La icónica agrupación colombiana Aterciopelados presenta Tropiplop, el pretexto perfecto para platicar con Andrea Echeverri y Héctor Buitrago sobre su música, su posición política, feminismo y estallidos sociales.

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Estrenan disco, ¿las canciones se crearon en su totalidad durante la pandemia?

Andrea. Hicimos quince canciones, nueve son nuevas y las otras son los sencillos que  salieron después de Claroscura. De las nuevas, la gran mayoría fue grabada en pandemia y producida entre Héctor, Leonardo Castiblanco y yo desde nuestras respectivas casas. 

En “Antidiva” se presenta un personaje contrario al molde que la industria ha impuesto de cómo debe ser una mujer.

Andrea. Estos asuntos de la “mujer objeto” y la hipersexualización no están sólo en la música; han permeado a toda la sociedad. Contribuyen a muchas violencias y a muchos desequilibrios hacia la mujer. He hecho canciones parecidas antes porque de alguna manera es algo que sufro en carne propia. La carne vende y digamos que nunca me interesó entrar en esa dinámica. Los artistas deberíamos estar comprometidos con crear nuevas estéticas para desmontar estructuras en todos los sectores de la sociedad. Tiene que haber más diversidad. Hay que inaugurar nuevas estéticas femeninas que nos aparten del estereotipo, que finalmente es opresivo y violento. 

Héctor. Las mismas mujeres que forman parte de la industria no deberían prestarse a eso. Algo que me impresionó mucho fue la portada Billie Eilish para Vogue; ella representaba otra opción. Me decepcionó un poco verla así, queriéndose parecer a todas las demás. 

 

Grabaron “En la ciudad de la furia”, un tema que cantaste en su momento junto a Soda Stereo, Andrea. ¿Cómo renovar algo tan icónico?

Andrea. Ahora todos hacen featurings con todo el mundo, pero antes no se usaba tanto. Por años nos pidieron ese tema en los conciertos, y siempre respondíamos que esa canción no era nuestra; luego la comenzamos a considerar como un homenaje. He sido fan tanto de Soda como de Cerati por mucho tiempo; fuimos sus teloneros, hubo mucha cercanía. Ensayamos el tema de mil maneras; rápido, lento, arriba, abajo, con un ritmo, con el otro. Hasta que por fin encontramos nuestra versión. Porque de alguna manera uno siente que esa canción también es de uno. El video quedó súper lindo, trabajamos con Agustín Núñez. Estamos orgullosos. 

Héctor, en “Amo de casa” se habla de nuevas masculinidades, ¿cómo replanteas la masculinidad?

Héctor. Convivir de una manera tan intensa, como en esta época de confinamiento, ha hecho explotar esa situación. Los hombres debemos asumir roles en nuestra cotidianeidad; labores domésticas, cuidar a los niños, educarlos. Adoptar acciones que estén relacionadas con lo femenino: ser tiernos, amorosos, empáticos. No estar siempre pensando en la competencia, sino en la cooperación.

¿Todo artista tiene una responsabilidad social o es una elección personal?

Andrea. Cambio de opinión a cada rato. A veces digo que el arte no puede tener reglas y que es una opción totalmente personal, pero uno no puede hacerse el bobo, ignorar y hablar sólo de que el sexo es lo máximo. Aunque lo hipersexualizado y lo liviano sea lo que más venda, ¿hasta qué punto tienes que contribuir con lo que el planeta necesita? 

Héctor. Todos nuestros actos son políticos: lo que comemos, lo que consumimos, la manera en que vivimos. No podemos ser ajenos a eso porque incluso ya estamos poniendo en peligro la existencia de las próximas generaciones, no podemos ser egoístas. Hay que tener una posición. De igual manera con la injusticia, la política, los derechos de las mujeres, ya no podemos ser ajenos a esos temas.

Andrea. Todos somos líderes sociales en potencia. 

¿Cómo sienten el publicar un material en un momento tan sensible para toda Latinoamérica?

Andrea. El estallido actual tiene que ver con las luchas que llevamos cantando ya 30 años; los gobiernos se hacen los bobos, lo barren todo y lo ponen debajo del tapete. 

¿Visualizan el futuro con optimismo?

Héctor. Lo veo positivo porque antes la conversación estaba en muy pocas personas. Hoy ya es parte de todos. Eso significa que se hizo evidente. Las cosas están cambiando.

Andrea. Héctor es optimista, yo no tanto; pero toca estar ahí, firme. Uno se pregunta si los gobiernos estarán a la altura, porque las personas individuales pueden cambiar, pero no se logrará un impacto real sino desde el núcleo. Las manifestaciones que hoy tienen lugar son legítimas, reflejo de una situación injusta, desigual, corrupta y abusiva. Y estamos totalmente en desacuerdo con la reacción desmedida de la fuerza pública.

Héctor. Desafortunadamente debe haber manifestaciones y la gente debe mostrar su descontento para que los gobiernos escuchen. Acaba de pasar en Chile, allá lograron cambiar estructuras gracias a la movilización social.