Mientras otros buscan sonidos inéditos en la vanguardia, la exploración creativa de Shannon and the Clams tiene lugar en sentido contrario. La banda californiana de garage rock encuentra mucha más novedad en los vinilos de Willie Nelson y The Beach Boys que en los intricados experimentos que pudieran tener lugar en el disco duro de una computadora.

TXT :: Arturo J. Flores

Onion es el disco que el grupo liderado por la bajista y vocalista Shannon Shaw y el guitarrista Cody Blanchard lanzó a principios de este año, producido por el guitarrista de The Black Keys, Dan Auerbach, grabado en su estudio de Nashville y publicado bajo su sello Easy Eye Sound. Escucharlo, así sea en streaming, representa un viaje en el tiempo a bordo del Delorean de Volver al futuro.

Sin embargo, pese a ese swing característico de la música que hizo mover a nuestros ancestros, se respira también una atmósfera moderna recreada principalmente por la voz de la cantante. Alguna vez la compararon con Amy Winehouse cantando rockabilly. Puede ser que la imagen sea descabellada. Lo que no se puede contener es la marea de emociones y tesituras que ella es capaz de derramar en nuestros oídos y provocar en nuestro sistema. Tal como lo hacía la malograda británica.

“La razón por la que me gusta tanto la música de otras décadas es que estaba mucho menos maquillada”, dice Shannon vía telefónica. “Los cantantes interpretaban de una forma mucho más natural. Esa es la razón por la que me identifico tanto con el punk. Era música mucho más real”.

De hecho, a la par de The Clams, Shannon forma parte de otro grupo: Hunx and his Punx, que fusiona la estridencia del punk con la vistosidad y alegría queer. Aunque reconoce que le costó adquirir la seguridad en sí misma para hacer música y sobre todo, para interpretarla en un escenario, hoy en día su desbocada creatividad le dio incluso para lanzar un disco solista. Shannon in Nashville, lanzado igualmente en 2018 y producido por quien ha sido su padrino, Dan Auerbach. En este álbum, mucho más cercano al rock and roll primigenio, se hizo acompañar por una pandilla de viejos instrumentistas por cuyas venas corren las raíces mismas de la música. Entre ellos, Bobby Wood y Gene Chrisman, tecladista y baterista de The Memphis Boys, quienes acompañaron al mismísimo Elvis Presley.

“Fue una experiencia que me voló la cabeza: Cuando Bobby grabó con Elvis debió tener como 15 años y ahora tiene 77, ¡es loquísimo! Yo tengo discos en los que aparece y de pronto, lo tenía ahí, conmigo en el estudio”, manifiesta emocionada.

La raíz de este disco fue un proyecto que Dan Auerbach realizó a su lado, en el que interpretaban viejas canciones y en el que la relación creativa entre ambos se fortaleció aún más.

Un nuevo despertar

Es como asolearse en Hawai. Conducir un Impala 64 por la Ruta 66. Invitar a una chica al autocinema y hacer que las ventanillas traseras se empañen. Ser abducido por un ovni. La voz de Shannon acompaña cada una de esas escenas, con música de fondo que va del rockabilly al surf. Puede ser un dulce arrullo psicodélico en tracks como “Love strike”, pero también un sincero y doloroso lamento en baladas tan bellas como “Did you love me”.

“Dan es un gran productor, de verdad muy talentoso y lleno de generosidad. Sabe cómo obtener lo mejor de ti. A mí me repetía continuamente que no debía estar nerviosa. ¿Por qué te sientes insegura?, me decía, ¡esto es tu trabajo y sabes perfectamente cómo hacerlo! De otra forma no hubiéramos llegado hasta acá. Lo que hago es dejarme llevar, fluir con la música. Mi voz no es más que un medio de comunicación de las emociones”.

Shannon and the Clams se presentará en nuestro país el sábado 17 de noviembre como parte del Corona Capital. Para ella, esta vida de festivales, entrevistas telefónicas con revistas de otro país y videos musicales en YouTube representa algo a lo que no acaba de acostumbrarse. En su corazón aún palpita cierto espíritu punk. Alguna vez compró un boleto de avión para conocer a Dan Auerbach y ni siquiera le alcanzó para adquirir el de regreso.

“Aún somos una banda independiente en muchos sentidos, no me gustaría que eso desaparezca. Es decir, yo manejo mi propia cuenta de Instagram y muchas de las cosas relacionadas con el grupo las hacemos entre nosotros. Profesamos la ideología DIY (Do it yourlself), porque sentimos que la música ha sido absorbida en gran medida por la tecnología y las corporaciones. Es decir, echas un ojo a canales como MTV o las radios comerciales, y todo lo que escuchas suena demasiado limpio, luce perfecto. Es muy fácil arreglar cualquier defecto en el sonido o en la imagen con un programa de computadora. Pero, además, las letras son muy dóciles. Siempre es todo tan manufacturado, todo parte de las mismas fórmulas comerciales: ¿Dónde quedó la poesía de los viejos compositores? De verdad espero que muy pronto asistamos a un nuevo despertar del rock. Un acto desobediente que nos inspire a todos a volver a hacer música orgánica”.