Mi compa tiene una foto con Björk en su Instagram.

Pero en el Instagram de Björk, eso es lo interesante.

De entre las cerca de 20,000 personas que asistirán a las cinco fechas de Cornucopia en México, Manuel será uno de los pocos que habrá cantado con ella.

TXT: Arturo J. Flores

Fue resultado de una casualidad afortunada. Un par de semanas antes de que iniciara la residencia de la islandesa en el Parque Bicentenario, un amigo de Manuel lo buscó para invitarlo a forma parte del espectáculo. A diferencia de lo que había sucedido en Nueva York, aquí la que una vez se vistió de cisne para desfilar por la alfombra de los Oscar, resolvió trabajar con un coro local.

Es el caso de Staccato, conformado en su mayoría por estudiantes de la UNAM.

Manuel Camilli fue reclutado para reforzar la parte de bajos. Así, de la noche a mañana, se sorprendió ensayando el repertorio de Björk, una artista a la que siempre había respetado, pero tampoco se consideraba un hardcore fan.

Sus gustos se mueven mucho en el terreno del metal, el rock progresivo y la música sinfónica antigua y contemporánea. Es músico de sesión, compositor e imparte clases.

De hecho, nunca se había vestido completamente de blanco antes de formar parte del coro de la autora de Army of Me.

“Mis amigos están voladísimos. Hay quienes dicen que me odian y hasta los que me piden que me traiga a Björk a la peda”, me dice por teléfono y ambos nos carcajeamos.

Telefoneo a Manuel un día después de la segunda fecha y casi una semana antes de que concluya esta temporada de Cornucopia, que tanta controversia desató debido a sus boletos de 10,000 pesos.

Le pregunto qué se siente estar en el escenario junto a Björk y Manuel me confiesa que, como músico, es un agasajo. Aunque la primera vez que la escuchó, reconoce, aún era vocalista de The Sugarcubes y ni siquiera sabía cómo se llamaba. Después se adentró en su legado hasta que el azar lo tiene ensayando temas como Body Memory y Hidden Place.

“La primera es la que más exige, técnicamente hablando, porque para los coros no existe una letra y así tenemos que transmitir las emociones, esa preocupación por el cambio climático (y platicamos justo el día que una imagen de los incendios que arrasan con la selva amazónica se hicieron virales) de la que habla la canción. Y Hidden Place es muy especial porque la interpretamos a capela, somos prácticamente Björk y los coristas solos.”

Dios asiste a los distraídos. De los integrantes del coro, Manuel puede presumir que fue el primero en cruzar una palabra con la protagonista de Dancer in the Dark.

#EnMisTiempos: el metalero que canta con Björk

Sucedió en alguno de los primeros ensayos. Corría el rumor de que Björk acudiría a supervisarlo. En un momento, mientras todos los cantantes estaban concentrados en mirar el escenario, Manuel se posó la mirada en una de las puertas laterales del teatro. La vio entrar. Llevaba una pashmina negra, unos prendedores enormes en el cabello y unos tenis rosa neón.

“De hecho, se le rompió la suela de uno y no le importó. Te sorprendería lo humilde y sencilla que es. Por eso no le gusta que le pidan fotos y autógrafos. Tiene mucho en la cabeza la idea de que todos somos iguales.”

Manuel se le quedó mirando y Björk se acercó a saludarlo. Fue hasta entonces que el resto del coro se percató de su presencia.

A partir de ahí, han cruzado algunas palabras. Una vez le dijo al coro que la habían hecho llorar, por la manera conmovedora en cómo interpretaron sus canciones. Otra vez, se disculpó con todos por llegar tarde a un ensayo por estar esperando su comida.

“¿Qué nos tenía que pedir disculpas Björk a nosotros? No es como que hubiéramos quedado de vernos, pero así es ella. Súper amable…”

Dice mi cuate el metalero, el que aparece en el Instagram de Björk.

Sigue a Manuel en Instagram y Twitter.

Las fotos son de Santiago Felipe.

No more articles