La vida transcurre ruidosamente desde el nacimiento. Poco a poco el silencio va tomando el espacio vital hasta la quietud final.
El compositor , artista sonoro y curador Matthew Patton alias Those Who Walk Away, tras la muerte de su amigo y también compositor Jóhann Jóhannsson, recibió grabaciones del ya difunto de su estudio de Berlin.
“Tomé breves fragmentos abandonados de los discos duros de Jóhann Jóhannsson y coloqué estos fantasmas sonoros incorpóreos en secciones alternas dentro de mi propia música, dejándolos impuros y, en el proceso, difuminando la distinción entre creación y destrucción“
Con la colaboración de los quintetos de cuerda Ghost Orchestra (Reikiavik) y Possible Orchestra (Winnipeg), Andy Rudolph (Guy Maddin) y Paul Corley (Sigur Rós, Ben Frost), Patton logra una obra conmovedora sin aspavientos. Las cuerdas sostienen con bellos pasajes las profundidades abisales de la producción drone.
Con elementos sonoros que incluyen sonidos de lava volcánica, montacargas, el flujo de sangre humana, el silbido de las turbinas e inyecciones suicidas.
“Afterlife Requiem se vuelve cada vez más lento a lo largo de su duración, es un enorme ritardando, el tiempo no solo se ralentiza, sino que desaparece”
El disco nos sumerge en una atmósfera íntima de duelo, el compositor también había perdido a su madre, pero al tiempo de aceptación, a través de la belleza de la música, del tránsito que supone vivir.
“El artista Robert Smithson dijo hace décadas: Es la dimensión de la ausencia la que aún queda por descubrir. Para mí, esta música también mide cómo se agota el tiempo. De hecho, el tiempo ya se ha agotado. La eternidad ya ha comenzado”
Publicado con el label Constellation Records es el segundo LP de Those Who Walk Away.





