Daniel Quién ha dado a conocer Aroma a nostalgia, el disco que da continuidad a Sin soltarte dejarte ir; un trabajo escrito en 2018 después de una pérdida muy importante para el oriundo de Mazatlán. Lo más reciente del cantautor incluye colaboraciones con BRATTY, Caro Valenzuela y Kevin Kaarl, y simboliza una carta de presentación ante nuevas audiencias.

TXT:: Andrea Devars

Aroma a nostalgia inicia con “Poetas en las cuevas”, un tema que comunica la intención de voltear al pasado, de perder la noción del presente con tal de disfrutar un instante al lado de un amor que ya terminó. Continúa la traviesa con “Lo supe de ti”, una composición que hace referencia a los dulces momentos que se provocan cuando una relación de pareja se encuentra en temprana etapa. En cuanto a la colaboración con BRATTY, “Otros colores”, se trata de una canción que aborda lo imperceptible; colores bailando en un espectro electromagnético.

“Aroma a nostalgia” está cargada de guitarras eléctricas, aunque no esconde ciertos elementos característicos de la música norteña; es aquí donde de modo más contundente se manifiesta el sello distintivo de Daniel Quién. La canción está inspirada en la palabra portuguesa “saudade”, que describe un sentimiento de nostalgia o melancolía de causa desconocida. Un término confuso que en realidad intenta describir algo todavía más confuso.

“Hubiera” y “A estas horas del amor” no defraudarán a quien busque relatos de melancólicas pérdidas y amores fallidos; justo el camino de energía azul que anda “Tus ojos (to the girl with the universe in her eyes)” y que alcanza una suerte de meta con “Luces de ti”, en colaboración con Caro Valenzuela, y su 8 minutos de altibajos. La antesala para el cierre: “Dime que siempre vamos a estar juntos”: más de diez minutos de galope con la compañía de Kevin Kaarl.

Cuenta Daniel Quién que “sentir nostalgia es una experiencia positiva porque te hace saber la importancia que puede tener alguien en tu vida; es un indicador de lo mucho que te importa”. Aroma a nostalgia se regodea en ese sentir. Un disco ideal para esas tardes lluviosas en las que sólo una idea ronda la cabeza de la generación sad: lo que se dejó ir; aquella persona tan valiosa que, aunque duela hasta el hueso, jamás volverá.