México, ese país mágico donde los fans de Deep Purple suelen tararear el solo de “Highway Star” en los conciertos tendrá una oportunidad más de saludar a sus héroes en una gira que abarcará 9 ciudades del país y en la que ofrecerá 10 conciertos.

La noticia es interesante por varios motivos. De entrada, el hecho de hacer 10 fechas en el país es muy poco común. Los veteranos rockeros visitarán Tijuana, Chihuahua, Monterrey, San Luis Potosí, León, Guadalajara, Ciudad de México, Mérida y Cancún, ciudad que será sede de dos conciertos. Además, vendrá con ellos la banda sueca In Flames, un abridor poco convencional en el contexto del tipo de música que hacen los británicos que le dieron al mundo “Smoke on the water”. Los escandinavos tienen una carrera totalmente sólida, han grabado 12 discos de larga duración, son reconocidos como parte fundamental de la creación del llamado death metal melódico y el sonido Gotemburgo, han recibido varios premios en su natal Suecia y han tocado varias veces para numerosas audiencias en nuestro país, sin embargo, abrirle a Deep Purple es una oferta difícil de despreciar.

Deep Purple cumple 50 años de trayectoria y aunque la historia dice que en el mundo del rock nunca se debe tomar nada por sentado, el nombre de la gira, “The Long Goodbye Tour”, sugiere que se trata de la última vez que darán la vuelta al mundo, y por lo tanto, se puede interpretar que sería la última oportunidad de verlos en nuestro país.

Hablar de la trascendencia de Ian Gillan, Ian Paice, Roger Glover, Steve Morse y Don Airey sería redundante. Su oferta discográfica no parece coincidir con el tamaño de su carrera ya que sólo cuentan con 20 discos en estudio, aunque la cantidad de discos en vivo alcanza 30, y de ellos, “Concerto For Group and Orchestra” de 1969 es un parteaguas en la historia del rock ya que fue el primero trascendente que juntó las guitarras distorsionadas con una Orquesta Sinfónica. Es también el prototipo de banda trabajadora que no le teme al concepto real de salir de gira y además se lo toman en serio, como lo muestra su vuelta de 10 fechas por nuestro país. Por ejemplo, en el 2007 recibieron un reconocimiento en Francia por haber vendido más de 150 mil boletos en 40 fechas distintas realizadas en ese país, tan sólo en ese año. Es una banda que igual toca para decenas de miles de personas en festivales que para algunos cientos en clubes y todo lo que quepa en medio, y siempre se entrega igual. En México han tocado entre otros sitios en el Autódromo, el Palacio de los Deportes, el Auditorio Nacional, la Plaza de Toros México, el Auditorio Coca Cola de Monterrey, los Centros de Exposiciones de Puebla y Zacatecas, el Teatro Diana de Guadalajara y ahora lo harán en lugares como la Expo Chihuahua, el Poliforum de León o el Parque de Bésibol de Mérida.

Finalmente, el otro detalle que hace de esta gira algo diferentes es que estará presente el presentador de radio Eddie Trunk. Su labor, según lo expresó él mismo en una conferencia de prensa ante medios mexicanos será presentar a la banda en cada ciudad (excepto Tijuana), transmitir sus programas (seis distintos) desde cada punto de la República que visitará con los rockeros, coordinar encuentros con fans y “cualquier cosa extra” que le pidan los promotores. En esa misma conferencia se anunció también que se pretende hacer un DVD que recoja la experiencia de los británicos en este que será el tour más largo que hayan realizado hasta ahora en México.

El retiro de Deep Purple es inevitable porque el ser humano no es inmortal, pero se irán con la satisfacción de haber dejado una huella indeleble en el mundo del hard rock. Al final no importará la cantidad de discos o boletos vendidos en sus 50 años de carrera sino la cantidad de corazones que habrán marcado de forma eterna. Hoy quedaría ad hoc parafrasear la porra atlantista aquella que dice: “les guste o no les guste, les cuadre o no les cuadre, Deep Purple es su padre y si no, chiflen a su máuser”.

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