Cristina Miranda se trasladó a Madrid en 2002 desde su natal Santiago de Compostela, apenas con 20 años a cuestas y escapando del dolor ocasionado por la muerte de su padre; entró a la universidad a estudiar comunicación y en un momento de su vida descubrió a grupos como Los Piratas (donde cantaba Iván Ferreiro) y Los Planetas… y su vida cambio.

TXT:: Juan Carlos Hidalgo

De repente se vio envuelta en un montón de bares y conciertos en la capital española y desde allí, a los festivales -con el Primavera Sound y el Benicassim por delante- y a ello se agregaba música de artistas locales como La Casa Azul, Tachenko, Sidonie y Nacho Vegas, entre tantos otros.

Cristina Miranda lo vivió todo -estuvo allí- y ahora decide contarlo a través de la novela La entusiasta (editorial Dosmanos), ahora que ya tiene 39 años y es madre de un niño. Su estrategia principal ha sido mezclar los lugares y nombres reales con otros inventados y así lograr una mixtura que le da mayor libertad de movimientos.

Es muy interesante y loable que con La entusiasta busque redefinir y revalorar el concepto de una groupie del rock -en este caso del indie español-. Para ella, había hombre y mujeres volcados sobre una misma pasión y el hecho de que algunas chicas terminaran acostándose con los músicos era más bien algo colateral.

En una entrevista para el diario El país, Cristina apunta: “¿La pregunta es: por qué es más grupi una chica que un periodista o un chico que estaban también hasta el final de la noche en los locales de Malasaña con los grupos?”.

Mucha gente le dijo que no contara lo que había vivido, pero ella no se arredró y siguió adelante con una novela que precisamente destaca por la perspectiva desde donde está contada. Cristina Miranda ha decido dar cuenta de los tropiezos de una mujer que se entrega a una idea y una escena en la que paradójicamente estaba mal visto disfrutar de las cosas -había que estar apesadumbrado-.

Es así como el indie español ya tiene una recreación de su estilo de vida -con todo y sus excesos y drogas-, contado por una mujer que pone por delante esa conquista de libertad e independencia que se dio. Cierto, siempre sobrevienen decepciones y chascos, pero la apuesta valió la pena.

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