TXT: Toño Quintanar

El coming of age es un género que, irremediablemente, siempre estará ligado a ciertas potencias siniestras. Esto debido precisamente a que, el estado antropológico que dicha estructura narrativa pretende retratar –la adolescencia-, es uno que se encuentra definido por una serie de extrañezas que se afianzan férreamente tanto a los rigores de la carne como a los recovecos psíquicos más complejos. Blue my Mind (2017), la ópera prima de la directora Lisa Brühlmann, es un permanente recordatorio de dicho asunto.

Narrada en un código que entremezcla el drama de carácter juvenil con una serie de claves que nos remiten de forma directa al horror corporal más sugerente, esta producción sigue las andanzas de Mia (Luna Wedler), una joven quien recién comienza a sumergirse en la serie de sensaciones que dan por terminada de forma definitiva la niñez para anunciar la llegada de la abrumadora sexualidad adulta.

Estos cambios, los cuales podrían definirse como el punto límite en el que convergen los estados mentales más intensos del ser humano, pronto se transformarán en analogías explícitas mediante una serie de insólitas transformaciones físicas que llevarán a nuestra protagonista a vislumbrar nuevos eslabones que van más allá de una normalidad que parece simplemente no estar diseñada para ella.

Uno de los elementos más cautivadores de esta cinta es esa desenfadada naturalidad con la que nos presenta una serie de elementos de vena decididamente fantástica; misma situación que apela a una credibilidad epistémica sumamente profunda en la que extrañeza y realidad se funden de forma homogénea.

Blue my Mind es una cinta la cual revalora los impulsos más primarios de nuestra especie mediante una serie de construcciones hiperbólicas las cuales conectan los rigores de lo físico con una serie de latitudes insólitas. Pintando un panorama juvenil que destaca por sus violencias implícitas, Lisa Brühlmann nos ofrece una cautivadora aproximación hacía aquellas pulsiones transgresoras que nos invitan a desembarazarnos de los cánones normalizadores de nuestro contexto para abrazar esa naturaleza monstruosa que nos define como individuos.

 



DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here