Belafonte es sensacional. Belafonte Sensacional es sensacional. Puede sonar a pleonasmo, pero no lo es. Y para reiterar su sensacionalidad, el sábado 21 de febrero de 2026, en el aniversario 30 del Multiforo Alicia, demostró que lo suyo es provocar sensaciones.
TXT::Alfonso Morcillo

Gritos, alaridos, aullidos, slam o moshpit, baile desenfrenado, coros, mareas humanas que se reconocen. Ya son más de 10 años de Belafonte y su recorrido en los últimos meses, así como su crecimiento musical y lírico, sigue superándose día con día. También crecen sus fans. Y así como sus conciertos se han multiplicado en varias ciudades de la República, igual ocurre con las entrevistas o los proyectos audiovisuales en que Belafonte es protagonista y personaje.

Belafonte es Israel Ramírez, pero ya no es sólo él. Ha integrado una banda cuyos miembros tocan la majestuosidad en sus instrumentos. Guitarra, batería, bongós, teclados, bajos, trompeta y la presencia escénica de ese cuerpo delgado que se mueve y mueve y salta y canta y se mueve por el escenario y conecta con su púbico. En el Alicia no fue la excepción.

La explosión inició con “Lo hice por el punk“. Israel sabe cómo encender a la banda. Y de ahí siguió sin parar, y quienes estuvimos ahí nos entregamos por completo, incondicionales, amorosos, tiernos, salvajes. Cada rola fue un éxtasis. Y así se hizo un recorrido por la mayoría de las rolas durante hora y media. La gente las cantaba todas. El slam no paró. El sudor escurría por la mayoría de quienes bailaban. Hubo momentos en que subía la temperatura y, conocedor de su público, Israel dosificaba sus canciones, ascendía y después metía un poco de freno sin disminuir la intensidad, sin que el público bajara la guardia o dejara de corear.

Israel es un genio de la lírica. Ha dicho en muchos espacios que creció con la música en su barrio y con su familia. Para muchos de nosotros verlo una vez es quererlo ver otra y otra. Es quererlo, en una palabra. El underground nunca fue tan hermoso. Nos ha dado una banda sensacional que con cada composición nueva se supera. Con cada concierto demuestra su genialidad. Hubo un grito que se repetía incesante entre rola y rola: ¡Te quieroooooo, Belafonte! Sí, los queremos tanto. Sigan siendo valeverguistas y desmadrosos, sobre todo sensacionales.

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