de seguridad son tomadas muy en serio y eso se agradece). Sea para oir jazz, soul, indie pop o electrónica experimental, es una experiencia siempre cálida.

Sigue habiendo fuego en la música en vivo, así tengamos que oírla por ahora en total quietud pero rodeados de otros humanos por un rato.

Puedes encontrar tus boletos para las #NuevasNoches de Departamento aquí.