Ben Howard admite que vive en una suerte de paraíso, un lugar fantástico cuyo clima pocos se quedan con ganas adular. “Sí, acá vivo, en España, en el mediterráneo. Siempre estoy buscando lugares para que mi mente se conserve activa, donde haya estímulos creativos”, cuenta el músico desde Ibiza, distante de su natal Inglaterra. “En estos momentos no encuentro ahí el sitio ideal para desarrollar mi música, y eso es lo único que me importa”, confiesa el cantautor para luego hablar de Collections from the whiteout, su más reciente álbum. Un disco cuyas metáforas lo han ayudado a deshebrar su propia personalidad.

TXT:: Alejandro González Castillo

¿Qué haces lejos de Inglaterra, Ben, escapar?

En realidad así es como contextualizo mis canciones, viajando. Me gusta encontrar puntos de referencia para entender de mejor manera qué está sucediendo con determinados temas. Ha sido bueno para mí estar en Francia o España y desde ahí escuchar cómo ven a los ingleses, por ejemplo. Yo soy muy inglés, y es un reto eludir mi pragmatismo. Sin embargo he ampliado mis puntos de vista, el mundo está cambiando constantemente.

Para concretar tu más reciente álbum recurriste a músicos nuevos así como a la producción de Aaaron Dessner.

Aaron es una persona profundamente musical y ambos le vamos al mismo equipo de futbol, así que disfrutamos trabajar juntos. Por otro lado, sí, colaboré con nuevos músicos. Pero esto obedeció a algo muy práctico. En cierto momento quienes solían acompañarme estaban haciendo otras cosas y decidí vivir una especie de retiro romántico en París. Tuve tiempo para mí mismo, para preguntarme qué clase de canciones haría de no contar con esa familia musical que me rodeaba. Un buen pretexto para entender la música de otra forma.

Esta vez tomaste noticias del pasado para crear una colección de recortes sonoros. Así, tu temario hoy día se conforma de historias donde ladrones, asesinos y estafadores son protagonistas. Insisto, ¿será que así escapas de ti mismo, de hablar de vivencias propias?

Más bien he encontrado una forma de darme a conocer de un modo no literal. La ficción es una forma de escapismo, cierto; pero a mí me parece que todos los personajes que abordo en Collections from the whiteout de alguna manera viven dentro de mí, de cierta forma están conectados conmigo. Hay paralelismos entre nuestras vidas y las de los demás. Para mí, las metáforas no son una forma de escape; y algo así ocurre con los personajes que retrato en este álbum; en realidad gracias a ellos exploro quién soy y cómo soy de un modo menos obvio.

Ben, este asunto de escudriñar en las noticias no es nuevo para ti. Sé que abandonaste el periodismo con tal de dedicarte a la música.

En realidad siempre estuve indeciso, desde que era adolescente, sobre tomar las decisiones correctas en la vida. Como en lo referente a los estudios, ya sabes. Me parece que tuve buena suerte, cuando la música llegó a mi vida de una forma tan contundente, tan poderosa, yo estaba perdido. Entonces ella, la música, significó un lugar al cual dirigirme. Y me liberé. Es un cliché, lo sé, pero en la música encontré un espacio donde podía ser yo mismo. Sin embargo mi vida como creador es un reto constante. Cuando tomé este camino no consideré todo lo que ello implicaba; pensé que se trataría de vivírmela haciendo lo que yo quisiera cuando hay muchos otros detalles alrededor.

¿Prefieres presentarte en un café ante cinco personas o en un festival mastodóntico como Glastonbury? Has vivido ambas experiencias.

En realidad no prefiero algo en especial. Glastonbury es fabuloso, he estado ahí un par de veces, pero hay miles de factores interviniendo. Los festivales son difíciles, pierdes la perspectiva de a quiénes tienes enfrente. Para mí, se trata de encontrar un espacio en el cual te sientas en contacto real con la música. Así de simple. Y eso a veces ocurre en lugares pequeños y otras en espacios masivos.

Entiendo. Anoche estuve escuchando Collections from the whiteout y sin salir de casa de pronto sentí que estaba en un paraje silvestre inmenso, en medio de un paisaje digno de pintarse.

¿De verdad? ¡Qué bien! Justo eso es lo que busco. Ofrecer un paisaje, una oportunidad para apreciar algo de corte pictórico. La música para mí es eso, una pintura.