Siempre sobrecoge intentar comprender cómo un ser humano es capaz de aniquilar a otro. El germen del odio lo llevamos todos, pero también la necesidad de completarnos con extraños.
La productora, educadora, compositora y percusionista de jazz Sanah Kadoura propone con el lejano no un dialogo confuso, sino una libertad de discurso escuchado atentamente por el otro.
En The Ancestors la música tradicional libanesa es utilizada por Kadoura como una ubicación emocional por la que el jazz se sumerge con su capacidad incisiva. El nu soul mantiene una esperanza rítmica alejada de la tensión de la violencia.
Si en Duality, su disco del 2020, jugaba al equilibrio en luz y oscuridad, en The Ancestors no tiene miedo a trabajar con un punto gris donde converge el ojo común de distintos géneros musicales.







