Cincinnati es el hogar de Black Tractor, una banda que mezcla algo de metal, con toques de punk, asomos de stoner y rock. Por momentos parece algo que quedaría bien en un cartel con Green Jelly o con GWAR, y por momentos parece que no desentonaría si tocara con Alabama Thunderpussy u Orange Goblin, y sin embargo, tiene un sonido propio. Es un quinteto del tipo “banda de culto” con cerca de 20 años en la escena; todo ellos, además, mezclando su estilo musical con una manera humorística de criticar a la religión y sus falsos profetas, esos que se benefician económicamente de la fe de las personas. 

Su disco más reciente se llama The Wonders of the Invisible World  y tiene un aura conceptual, basado más o menos en los juicios de Salem y los pecados de algunas sociedades. Como CD fue editado en 2019 y durante algún tiempo previo y posterior al lanzamiento hicieron una gira en la que llevaban un escenario móvil que simulaba los montajes tipo feria que hacen supuestos predicadores y que al final del día solo son pretextos para quitarle dinero a la gente. Tenían un par de monjas bailarinas y monjes ebrios y hasta un púlpito para completar el entorno, y ahora, un año más tarde, lo editarán en vinil.

El disco de Black Tractor estará disponible en versión limitada a solo 300 copias a través de su Bandcamp (blacktractor.bandcamp.com) y llevará un inserto a todo color con las letras. Se trata pues de una banda muy interesante cuyo disco, por ejemplo, fue calificado por Metal Temple como “obra maestra”. 

Algunos títulos son “I Can’t Seem To Wake My Wife”, “What God Maade Pockets For”  y “And To Mary, A Sweet Goodnight” , así que es ideal para quienes tienen un poco de sentido del humor y no le temen a la corrección política. Y ojo, no es una banda antirreligiosa satánica, sino una que no tolera de buena gana los abusos del poder eclesiástico.

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