El castillo de naipes emocional se construye sobre olas de sensaciones en distintas direcciones que pueden fluctuar chocando en la mínima porción de tiempo.
Loula Yorke trabaja con el sintetizador en este caso para plasmar los contradictorios sucesos que nos invaden al mismo tiempo.
No es propulsión hacia adelante, sino la forma en que los sistemas se entrelazan, cómo las melodías se estiran como extremidades despiertas.
Time is a Succession of Such Shapes es tan experimental como toda la obra de Yorke, tan humanista y trascendental como es habitual en sus discos. Su ambient es grandilocuente, nunca un adorno sonoro. Synth canónico.
Time is a Succession of Such Shapes se escucha como una cuadrícula de atención cambiante. Íntimo, silenciosamente vivo y moldeado por la lenta atracción del tiempo.
Es el octavo álbum de Yorke siendo ysmysmysm del 2019 el primero.






