10 datos que no sabías de Black Swan 

La perfección artística es un logro que demanda la entrega absoluta de aquellos quienes aspiran a superar la barrera del anonimato para alcanzar ese halo de inmortalidad que sólo la trascendencia creativa es capaz de propiciar.

Black Swan (2010) es una de las obras narrativas más poderosas y espeluznantes con respecto a este tema. Una auténtica muestra de sacrificio absoluto en la que una inigualable Natalie Portman ofrenda su cuerpo y cordura a una fuerza que va más allá de los límites lo humano.

A continuación te ofrecemos diez datos acerca de esta intrigante pieza.

Natalie Portman perdió 20 libras para interpretar su papel.

Mila Kunis utilizó atuendos negros a lo largo de toda la cinta con el fin de destacar su natualeza de alter-ego maligno.

Black Swan forma parte de las escasas cintas de horror que han sido nominadas a los Óscar. Las otras cuatro son The Exorcist, Jaws, The Silence of the Lambs y The Sixth Sense.

-El soundtrack compuesto por Clint Mansell es una variación del ballet del Lago de los Cisnes compuesto por Pyotr Ilyich Tchaikovsky. El tema nuevo es tocado al revés y de forma distorsionada.

Natalie Portman conoció a Benjamin Millepied, su futuro esposo, en el set de la cinta.

-La adaptación del script a la cinta tardó diez años en concretarse.

-Originalmente, Darren Aronofsky vislumbró la idea de incluir la historia de Black Swan en la cinta El Luchador. La idea era narrar una historia en la que un luchador y una bailarina de ballet sostuvieran una relación amorosa.

-Cuando recién iniciaba su carrera, Natalie Portman se prometió a sí misma nunca aparecer en una cinta de horror. Esta promesa tuvo que ser olvidada con el fin de que la actriz participara en Black Swan.

-Al principio de la cinta podemos ver a Nina desayunando una toronja y un huevo duro. Ésta es exactamente la misma dieta que Sara Goldfarb acostumbra llevar en Requiem for a Dream.

Vincent Cassel se inspiró para su personaje en George Balanchine, co-fundador del ballet de Nueva York. Cassel declaró que Balanchine era “un enfermo de la perfección quien se valía de las ansiedades sexuales de sus artistas para llevarlos al límite”.

TXT: Toño Quintanar