TXT: Toño Quintanar

El punk podría definirse como la antítesis por excelencia de aquellas matrices hegemónicas que, durante décadas, han reinado dentro de los recovecos de la cultura popular. Misma ecuación contestataria en la que, por supuesto, el patriarcalismo se transforma en una de las principales imposiciones a vencer.

A diferencia de muchos otros formatos y géneros –generalmente relacionados al mainstream– que se encuentran regidos por las falanges conservadoras de nuestra sociedad, el punk busca una denuncia contundente, una exploración antropológica que permita el afianzamiento de modelos socioculturales alternativos e igualitarios. Esta misma facultad a transformado a dicho movimiento en la principal herramienta expresiva de múltiples mujeres quienes optan por contrarrestar las facultades represoras de nuestra sociedad a partir de esas facultades liberadoras –más potentes que cualquier discurso político de compleja manufactura- que yacen adheridas al sonido de carácter estridente.

A lo largo de la historia moderna, y a partir del surgimiento de distintos acontecimientos artísticos –el nacimiento de bandas como Bikini Kill podría considerarse como una de las muestras más importantes, pero no la única-, el llamado movimiento Riot Grrrl se ha afianzado en distintas latitudes del mundo como una muestra palpable de aquellas explosiones revolucionarias que no son más que una respuesta natural frente a las imposiciones de los sistemas misóginos que se encuentran profundamente adheridos a nuestra civilización.

La directora Carmen Rojas Gamarra se da a la atarea de explorar tan sólo una de las múltiples caras de este asunto con Brujas (2017), filme el cual retrata la subcultura actual del punk feminista gestado en Madrid.

Bandas como Violeta Vil, Wanda y la Mujer Leopardo, Troika, Genderlexx, Meconio y Heksa comparten –además de una serie de incendiarias presentaciones musicales capturadas en cámara- sus distintas perspectivas e inquietudes acerca del apremiante momento que la sororidad está experimentando dentro de España.

Temas de suma importancia como la segregación que las mujeres han padecido de forma sistemática dentro de los movimientos musicales urbanos, así como la necesidad de incentivar ambientes plenamente inclusivos, se ven explorados mediante una serie de perspectivas que capturan de forma fidedigna la esencia de un movimiento caracterizado por su potencia contestataria.

Sin lugar a dudas, una cinta que deja en claro el poder de la música de carácter contestatario como un catalizador capaz de generar consciencias a partir de ese lenguaje universal que es el sonido estridente.

Brujas será proyectada el próximo sábado 11 de agosto a las 12 hrs en CCU Sala José Revueltas.