“La tenebrosa”, llamaba Sor Juana a la guerra, evento que hace hilo con los sentimientos humanos sin necesidad de que siquiera sepamos amartillar un arma. La bala en el ojo la llevamos siempre puesta. Hace unos días los presidentes de México y Cuba miraban complacidos el desfile militar en el que toda patria cree ver la representación armónica del significado de sus esencias. Luego más tarde el presidente de Cuba dijo que su país representa la libertad. En el calor de las paradas castrenses se dicen unas cosas…

No estaría mal algún Estado sacara a desfilar en su día nacional a sus influencers, representación primera y última de sus sociedades. Además, aunque ruidosos, no lo son más que los escuadrones aéreos y la música de bandas militares.

No se puede negar la fascinación visual que produce el alineamiento perfecto de miles de soldados escogidos cada año con más tino. En China, que celebra el cien aniversario del Partido Comunista Chino, las paradas militares seguro serán más nutridas y más sofisticadas en armamento en vista del nuevo entente militar conformado esta semana por EEUU, Gran Bretaña y Australia. Un auténtico puñetazo anglosajón en la mesa ante el dominio creciente de China en el Indopacífico no solo por la cuestión soberana de Hong Kong o Taiwan, sino principalmente porque en esa zona del mundo tiene lugar el 60% del comercio internacional por mar, y circula una tercera parte del tráfico marítimo global. Ya advirtió el politólogo John J. Mearsheimer, en su obra del 2014 The Tragedy of Great Power Politics, que el ascenso chino provocaría la inquietud de sus países vecinos y éstos buscarían la seguridad de Whasington..

AUKUS se llama la nueva alianza que como primer objetivo tiene el dotar de submarinos nucleares a Australia. Más juguetes para los desfiles. Pero no nos preocupemos ante el despliegue de nuevos ingenios de destrucción en un punto caliente del mundo, pues Biden asevera que los submarinos serán pacíficos no tendrán “armas nucleares”, sino que estarán “convencionalmente armados”, pero “potenciados por reactores nucleares”. Qué alivio. “Todos reconocemos el imperativo de garantizar la paz y la estabilidad en el Indopacífico a largo plazo. Es una tecnología probada y es segura”, añadió Biden. Probada sin duda.

Biden, adalid de la libertad y defensor de derechos inclusivos, que negocia en Qatar un futuro de entendimiento con los talibanes, mientras éstos permiten magnanimamente que todo el que pueda irse, cosa nada fácil, porque no quiere ser sometido bajo su régimen ultra coránico, se largue. Así menos trabajo para su policía.

Llama la atención la manera en la que la sociedad se libera de vestimentas rígidas. Desde el suéter de Evo Morales algunos líderes políticos han ido prescindiendo del traje, desde los pantalones de Gates, pana vieja y con aspecto de recibir tan pocos lavados como los software que le hicieron rico, los ejecutivos han abandonado el formalismo de prendas que simbolizaban clases sociales y posiciones ejecutivas. Ahora bien, las actitudes están intactas. Hemos arrinconado las corbatas, pero abrazado nuevos artilugios que muestran la distancia insalvable entre el que manda y el que no . Los audífonos con su ovárica testicular forma, no solo denotan poder sino además aislamiento. Los nuev@s killers de empresas y corporativos calzan zapatillas deportivas pero la necesidad de imponerse prevalece.

En cambio la estética militar sigue en su ortodoxia. Los ejércitos y sus botas son un must imperecedero. Hasta los talibanes han abandonado su look de pastor místico folk guerrillero que parece haberse encontrado el arma tirada en el campo, para sacar a la calle soldados de quijada recta y uniforme con equipación de fuerza de élite.

Qué tendrán los militares que en cuanto la cosa se pone compleja los políticos recurren a ellos. En Bogotá, su alcaldesa, Claudia López, azote tantas veces del presidente de Colombia por su dejar hacer represivo, y ante la ola de asaltos a transeúntes y comercios, ha desplegado en las calles a la policía militar. El objetivo, al no poder estos uniformados hacer detenciones, es puramente intimidatorio. Es lo que tiene cargar un rifle. Eso sí, están capacitados legalmente para repeler una agresión. La capital colombiana se suma a los espacios públicos militarizados en el globo terráqueo.

No todas las fuerzas militares muestran sus relucientes vestimentas. Los que van de incognito también son recurso habitual con el fin de poder controlar a la población. Según el portal MijharAlJazeera.com Emiratos Árabes Unidos puso la seguridad de la Exposición Universal, programada del 1º de ‎octubre de 2021 al 31 de marzo de 2022, en manos del Instituto de Inteligencia y Operaciones ‎Especiales de Israel, es decir el Mosad. ‎Para poder desarrollar su labor la inteligencia israelí ‎requirió a Emiratos Árabes Unidos una lista detallada de todos los ‎extranjeros residentes en suelo emiratí. Se da la circunstancia que el petro estado tiene 10 millones de habitantes, pero extranjeros son ocho y medio millones. todo wey, vamos.

Para los que gustan de la estética y disposiciones castrenses están los recién concluidos. Juegos Militares Internacionales. Este 2021 se celebraron en la región autónoma Uigur de Xinjiang, en el noroeste de China, así como en Rusia, Bielorrusia, Uzbekistán e Irán. 277 equipos de más de 40 países y regiones participaron en 34 disciplinas. Entre otras pruebas de radiación, defensas químicas y biológicas… Deberían retransmitir estos juegos, serían un expresivo complemento a los desfiles militares. Una performance del apocalipsis con todo despliegue de medios.

El opositor ruso Navalni, encarcelado por el gobierno del ex servicio secreto Putin, pide votar contra el oficialista Rusia Unida hoy domingo. Reclama apoyar a esa mezcla de todo que es el movimiento político El Voto Inteligente, unido con el único propósito de arrebatar a Vliadimir su victoria en las elecciones parlamentarias rusas.

Nacida en Siberia, región aún abundante en cárceles, es la artista Margenrot. Obkho, título de su nuevo disco, es una palabra rusa que significa “pasar de áreas severas y hostiles”, dos apelativos que ni pintados para la esencia castrense. Sería raro, por no decir imposible, que un día un jefe de estado dijese “obkho” al recibir por primera vez el saludo militar  correspondiente por ser el jefe del desfile.