Hay en su voz una calma y cadencia que invitan a escuchar con atención las ideas y conceptos que van describiendo su música. No es ningún secreto que estamos ante una artista que transmite todo el legado del pop chileno contemporáneo, pero con personalidad propia. Cancamusa está por mostrarnos en qué consiste su Dopamina Tour este 25 de septiembre en el Foro La Paz (boletos aquí). Gran oportunidad para disfrutar del presente y futuro de la música pop chilena.
¿Has encontrado con Dopamina la propuesta que te define como artista?
Como artista que tiene una vitalidad, considero que estoy en una búsqueda constante, explorando nuevos caminos, nuevas técnicas, escuchando nueva música, nutriéndome de la historia del pasado también. Después de tantos años de carrera, sobre todo como baterista, estoy en un momento muy especial, el de comenzar a hacer música con una madurez. Dopamina es el resultado de todo esto, igual que los discos anteriores que me hicieron acercarme a la guitarra y explorar mi lado de cantautora.
Dopamina es un disco que me ha ayudado a encontrar mi identidad. Es el inicio de toda una energía. Es el encuentro con quien quiero ser y quien soy. Es un disco que ha llegado a más gente. Por lo tanto sí que que me define, completamente.
Tu nuevo sencillo,“Cielo, llora por mí”, es el inicio de una nueva etapa de Dopamina.
“Cielo llora por mí” es la primera canción de cuatro que van a salir de aquí a noviembre, junto a un libro llamado Dopamina: Bitácora de un laboratorio personal, algo que estuve trabajando en los últimos años, una especie de libreta de apuntes personales (borradores y bosquejos de canciones), además del estudio que realicé sobre la dopamina, pero no del lado negativo, que se ve mucho por las redes sociales con el scrolling, no me refiero a esa dopamina barata.
Trato de explicar con profundidad qué es la dopamina. Una molécula tan pequeña pero a la vez tan poderosa para nosotros. Es aquello que nos hace levantarnos por la mañana con una intención, con ganas de escribir una canción o realizar un proyecto. Son cosas que fui entendiendo durante este proceso y que están en el libro que voy a lanzar junto al vinil y la edición deluxe de Dopamina.
Han sido proyectos artísticos y personales en los que he estado involucrada en estos últimos dos años, paralelo a mi rol como baterista. Un tiempo muy bonito, de indagar e investigar, de aprender muchas cosas. Hacer música no es sólo escribir una canción, me gusta meterme en cada concepto que pienso. Por otro lado, es darle a la gente la oportunidad de ver cómo hago canciones, en qué están inspiradas.
Me parece que esto se puede considerar como una acto de rebeldía en estos días tan líquidos.
Totalmente, todo parece desechable. Me gusta tomarme mi tiempo. Me interesa que la gente se dé cuenta del tiempo que lleva hacer una canción, escribir un libro, explorar nuevos mundos. A mí me gusta tener una intención antes de hacer un disco o una canción, me gusta conectar y hacer una comunidad con el público. Los músicos y las músicas tenemos esa capacidad de poder expresar una idea personal y volverla algo mucho más amplio gracias a la gente que tiene otro mundo, que amplía tu idea. Hay un poder de transformación que es muy mágico.

Hay en la historia de la música pop chilena un grado de sofisticación muy interesante.
Hay mucho oficio por la canción y el sonido en Chile, somos un país tan alejado, al sur del mundo, es como una isla entre la cordillera y el mar, que cuando queremos expresarnos con la música realmente nos tenemos que esforzar para ser escuchados y llegar lejos. Eso hace que los músicos y músicas en Chile pasen más tiempo con su instrumento, escuchando, descubriéndolo, desarrollándolo. Y eso se plasma en las grabaciones y en la forma que nos gusta escribir.
Estamos viviendo un gran momento de talento femenino a nivel mundial.
Siempre han existido mujeres talentosas en la historia de la música y el arte. Aunque siento que ahora hay mayor visibilidad y reconocimiento, porque hay una mirada única en la mujer, en su trabajo, en su visión del mundo. Es muy bonito ver cómo las mujeres van creando grandes espacios, abriendo caminos para nuevas generaciones, para que muchas niñas y niños también encuentren nuevos caminos, alternativas para desarrollarse en el oficio de la música.
No sólo como cantantes, detrás del escenario hay tantos puestos de trabajo que también los están ocupando las mujeres. Algo de lo que también me he dado cuenta es del grado de inspiración en los niños y niñas que van a mis conciertos, como baterista o como solista; muchos se animan a tomar clases de música para hacer sus propias canciones. Son tiempos de mucha ilusión en las nuevas generaciones.

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