En las debilidades se hayan fortalezas muchas veces mal vistas por los otros. Explorarlas en la intimidad resulta un camino robustecedor.
Stoneless es el nuevo disco de Emily Hopkins en el que desnuda aún más el sonido de su arpa. Con las posibilidades emocionales que ofrece el complejo instrumento. La reverberación se vuelve en Stoneless una extension sensible de la delicadeza del arpa y de la propia Hopkins.
Se trata de una declaración de principios en la que Hopkins le dice al mundo su fe inquebrantable en la delicada belleza de su música. Quizás un mensaje de ruptura, de fortaleza.
Formada académicamente en el CUNY Hunter College, bajo la instrucción de Alyssa Reit, antes había recibido clases de una continuadora de un saber centenario, la arpista Jeanne Fintz-Goldstein, quien fue miembro de The Angelaires y alumna de Carlos Salzedo.
Por su inquietud y la necesidad de expresión de su fuero interno tomó la experimentación como sello. Junto al ingeniero de sonido Russ empezó a producir. Y es que la intimidad creativa de Emily es inmensa, más de 30 producciones, a parte de musicar películas y vídeo juegos, a las espaldas dan a entender que le es imposible mostrarse más que a sí misma.







