Fue en el género del cuento en el que Carlos Velázquez encontró la manera de retratar la cotidianidad que se vive en México: drogas, sexo, antros de mala muerte, tediosos empleos y quincenas mediocres; seres en lucha constante por sobrevivir que se hacen presentes en libros como La biblia vaquera, La marrana negra de la literatura rosa y Despachador de pollo frito.

TXT:: Lizbeth Gómora

Sus relatos sobre conciertos también han hecho de este fan de The Who un creador historias en las que se vuelve narrador y personaje. Su más reciente libro, Mantén la música maldita, reúne más de 20 crónicas salidas de su andar en conciertos de Iggy Pop, Nick Cave, AC/DC y Ozzy Osbourne, entre otros, en las que  sudor, madrazos, litros de cerveza, malos viajes, enfermedades gastrointestinales y pedas monumentales proliferan.

Conversamos con el coahuilense, quien se define como un autor pop que busca tender puentes con otras tradiciones.

¿Cómo nació Mantén la música maldita?

Sexto Piso tiene una revista que distribuye gratuitamente. Su director me invitó a colaborar, publiqué a destajo y nos dimos cuenta de que había material para un libro.

¿Cómo llevaste a cabo la selección de las crónicas?

No queríamos que fuera un libro de artículos, sino uno que contara pasajes de mi vida relacionados con la música y también mis desbarres en conciertos. Hay textos que se remontan a 2017, sin embargo hay cosas que transcurrieron durante mi juventud. Es el caso del texto de los 20 años de Ok Computer; siempre había querido escribir sobre ese disco, pero fue hasta que cumplió dos décadas que desempolvé los recuerdos.

¿Cómo definiste el título del libro y por qué elegiste esa fotografía de Pete Townshend como portada?

El título es un robo en despoblado a The Brian Jonestown Massacre, una de mis bandas favoritas. En la actualidad todo se está afresando, y en relación a la música todo es bastante pulcro. Propongo que lo políticamente correcto no empañe la experiencia musical. Hay que luchar por conservar eso. La portada es un homenaje a la música de los Who, que es otra de mis bandas favoritas. Un Pete ochentero, con un corte punk. Refleja el espíritu del libro.

¿En qué momento te sentiste atraído por los libros y cómo decides convertirte en escritor?

Todo niño de la calle lleva un burgués (intelectual) dentro. Conozco a gente que es amante de la música que jamás ha leído un libro. No es una crítica, pero después de escuchar The wall, toda una experiencia estética, era imposible para mí no buscar refugio en los libros. También conozco a muchos lectores que jamás han sentido el impulso por la escritura. Es complejo determinar de dónde viene mi vocación. Siempre he creído que se trata de un disfraz.

¿Qué representa para ti la música?

Cuando era morro sufrí muchas carencias, pero tuve la fortuna de que el rock apareciera en mi vida. Desde entonces la música se ha convertido en un alimento espiritual, una compañera que ha estado junto a mí en todo momento. Por ejemplo, a la hora de escribir, siempre suena música de fondo. No me imagino qué clase de autor sería de no haber descubierto el rock.

Mucho se habla de que el rock ha muerto. ¿Crees que es así?

Por supuesto que no. Y para prueba ahí están los nuevos discos de IDLES y de The Strokes. Que el rock ya no lidera el radio ni las reproducciones en Spotify es una realidad. Pero si vas a un barrio seguro descubres una grabadora en una esquina tocando rolas del Tri. Eso es algo que no se cuantifica. Existe mucha gente que no consume música nueva, que no oye a Bad Bunny, pero que le sigue dando vueltas a sus CD’s. Por ende, el rock sigue latiendo. La banda continúa escuchando sus clásicos personales, más allá de las modas.

Con respecto a los conciertos virtuales, ¿has visto alguno?, ¿qué opinión tienes del formato?

Me he rehusado. Todo tiende hacia lo digital; es importante resistirse. No debemos permitir que se normalice el streaming. Hay que rebelarse, pugnar por recuperar en la mayor medida posible la experiencia de la música en vivo. Doblar las manos ante el streaming es perder la batalla.

Algunas personas creen que para ser periodista musical sólo debes saber mucho de música y escucharla diario, ¿qué piensas al respecto? 

Yo creo que un periodista musical debe ser un apasionado de la música. Existen por ahí tantos dizque críticos cuyo principal rasgo es ser unos pechos fríos a quienes no les crees nada.