El metal progresivo ha tenido muchas diversificaciones a lo largo del tiempo. Hay muchas bandas del género que tienen bien identificada la parte “progre” en su música, como Rush o Dream Theater, pero en años más recientes han surgido otras que fusionan varios elementos y que si bien son catalogadas dentro del subgénero, son radicalmente opuestas a las clásicas. Tal es el caso de Between the Buried and Me, un quinteto que ha adaptado elementos de Death Metal y Metalcore ´por ejemplo para crear un estilo que es indiscutiblemente progresivo, pero que a la vez es moderno y retador.

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El disco más reciente  de Between The Buried and Me fue grabado como una sola unidad, pero al final fue editado por Sumerian Records como si fueran dos distintos: Automata I que salió en marzo de 2018 y Automata II, lanzado en julio del mismo año. La idea fue más de parte del sello que de ellos, pero lo aceptaron de buena gana justamente en ese entendido de que les gusta llevar las cosas al límite, no repetirse y experimentar.

Los dos discos son parte de un concepto en el cual existe un protagonista. La idea es que por alguna razón, en el mundo existe la oportunidad de transmitir en televisión los sueños de las personas, como si fueran una serie. Así, los sueños del protagonista se transmiten en todo el mundo y entonces una empresa llamada “Voice of Trespass” se aprovecha de él. Uno de sus sueños tiene que ver con que busca a su familia perdida, y en eso se involucran muchos sentimientos y emociones y situaciones como depresión, corrupción y otros, mientras se explora lo que la audiencia opina al respecto. En el segundo disco el protagonista encuentra su final, su versión de conceptos como hogar y paz.

Musicalmente, entonces, se trata de un quinteto que no teme meterse en lo que podríamos llamar camisa de once varas, aunque también logran algunos momentos más fáciles de entender pero, ciertamente, es pesado, a veces hasta brutal, técnicamente complejo y moderno.

En su presentación en el Lunario, el 3 de marzo, estarán acompañados de una banda mexicana que también se sabe algunos trucos en cuanto a experimentación se refiere, aunque con una perspectiva diferente. Se trata de Acrania, una joya del metal nacional que ha pasado injustamente desapercibida por las mayorías debido a que su Death Metal técnico se fusiona con elementos de jazz latino y ritmos casi tropicales. Probablemente, el poder presentar su concepto ante un público que en teoría es mucho más abierto de mente que otros dentro del metal le servirá. Lo cierto es que cuando el escucha se quita de en frente las telarañas de los prejuicios, encuentra a un grupo de élite que ha recibido cartas de recomendación en Europa por su brillante concepto musical. El resto de la gira por México termina con fechas el 4 de marzo en Monterrey (con Obesity y Anima Tempo) y el 6 en Guadalajara (con Beneath The Horror).