Tras la metástasis humana de primavera, verano y otoño, el invierno llega como un periodo de renovación.
Faten Kanaan se crio entre Alemania, Siria, Palestina, Libano y Jordania. Sus influencias sonoras beben de tradiciones arcanas, minimalismos, ambient japonés, el synth, melodías barrocas y atmósferas de cine de los 70.
También de la naturaleza a la que homenajea en este caso en su fase invernal con Diary of a Candle.
El álbum de Hiroshi Yoshimura de 1982, Music for Nine Post Cards, como punto de partida, la música de Faten rezuma un sentimiento melancólico y esperanzador, que honra momentos de belleza en el mundo que nos rodea.
El disco mece en una bruma nostálgica, lánguida, pero de una belleza que sirve de muralla salvadora ante la fatua avaricia de la masa que todo lo devora.
Diary of a Candle está acentuado por delicados instrumentos de viento madera y cuerdas ricas en capas, con . Su romanticismo, discreto y sincero, sigue el ritmo de la naturaleza. La atmósfera no es una evasión, sino un reenfoque desde una perspectiva donde los humanos ya no son los protagonistas. En cambio, los detalles íntimos del paisaje se convierten en figuras centrales.
Melodías barrocas y románticas conviven con atmósferas de synth y detalles de minimalismo.
Se trata de su sexto LP siendo el primero The Botanist & The Archaeologist del 2016.
Diary of a Candle está publicado con la londinense Fire Records.







