Siempre recordaré la noche del 28 de marzo de 2014 en el Festival Vive Latino, cuando en el escenario principal soplaba un delicioso aire fresco y Arcade Fire daba un concierto maravilloso, al que no acudió el tumulto que suele atascar la explanada central. Quiero creer que los allí presentes éramos una cofradía de iniciados.

TXT:: Juan Carlos Hidalgo

Ya habían ofrecido años atrás una de las actuaciones más memorables en el Festival Coachella, cuando sólo tenían editado Funeral (2004), que a juicio del periodista Luis Carrillo es uno de los mejores discos editados en lo que va del siglo XXI.

Quizá fue con Neon Bible (2007) que rozaron el cielo, pero ahora están de vuelta con WE, su sexto álbum, y en el que deciden hacer canciones desde la madurez, que den cuenta del maltrecho estado del mundo y con muchas ideas sociales para transmitir -especialmente a sus hijos-.

Los canadienses han sorteado diversas dificultades (incluso vendieron su estudio hace tiempo) y tienen muy presente todo el aprendizaje que deja el dolor -una experiencia que nos humaniza tremendamente-. Arcade Fire traman esta vez una obra casi conceptual en la que abordan el asunto relativo a si es que podemos comunicarnos en verdad o estamos aislados.

Tienen de su lado a esa capacidad instrumental y compositiva para llevar al indie rock hasta su versión de épica desatada, destinada a recintos enormes, que es potenciada por haber trabajado con un productor de muchísima altura: Nigel Godrich (habitual colaborador de Radiohead) y todo ello se materializa desde “Age Of Anxiety I” -el corte de apertura-, que va incrementando la intensidad poco a poco hasta tornarse electrónica.

Algo que se mantiene en su continuación, una “Age Of Anxiety II (Rabbit Hole)”, que eleva la intensidad, reboza en sintetizadores y se torna algo espacial; sin duda, uno de los mejores temas de esta entrega.

WE (Columbia/Sony, 2022) es un disco que entrega 10 canciones en poco más de 40 minutos y si tomamos en cuenta que incluye un preludio de apenas 30 segundos, el resto tienen una duración bastante aceptable (las dos primera son algo largas); ¿De verdad, alguien podría quejarse de que se explayen en las piezas?

Esta vez se dan la oportunidad de hacer una balada poderosa, tal como lo es “End Of The Empire I-IV”, que transpira por todos lados a David Bowie y que está inserta en el ecuador del disco para comenzar a plantear que pese a todo tipo de obstáculos parece que puede existir un punto de encuentro entre los humanos. De este tema hay que destacar el pasaje a piano y voz.

Debo precisar que estas tres piezas ya mencionadas revisten para quien escribe una afortunada y estimulante sorpresa, dado que en las conocidas previamente “The Lightning I, II” y “Unconditional I (Lookout Kid)” ya ostentaban esa emotiva pátina tan de Arcade Fire y su manera de elevar al indie rock y hacernos sentir inmensos y liberados.

No deja de ser un bocatto di cardenale la llegada en la parte final de “Unconditional II (Race and Religion)”, que ofrece un dueto entre Régine Chassagne y Peter Gabriel, marcado por el trabajo de los sintetizadores.

Me parece que WE funciona como un resumen de diversos registros de canción por los que han pasado en su carrera; tiene fragmentos algo oscuros y ese estallido rutilante de la electrónica, pero en este momento Win Butler ausculta al mundo y lanza sus verdades -y eso vale-.

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