El regreso de Caifanes a la explanada de la antes llamada delegación Venustiano Carranza para el festejo del 15 de septiembre, significó no sólo un record de asistencia (con más de 100 mil asistentes), sino también una conmemoración; a 30 años de aquel concierto de 1995 que resultó en un caos, el cual fue declarado por la prensa de aquellos años como zafarrancho rockero.

Tres décadas después, la buena organización y un público más acostumbrado a conciertos masivos, hizo que lo vivido con el combo mexicano el lunes pasado, confirmara la importancia que tiene en el imaginario mexicano, no sólo con los fans de sus inicios sino también con las nuevas generaciones. En punto de las 9 de la noche, la explanada de la Alcaldía Venustiano Carranza, que ya lucía completamente llena, así como puentes y avenidas aledañas, recibía al quinteto capitalino con los acordes de “Antes que nos olviden”, tema que ya establecía un poco el tono de la noche, que fue aprovechado por Saúl Hernández para mandar un mensaje a las víctimas de la explosión de gas en Iztapalapa hace unos días.


Se escucharon con fuerza canciones como “Los dioses ocultos”, “Cuéntame tu vida”, “Mátenme porque me muero”, “Nubes” y “Viento”, entre otros clásicos de la agrupación nacional. Fue justo antes de interpretar “Afuera” que nuevamente Saúl aprovechó el momento y la fecha para expresar ¡viva México, raza! ¡Sin feminicidios, sin mujeres buscadoras, sin estudiantes asesinados, sin políticos corruptos, sin derecho de piso! ¡Que viva libre, que puedas caminar por las calles!

Euforia y empatía. Es evidente es que el público de Caifanes considera a Hernández y los suyos algo que vas más que de una banda para echar desmadre; encuentran ahí una voz, una preocupación social y política. Algo más de la diversión, que también se agradece.

*También te puede interesar: Oasis en México: Tabacos, alcohol, supernovas y rocanrol






