Este 7 de octubre nuestro queridísimo Edgar Allan Poe cumple 169 años de haberse convertido en uno con la oscuridad.

Protagonista de incontables correrías bucólicas y autor de algunas de las piezas literarias más celebres; el ingenio de este increíble personaje ha servido de combustible para una enorme cantidad de proyectos audiovisuales. Sin embargo, sólo algunos cuantos se han enfocado en su enigmática figura.

Uno de los intentos más memorables con respecto a dicho asunto es “The Black Cat”, capítulo de la serie de culto Masters of Horror en el que el protagonista es Poe en persona.

Mezclando de forma homogénea ficción con realidad, esta genial producción de menos de una hora de duración nos presenta a un Edgar –interpretado magistralmente por Jeffrey Combs– quien, sumido en el alcoholismo y la depresión, pronto sucumbirá a sus demonios para transformarse en un homicida demente.

Misma situación que nos ofrece una meta-reflexión sumamente aguzada acerca de esa relación –a veces siniestra- que persiste entre los creadores y sus personajes.

El resultado es una auténtica joya visual en la que los contrastes expresionistas y la violencia visual más escandalosa se unen para ofrecernos una puesta en escena llena de esa riqueza atmosférica que es propia del relato gótico decimonónico.

Al mismo tiempo, resalta esa maestría con la que el guionista Mick Garris supo retratar de forma plenamente documentada una de las etapas más dolorosas en la biografía de Poe para fusionarla con una serie de vacilaciones argumentales sumamente ingeniosas.

Sin duda aluna, una interesante propuesta que nos obliga a preguntarnos si la escritura no era la única salvación de un Poe quien debía de exorcizar constantemente a sus monstruos con el fin de no entregarse por completo a la locura.

Imagen: el Telégrafo.