Puede mucho lo bueno que ha logrado Víctor Cabezuelo, como músico y productor en Rufus T. Firefly, para que baste su presencia para darle oportunidad a Canastéreo, una banda sevillana que deja ver que en cuanto a nombres ignora todo lo que ha sucedido en América.
TXT:: Juan Carlos Hidalgo
Quizá lo del errado apelativo quede como un dato anecdótico al momento de concentrarnos en el poderoso sonido que han logrado en Jazmines, un segundo álbum que para los andaluces representa el verdadero comienzo y que reúne a la tradición del rock andaluz con una fuerte presencia de la psicodelia y hasta algo de stoner.
Canastéreo han cambiado de miembros y se han tomado el tiempo necesario para refundarse y encontrar el rumbo que deseaban para su música; han girado en torno al concepto de “Los días que llegan después del invierno” y es por ello que han nombrado Jazmines al disco, dado que se trata de una especie de flores que pueden estar mucho tiempo secos para luego florecer inesperadamente.
Cabezuelo no es la única figura relacionada con Rufus T. Firefly en el proyecto, Manuel Cabezalí se ha encargado de la mezcla -algo que ha hecho también para Havalina-, además de contar con la guía de Raúl Pérez de Pony Bravo para estructurar el sonido.
Es así que Jazmines abre con “Orilla de Gálata”, que es una pieza instrumental compuesta con una baglama turca y que remite a las influencias orientales de su pasado inmediato… pero pronto llega “Paso al misterio” que exhibe un equilibrio entre el rock contemporáneo y un evidente dejo aflamencado -con Triana en la memoria-.
Es así como aparecen guitarras stoner, alguna referencia a Black Sabbath y duende andaluz, una buena mezcla también presente en el tema que da título a la entrega y en el que se dan vuelo también con una psicodelía que incluso nos hace acordar de The Stone Roses; la banda ha dicho que este es el emblema de lo que musicalmente persiguen.
Y luego viene el empujón de las colaboraciones… comenzando con Kike de Vera Fauna en “Arrecifes” -de guitarras sinuosas-; luego el líder de Rufus T. Firefly apoya a remitirnos a un sueño color malva en “Templo”, que tiene una estirpe morisca por donde se le escuche; para encaminarnos al cierre con “Faraona”, con la presencia de alto lustre de Rocío Márquez, figura total del flamenco más evolucionado, y que aquí se adapta muy bien a unas elegantes guitarras.
Al final, Jazmines, conformado por 9 temas en total, deja un grato sabor de boca. Ahora podemos decir que los Derby Motoretas Burrito Cachimba tienen buena compañía… Canastéreo habrá de forjarse su propio camino y de su lado tienen talento compositivo y solvencia instrumental, además de elegir con tino a los colegas para enriquecer las canciones.
Un viento fresco sopla sobre el rock andaluz… Canastéreo se nutre de sintetizadores y texturas, dosifica la parte electrónica y se da vuelo con las guitarras. Jazmines es un álbum estupendo que proviene desde la España jonda.
También te puede interesar: Cabaret de Galaxias #67: la suerte siempre tiene cara de mujer






