Cenotaph es un nombre que provoca nostalgia entre metaleros de la vieja escuela y entre muchos de los que empezaron hace menos tiempo. Nostalgia sin embargo en un sentido amplio, no meramente un recuerdo lacrimoso de un pasado que se fue, sino un estandarte de lo que pudo haber sido la banda más grande de metal en México, y que sin embargo y por diversas circunstancias entró en un letargo que acabó ya, 30 años más tarde. Intriga, porque las generaciones más jóvenes han escuchado el nombre, la referencia, los discos, pero al no haberlos visto nunca en vivo, la referencia se vuelve como la idea de los duendes y las ollas de oro al final del arcoiris: parece más leyenda que verdad.

Hoy Cenotaph está de regreso en los escenarios, y de acuerdo a Oscar Clorio (batería), Julio Viterbo y Guillermo Sánchez (guitarra), Edgardo González “Aluxe” (voz) y Héctor Adrián Sánchez (bajo) no será nada más por levantar el vaso y saludar a los viejos tiempos, sino para crear música nueva, retomar la carrera de esta banda emblema y demostrarle a quien quiera investigar que sus capacidades en el oficio del death metal están intactas.

En conferencia de prensa, la banda explicó que su retiro fue más resultado de las circunstancias que por malos entendidos. También expusieron que su meta no es hacer música que complazca a algún grupo determinado de personas o que pueda ser encasillado en algún sub género, sino que sea lo que tienen dentro y quieren expresar. Claro, los confines serán siempre los del metal extremo, pero sin las ligas que amarran a las bandas dentro de cajas cuadradas.

Cuando Cenotaph sacudió el metal mexicano, las condiciones para tocar eran muy distintas: “tocábamos en casas, bodegas, terrenos, en donde se pudiera” recuerda Oscar Clorio. Pero también tocaron en Centro América y Estados Unidos y le abrieron la boca a todo el continente con la elegante brutalidad de su música e hicieron que México se respetara como un país de excelente nivel musical en cuanto al metal extremo. Sus discos, distintos cada uno entre sí per tejidos por el grueso estambre del death metal, hoy son artículos de colección, cenotafios tributo a lo que fuera una banda que cambiaba el rumbo del rock extremo en México con cada paso que daba. Y sí, habrá disco nuevo, un quinto monolito sonoro porque “no regresamos para quedarnos en el pasado, queremos hacer música nueva y ver cómo encajamos en la nueva escena mexicana”. Y para probar las aguas, un concierto especial: sábado 19 de octubre en el mítico Circo Volador.

Ese concierto tiene todo para ser el que cambie por fin la historia de nuestro metal y acomode las piezas en el lugar que les corresponde. Si bien los mismos Cenotaph coindieron de manera unánime en que Luzbel es la banda pionera de metal en México, son ellos quienes mayor estatus de culto y leyenda tienen. Sin comparar carreras ni alcances, ellos tienen a su favor que México ha sido siempre un país entregado a las formas más extremas de metal, y son justo ellos quienes podrían aglutinar a las generaciones de antaño con las de hoy. Si Cenotaph, que estará acompañado de Death Defunctis (Death Doom, Monterrey), los excelsos Majestic Downfall (Death Doom, Querétaro), Question (Death Metal, Querétaro) y Hellsphere (Obscure Heavy Metal, EdoMex) logra reunir por lo menos a mil personas, con un boleto de 400 pesos, entonces la escena mexicana habrá dado un giro de tuerca que marcará, quizá, un nuevo paradigma, una nueva era en la que el metalero habrá entendido por fin que las bandas nacionales merecen respeto y que, muchas de ellas, a cambio de eso pueden ofrecer espectáculos de calidad internacional.

El quinteto confirmó que tocarán canciones de sus cuatro LP’s: “The Gloomy Reflection Of Our Hidden Sorrows”, “Riding Our Black Oceans”, “Epic Rites” y “Saga Bélica”, que será un concierto largo (“unas dos horas, tampoco se trata de hartarlos”) y que lo harán sin presión. La música de Cenotaph es brutal, intrincada, directa a la entraña, laberíntica… original. Recelosos de entrarle a las redes sociales y plataformas digitales, terminaron por ceder porque “entendimos que no nos quedaba de otra, así se consume la música hoy y para que te escuchen hay que entrarle”. Hoy, a 30 años de su fundación, Cenotaph regresará a los escenarios. Primero será el turno del Netherlands Death Fest (Holanda, 4 de mayo), luego del Destroying Texas Fest (E.U., 27-29 junio) y finalmente en su tierra natal, el 19 de octubre. Esa noche se verá de que está hecha la escena mexicana, porque Cenotaph ya tiene su lugar inamovible en la historia.