“Irradia una energía percusiva y atmosférica”, ha comentado Brijean Murphy, la mitad del combo que completa Doug Stuart, refiriéndose específicamente a “Hey boy”, el más reciente sencillo de la dupla, un tema que podría tomarse como “una guía psicodélica a través del dolor, la ansiedad y la apatía”.

TXT:: Alejandro González Castillo

Aunque, la propia Murphy ha también aseverado, es importante recalcar que dicha descripción podría aplicarse a Feelings en su totalidad, un álbum donde, es cierto, las percusiones se subrayan con plumón fosforescente a la vez que las voces se susurran en parajes que van de lo verdoso a lo azulado. Hablamos pues de una suerte de psicodelia funky, un tipo de lounge ácido, que no por concentrarse en las mentes abiertas en flor deja desatendidos los pies del escucha casual.

El duo proveniente de Oakland comenzó a hacer música de modo discreto en 2018; con los dedos abría la tierra para enterrar las semillas que, en una cabaña distante usada como laboratorio sonoro, germinarían hasta alcanzar las alturas que en Feelings es posible apreciar. Es el de Brijean un pop elegante y galante con la instrumentación; tonadas para gozarse en soledad; o acompañado por quien sea capaz de comprender que es posible convivir manteniendo los ojos cerrados y los oídos abiertos.

Prensado por el sello Ghostly Internacional, Feelings acude mansamente a la herencia de Astrud Gilberto para ponerla al servicio de una tropicalia citadina, posmoderna y desprejuiciada. Efectivamente, los compases de Brijean funcionan como música de club, pero ya se contó que para quedarse en casa están buenos igual. Al fin contamos sobre canciones que multiplican sus funciones y en el acto sólo consiguen sumar y sumar a nivel emocional.